Brasil y Marruecos sellaron su pase a octavos con actuaciones contrastantes

Brasil y Marruecos sellaron su pase a octavos con actuaciones contrastantes

La Canarinha liquidó sin sobresaltos a una endeble Escocia en Miami, mientras que los marroquíes necesitaron remontar en dos ocasiones para doblegar a una combativa Haití en Atlanta. Ambos líderes del grupo C aguardan por sus próximos desafíos en la Copa América.

En una jornada que tuvo como escenarios principales el soleado estadio de Miami y el vibrante ambiente de Atlanta, las selecciones de Brasil y Marruecos certificaron su clasificación a la siguiente ronda del certamen continental, aunque transitando por caminos diametralmente opuestos. Mientras el combinado auriverde se permitió el lujo de administrar energías y jugar con la desesperación ajena, el conjunto africano debió desplegar todo su repertorio de garra y calidad para doblegar a un rival que plantó batalla hasta el pitazo final.

El triunfo brasileño por tres tantos contra cero ante el combinado escocés tuvo un tinte de trámite burocrático, casi de formalidad académica, tal fue la superioridad exhibida y la generosidad defensiva del adversario. Los pupilos de Dorival Júnior construyeron su victoria sobre los cimientos de los errores ajenos, aprovechando con una eficacia quirúrgica cada concesión de una zaga escocesa que parecía navegar en un mar de desconciertos permanentes. Apenas transcurridos siete minutos de juego, Rayan arrebató el esférico a McKenna en una salida imprudente y asistió con precisión milimétrica a Vinicius Junior, quien tras eludir con una sutileza exquisita la salida del arquero Gunn, empujó la pelota al fondo de la red con la portería convertida en un desierto vacío.

El epílogo del primer acto trajo consigo una réplica casi idéntica del guión inicial. Otra salida defectuosa, esta vez protagonizada por Patterson, permitió a Casemiro elevar un centro con efecto que encontró a Gunn suspendido en el vacío, sin puntos de apoyo ni capacidad de reacción. La testa de Vinicius, implacable como un martillo pilón, selló el segundo tanto y elevó a cuatro la cosecha personal del delantero del Real Madrid en lo que va del torneo. El astro brasileño incluso tuvo en sus botines la posibilidad de ampliar su cuenta personal, pero el árbitro mexicano César Ramos, siguiendo las indicaciones del VAR, decidió anular la conquista por una infracción que resultó invisible hasta para los ojo más avizores presentes en el recinto.

La etapa complementaria no ofreció mayores alicientes para los aficionados que esperaban un espectáculo más vibrante. Dos cabezazos de McTominay, neutralizados con autoridad por la estirada felina de Alisson, representaron las únicas aproximaciones serias de un conjunto escocés que evidenció una mediocridad alarmante en su juego colectivo. El cierre del marcador llegó a través de Mattheus Cunha, quien a los quince minutos del segundo tiempo empujó el balón tras una jugada embarullada en el área rival. Poco después, el centrodelantero cedió su lugar a Neymar, quien regresaba a la competencia después de un prolongado período de inactividad. El astro del Al-Hilal se mostró comprensiblemente falto de ritmo y movilidad, pero cada uno de sus contactos con el balón desató una ovación ensordecedora que retumbó en cada rincón del estadio, como un homenaje anticipado a su legado inmortal.

Mientras la Canarinha se permitía el lujo de dosificar esfuerzos, muy lejos de allí, en el bullicioso ambiente de Atlanta, Marruecos protagonizaba una epopeya digna de ser relatada en las crónicas del fútbol mundial. El conjunto dirigido por Walid Regragui comenzó el encuentro con el pie izquierdo, viendo cómo su propio arquero Bono introducía el balón en su arco a los diez minutos, en un desvío infortunado que encendió todas las alarmas en el banquillo marroquí. La reacción no se hizo esperar y, antes del descanso, Achraf Hakimi estableció la paridad con un disparo certero que devolvió la esperanza a las filas africanas. Sin embargo, la alegría duró apenas cuatro minutos, el tiempo justo que necesitó Isidor para ejecutar un golazo espectacular que volvió a poner en ventaja a los haitianos, desatando la locura en sus filas.

Cuando el cronómetro marcaba el final del primer tiempo, Saibari emergió como un salvador inesperado para anotar su tercer gol personal en la Copa y establecer un empate agónico que permitió a los marroquíes irse al descanso con vida y con la certeza de que habían sobrevivido a la tormenta. La segunda parte mostró la verdadera dimensión de un equipo que, pese a las adversidades, supo hacer valer su jerarquía y su experiencia en los momentos decisivos. Rahimi, a los treinta y tres minutos, perforó la resistencia haitiana con un gol que inclinó definitivamente la balanza, y ya en el ocaso del encuentro, Yassine sentenció la historia con un tanto que cerró el marcador en un 4 a 2 que refleja más la intensidad del partido que la superioridad real de los ganadores.

Con estos resultados, la clasificación final del grupo C otorga a Brasil el primer lugar gracias a una diferencia de gol superior: seis tantos a favor contra tres de los marroquíes, ambos con siete unidades en su haber. Los de amarillo emprenderán viaje hacia Houston, donde el próximo lunes a las catorce horas (hora argentina) disputarán su compromiso de octavos de final, mientras que los marroquíes deberán esperar hasta el domingo para saltar al césped de Monterrey, en México, a las veintidós horas. En la tercera posición se ubica Escocia, con tres puntos, aunque su futuro permanece envuelto en un manto de incertidumbre, a la espera de conocer si su cosecha le alcanza para avanzar como uno de los mejores terceros, en esa lotería matemática que tanto apasiona a los aficionados en la fase final de los torneos modernos.

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