La docente y exbancaria asume la jefatura de la oficina fueguina con el mandato de descentralizar las decisiones, acortar los plazos de gestión y consolidar un vínculo más estrecho con los adultos mayores, en el marco de una renovación administrativa impulsada desde el Gobierno Nacional.
En un movimiento que reconfigura el esquema operativo del Programa de Atención Médica Integral en el extremo sur del país, el organismo previsional oficializó la puesta en funciones de Ivana González al frente de la delegación de Río Grande, una determinación que no solo restituye el mando local en esa ciudad, sino que también traduce la imperiosa necesidad de aproximar las respuestas institucionales a las demandas concretas de los jubilados y pensionados de la provincia. La medida, largamente esperada por los centros de jubilados y por los propios beneficiarios, supone un quiebre con la estructura previa, que concentraba las resoluciones en la gerencia regional con asiento en Ushuaia, a cargo de Alberto Belmar, y que en numerosas ocasiones extendía los tiempos de resolución más allá de lo razonable, generando un desgaste innecesario en la población adulta mayor que a diario concurre a la sede norteña.
La flamante jefa, cuya trayectoria combina una sólida formación docente con una extensa experiencia en el ámbito de la banca privada, asume así la conducción de la oficina local con una hoja de ruta clara: destrabar los expedientes, desburocratizar los procedimientos y establecer un canal de comunicación fluido y efectivo con los afiliados, que hasta ahora veían frustradas sus consultas ante la distancia jerárquica que imponía la dependencia directa de la capital provincial. Durante su presentación formal ante el plantel de agentes que integran el equipo de trabajo ríograndense, y en presencia de funcionarios llegados desde Ushuaia así como de los referentes de las distintas asociaciones de jubilados de la ciudad, González exteriorizó su compromiso con la tarea encomendada, subrayando la magnitud del desafío que implica administrar una entidad de la complejidad del PAMI, pero confiando en la capacidad del recurso humano local y en la predisposición colectiva para encarar las transformaciones necesarias.
La designación de una autoridad con residencia permanente en Río Grande no obedece a un hecho fortuito, sino que responde a una planificación estratégica delineada desde las esferas centrales del organismo, que busca recomponer el tejido territorial de la presencia estatal en cada rincón del país. Hasta el momento, la oficina ríograndense operaba como una extensión subordinada a la gerencia regional ubicada en Ushuaia, una disposición que, si bien resultaba funcional desde una perspectiva administrativa centralizada, evidenciaba serias limitaciones a la hora de ofrecer soluciones inmediatas a los reclamos cotidianos, especialmente en lo referente a la asignación de turnos médicos, la entrega de medicamentos, las órdenes de prácticas especializadas y las asesorías previsionales, trámites que por su naturaleza requieren un seguimiento personalizado y una interlocución directa con quienes toman las decisiones. Con la nueva estructura, se espera que cada gestión pueda ser abordada con celeridad y criterio local, sin la necesidad de derivaciones que prolongaban los tiempos de espera y erosionaban la confianza de los adultos mayores en el sistema.
En un mensaje difundido a través de sus plataformas digitales, la nueva jefa de la sede hizo público su sentir respecto al rol que a partir de ahora desempeñará, y no escatimó en calificar la experiencia como un desafío mayúsculo que asume con plena conciencia de las responsabilidades que conlleva. «El PAMI es una institución de enorme envergadura y nos aguardan múltiples dificultades en el camino, pero contamos con un grupo humano excepcional y un entusiasmo renovado para dedicarnos a escuchar, a atender y a permanecer al lado de quienes realmente nos necesitan», manifestó González, en un tono que mezclaba la firmeza de la gestión con la sensibilidad que reclama el trato con la tercera edad. Agregó, además, que su gestión estará guiada por la ética del trabajo, la constancia y la vocación de servicio, pilares que considera irrenunciables para construir un vínculo de confianza duradero con la comunidad de afiliados fueguinos.
Desde las oficinas centrales del organismo, voceros autorizados destacaron que la instauración de una jefatura específica para esta ciudad no constituye un hecho aislado, sino que se inscribe dentro de un programa más amplio de modernización institucional que el Gobierno Nacional viene impulsando en el seno de la obra social de los jubilados. Esta política de reformas, orientada a despapelizar los expedientes, digitalizar los procesos internos y descentralizar la toma de decisiones, busca esencialmente reducir los márgenes de demora en la atención, eliminar las superposiciones burocráticas y garantizar que cada afiliado, sin importar su lugar de residencia, reciba un trato igualitario y eficaz. La apuesta por una conducción radicada en Río Grande es, en este sentido, una pieza clave de ese rompecabezas, ya que permite que la voz de los adultos mayores del norte fueguino sea interpretada sin filtros y que sus necesidades particulares encuentren eco en las políticas que se implementen a nivel local.
La comunidad de jubilados, por su parte, recibió la novedad con marcado optimismo, especialmente aquellos referentes de los centros vecinales que durante años reclamaron mayor autonomía para la oficina ríograndense y una interlocución más directa con quienes definen las prioridades de la asistencia. La presencia de una jefa con arraigo en la ciudad, que conoce de primera mano las particularidades geográficas, climáticas y sociales de la región, es percibida como una garantía de que los programas de salud, los convenios con prestadores y las asignaciones de recursos se ajustarán mejor al perfil demográfico y a las exigencias cotidianas de una población que, por su lejanía de los grandes centros urbanos, suele enfrentar obstáculos adicionales para acceder a prestaciones de calidad. La nueva responsable tendrá, además, la misión de coordinar acciones conjuntas con los hospitales locales, los centros de salud municipales y las farmacias adheridas, a fin de tejer una red de contención que evite derivaciones innecesarias hacia la capital provincial.
En el plano operativo, se prevé que la jefatura local impulse una revisión de los circuitos administrativos vigentes, identificando aquellos cuellos de botella que conspiran contra la agilidad de los trámites y proponiendo alternativas que simplifiquen el acceso a los beneficios. La experiencia previa de González en el sector financiero, donde la precisión y la rapidez en la resolución de contingencias son moneda corriente, resulta un activo valioso para imprimir una dinámica más proactiva a la gestión de la sede, que en el pasado reciente se vio desbordada por el incremento de la demanda y por la falta de personal con capacidad resolutiva. La funcionaria, consciente de estos antecedentes, anticipó que priorizará la capacitación del equipo existente, la incorporación de herramientas tecnológicas que faciliten el seguimiento de los casos y la implementación de un sistema de turnos programados que evite las largas filas y las esperas interminables, dos de los principales motivos de queja entre los beneficiarios.
La designación, que ya fue formalizada mediante la publicación de la resolución correspondiente en el boletín oficial del organismo, pone fin a un interinato que se extendió por varios meses y que había generado cierta incertidumbre entre los trabajadores de la delegación y los afiliados más asiduos. Con la llegada de González, se espera que la oficina de Río Grande recupere no solo su autonomía funcional, sino también un clima de estabilidad y previsibilidad que redundará en beneficio de todos los actores involucrados. La nueva jefa, por su parte, ya mantuvo reuniones preliminares con los distintos sectores del personal para conocer de cerca las dificultades diarias que enfrentan y para delinear un cronograma de trabajo que contemple metas a corto, mediano y largo plazo, siempre con la mira puesta en mejorar la experiencia del usuario final.
En paralelo, desde la gerencia regional con sede en Ushuaia se manifestó la plena disposición a colaborar en el proceso de transición y a brindar el respaldo técnico y administrativo que la nueva conducción requiera, en un gesto que subraya la vocación de unidad y cooperación entre ambas sedes. Alberto Belmar, quien hasta ahora concentraba las responsabilidades de ambas ciudades, saludó la iniciativa y expresó su confianza en que el trabajo coordinado entre la capital y la ciudad norteña potenciará la eficiencia global del sistema en toda la provincia. El traspaso de atribuciones, en este contexto, no se plantea como una ruptura sino como una complementariedad, donde cada oficina actuará con autonomía operativa pero dentro de un marco estratégico común, alineado con los lineamientos trazados por la dirección central del PAMI.
La noticia ha resonado con fuerza en el ámbito político y social de Río Grande, donde numerosos dirigentes vecinales y representantes de organizaciones de adultos mayores salieron a respaldar públicamente la medida, valorando el hecho de que se haya escuchado un reclamo histórico que databa de varios años atrás. La presencia de una autoridad con poder de decisión en la propia ciudad es interpretada como un signo de respeto hacia la identidad y las necesidades de una comunidad que, pese a su pujanza productiva, muchas veces se sintió postergada en el reparto de los recursos asistenciales. Con este paso, el PAMI da una señal clara de que su compromiso con la equidad territorial es firme y de que la cercanía con los afiliados no es una consigna vacía, sino un principio rector que guía cada una de sus acciones.
La flamante jefa, por último, se mostró consciente de las expectativas depositadas en su gestión y reiteró su voluntad de trabajar sin pausa para estar a la altura de las circunstancias, sabiendo que cada trámite resuelto a tiempo, cada consulta atendida con amabilidad y cada requerimiento canalizado de forma adecuada representan pequeñas victorias que, sumadas, construyen una imagen de Estado presente, eficaz y sensible al devenir de sus ciudadanos más veteranos. La oficina de Río Grande, bajo su conducción, se propone así no solo como un espacio de gestión administrativa, sino como un verdadero centro de contención y acompañamiento para quienes, después de una vida de aportes, merecen recibir una respuesta digna y oportuna a sus necesidades de salud y bienestar social.
