Escándalo diplomático y racista: senadora paraguaya ataca a Mbappé y la Federación Francesa anuncia acciones penales

Escándalo diplomático y racista: senadora paraguaya ataca a Mbappé y la Federación Francesa anuncia acciones penales

La derrota de Paraguay ante Francia en el Mundial 2026 desató una furiosa reacción en redes sociales de la legisladora Celeste Amarilla, quien vertió comentarios denigrantes y de carácter racial contra el capitán galo. La respuesta del futbolista, que calificó a la política como «indigna», y la posterior denuncia formal de la Federación Francesa de Fútbol elevaron el conflicto deportivo a una preocupante dimensión jurídica y política.

La euforia y la desazón que dejó la fase final del Campeonato Mundial de Fútbol han trascendido con creces los límites del césped, instalándose en el espinoso terreno de la diplomacia y la judicatura internacional. Lo que en principio fue una contienda deportiva signada por la fricción y la intensidad táctica, se transformó en un agitado episodio de discriminación racial que amenaza con enturbiar las relaciones bilaterales, luego de que una representante del Parlamento paraguayo utilizara sus canales digitales para difundir insultos de marcado tinte xenófobo y despectivo hacia la estrella del combinado francés, Kylian Mbappé. El revuelo generado por esas manifestaciones no se hizo esperar, y la entidad rectora del fútbol en Francia confirmó en las últimas horas que promoverá una querella criminal contra la senadora, llevando el asunto a los estrados judiciales.

La figura central de esta controversia es Celeste Amarilla, legisladora del Partido Liberal Radical Auténtico, quien canalizó su frustración a través de su perfil en la red social X, inmediatamente después de la ajustada caída de la Albirroja por 1 a 0 ante el vigente monarca mundial, en un duelo disputado en la ciudad de Filadelfia. El tanto que decidió la suerte del encuentro llegó desde el punto de los once metros, ejecutado por el propio Mbappé, en un contexto de creciente hostilidad dentro del terreno de juego, donde los roces y las entradas vigorosas fueron moneda corriente. No obstante, la chispa que encendió la mecha de la indignación se produjo tras el silbato definitivo, cuando el delantero del Real Madrid protagonizó un breve pero tenso cruce con el guardameta sudamericano Orlando Gill, omitiendo el tradicional saludo entre colegas. Diversos medios deportivos reconstruyeron que el arquero paraguayo, molesto por la actitud del capitán francés, le lanzó el esférico por la espalda, un gesto que terminó por exacerbar los ánimos y sirvió de catalizador para la explosión verbal de la parlamentaria.

Lejos de contemporizar, Amarilla desató una auténtica cascada de improperios y expresiones de abierto contenido racista contra el atacante europeo. En sus publicaciones, la senadora se refirió al jugador como «camerunés colonizado», una frase que no solo cuestiona su nacionalidad, sino que lo reduce a una condición de subordinación histórica, y no dudó en establecer comparaciones vejatorias aludiendo a primates, un recurso clásico del repertorio discriminatorio que ha sido duramente repudiado por organizaciones antirracistas. Pero su diatriba no se detuvo ahí; en un segundo mensaje, arremetió contra la personalidad del futbolista, tildándolo de «fingido», «resentido», «prepotente» y «feo», además de cuestionar su desempeño en el campo, asegurando que había jugado atemorizado y que su equipo no había merecido la victoria, a la que calificó de fortuita. Culminó su arenga con una frase especialmente violenta, donde manifestó su deseo de que los jugadores paraguayos hubiesen abofeteado al delantero tras la conclusión del partido, y se desligó de cualquier vínculo con la afición deportiva al afirmar que no era una seguidora del balompié. Estos textos, cargados de odio, se propagaron con velocidad por la red, generando un aluvión de críticas que pronto atravesaron las fronteras del país sudamericano.

La contestación de Mbappé no demoró en llegar. A través de su propia cuenta oficial en la misma plataforma digital, el capitán de la escuadra gala respondió con contundencia, calificando los dichos de la senadora como discriminatorios y lanzando un dardo directo contra su investidura. «Madame Celeste Amarilla, usted es una mujer despreciable e indigna de su cargo», sentenció el deportista al inicio de su alegato. Con una estrategia discursiva meditada, el delantero procuró desmarcar a la dirigente del sentir general de la ciudadanía paraguaya, destacando el comportamiento ejemplar del conjunto albirrojo durante todo el certamen ecuménico. «Usted no representa al Paraguay, ese país que ha exudado pasión y honor a lo largo de toda la competición», sostuvo, en un intento por aislar a la política y subrayar el respeto que le merece el rival deportivo. Asimismo, Mbappé expresó su pesar porque el esfuerzo y la entrega del seleccionado guaraní quedaran opacados por las desafortunadas declaraciones de una figura pública, y culminó su intervención con una enérgica condena: «Nunca permitiré que personas como ella tengan la libertad de propagar su odio y su racismo por todo el mundo», frase que resonó con fuerza en la comunidad internacional y puso el foco en la necesidad de erradicar estos discursos de la esfera política.

La reacción institucional se materializó en la jornada del lunes, cuando la Federación Francesa de Fútbol (FFF) emitió un comunicado oficial en el que confirmaba su determinación de interponer una denuncia ante el Ministerio Público, argumentando que las declaraciones de Amarilla constituyen un delito de odio que no puede quedar en la impunidad. En su texto, el organismo rector del balompié galo calificó las expresiones de la senadora como «totalmente abyectas e inaceptables», y se preguntó retóricamente cómo era posible que una persona investida de autoridad pudiera proferir semejante discurso. La entidad subrayó el carácter delictivo de los comentarios, exigiendo que sean perseguidos con el mismo rigor tanto en territorio francés como en cualquier otra nación que se precie de respetar los derechos humanos. Además, la FFF manifestó su respaldo irrestricto a su capitán y a todo el plantel, extendiendo su solidaridad a todas las víctimas que padecen este tipo de agresiones verbales, y reafirmó su compromiso militante en la lucha contra el racismo y cualquier forma de segregación. «Los jugadores de la selección francesa representan a Francia; es nuestro país el que está siendo insultado», concluyó el escrito, dejando claro que el agravio trasciende lo personal para convertirse en un asunto de Estado, y que ahora será la justicia ordinaria la que deberá determinar las responsabilidades políticas y penales de la legisladora paraguaya, en un caso que promete mantener la atención mundial en los próximos días.

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