Tras ser sentenciado por ingresar más de 200.000 dólares sin declarar a territorio guaraní, el exsenador enfrenta un calvario jurídico que incluye causas por lavado de activos y enriquecimiento ilícito en Argentina. Su voto decisivo a favor de la Ley Bases y su repentina fortuna inmobiliaria en Asunción tejen la trama de un caso que podría derivar en una extradición y una condena efectiva en un penal argentino, mientras el gobierno de Javier Milei observa con inquietud el devenir de su otrora aliado parlamentario.
El derrotero judicial del exsenador Edgardo Kueider adquirió este lunes un nuevo y desfavorable capítulo, asemejándose a un extenso y accidentado torneo de cuatro etapas donde la primera final ya se ha perdido. En un fallo emitido por las magistradas Elsa García y Adriana Planás, junto al juez Matías Garcete Piris, la justicia paraguaya dictó una condena de dos años de prisión en suspenso para el político y su pareja, Iara Guinsel, tras ser sorprendidos en el puente internacional que une Foz Iguazú con el vecino país, transportando en una mochila la cifra de 200.000 dólares sin la correspondiente declaración aduanera. Aunque el veredicto es susceptible de ser impugnado mediante un recurso de apelación que será presentado en cuanto se conozcan los fundamentos del tribunal, la resolución judicial estipula que ambos deberán permanecer bajo el régimen de prisión domiciliaria en su departamento hasta que la sentencia adquiera el carácter de firme.
Sin embargo, este tropiezo en la frontera es apenas el preámbulo de un escenario legal mucho más sombrío y complejo que aguarda al exlegislador. El segundo de estos compromisos judiciales se dirime también en el territorio paraguayo y gira en torno a una investigación por lavado de dinero, cuyos contornos revelan una operación inmobiliaria de una torpeza pasmosa. Lejos de la sutileza, Kueider y su compañera se abocaron a una compulsiva adquisición de propiedades en Asunción, como quien realiza compras al por menor. Según consta en el expediente, la pareja intentó concretar la señal de seis unidades habitacionales en el complejo Innova Asunción, abonando la suma de 582.000 dólares en efectivo, dinero que Guinsel transportaba en un bolso. Ante la imposibilidad de justificar el origen lícito de esos fondos, la operación se frustró y la inmobiliaria, cumpliendo con los protocolos antilavado, emitió un Reporte de Operaciones Sospechosas y reintegró el monto a la mujer. No obstante, las pesquisas indican que no fue el único intento, ya que se registraron movimientos similares en otra agencia inmobiliaria denominada Urbana, donde se ofertaron otros 699.000 dólares para señar seis departamentos adicionales. Este expediente, que ya cuenta con un dictamen fiscal acusatorio, tiene un plazo de seis meses para la conclusión de las indagatorias y se estima que no llegará a la instancia de juicio oral hasta el año 2027, según las proyecciones de los operadores jurídicos locales.
El tercer y cuarto partido de este angustioso fixture se trasladan al terreno argentino y al complejo universo de la extradición, respectivamente. La justicia federal de la Argentina ya ha solicitado formalmente la entrega de Kueider y Guinsel, un proceso que ellos resisten con todas sus fuerzas, conscientes de que su regreso al país implicaría, indefectiblemente, el ingreso a una prisión de máxima seguridad. La Cámara Federal de San Martín ha confirmado la existencia de causas graves que los esperan, entre las que se cuentan las investigaciones radicadas en los tribunales de San Isidro y de Paraná, Entre Ríos. En el primero de ellos, el fiscal Fernando Domínguez y la jueza Sandra Arroyo Salgado indagan presuntas coimas provenientes de la empresa de seguridad Securitas, entidad que habría contratado con la empresa energética estatal Enersa en momentos en que Kueider se desempeñaba como funcionario provincial. El segundo expediente, en la capital entrerriana, se centra en la posesión de tres departamentos y dos cocheras valuados en cerca de 800.000 dólares, propiedades que, aunque figuraban a nombre de un empleado del Senado, eran mantenidas con gastos de expensas sufragados por la propia Guinsel.
El rosario de imputaciones que pesan sobre el exsenador en su país natal es amplio y demoledor, incluyendo figuras como enriquecimiento ilícito, cohecho, negociaciones incompatibles con la función pública, tráfico de influencias y abuso de autoridad. El trasfondo de todos estos frentes judiciales parece converger en un mismo punto: la asombrosa y repentina fortuna que Kueider amasó y que muchos vinculan directamente con su voto decisivo en el Congreso argentino a favor de la Ley Bases, el paquete de reformas insignia del gobierno de Javier Milei que puso en marcha la denominada «motosierra» del ajuste. Durante gran parte del debate, el senador oriundo del peronismo se mostró reticente al proyecto, pero en la votación clave inclinó la balanza hacia el oficialismo, un giro que despertó todo tipo de suspicacias sobre un eventual pago por su respaldo. Esta hipótesis cobra fuerza al contrastarse con la desesperada liquidez que exhibió la pareja en el mercado inmobiliario paraguayo, una conducta que los especialistas califican de similar a la de otros personajes salpicados por la corrupción, con movimientos torpes y urgentes para blanquear capitales.
Sin embargo, el proceso de extradición se presenta como el último y quizás el más largo de los obstáculos. Siguiendo el antecedente de otros casos resonantes, como el del operador judicial Pepín Rodríguez Simón, los recursos y las apelaciones pueden estirar este trámite por años. La negativa de Kueider a ser repatriado es férrea, y encuentra un posible aliado en la relación bilateral, dado que el actual presidente de Paraguay es un socio estratégico del mandatario argentino Javier Milei, quien, paradójicamente, tiene poco interés en que el exsenador regrese a territorio argentino para ser juzgado y potencialmente exponer los entretelones de la negociación legislativa. Frente a las incontables preguntas sobre el origen de una fortuna que le permitió comprar propiedades por docenas y cruzar fronteras con maletines repletos de divisas, tanto el protagonista como el gobierno nacional que se benefició de su espaldarazo mantienen un silencio elocuente y absoluto.
