El “Millonario” suma su tercera caída en el mes, esta vez en La Plata, donde un tanto tardío de Alexis Steimbach selló el destino del equipo de Coudet. Lesiones, falta de puntería y una decisión institucional que sacude el vestuario agravan el presente del conjunto de Núñez.
En un escenario que parecía propicio para la recuperación, el River Plate de Eduardo Coudet volvió a tropezar con la misma piedra. Esta vez, el escenario fue el estadio Juan Carmelo Zerillo, donde Gimnasia y Esgrima La Plata se impuso por la mínima diferencia en un duelo correspondiente a la segunda jornada del Grupo B del Torneo Clausura. El único destello de alegría para el conjunto local llegó a los 35 minutos del complemento, cuando el mediocampista Alexis Steimbach, con un cabezazo certero tras un centro milimétrico, rompió el cero y anotó su primer tanto en la presente campaña, desatando la euforia de los hinchas albiazules.
El encuentro, que en sus primeros cuarenta y cinco minutos mostró un equilibrio digno de dos contendientes que se estudiaban mutuamente, tuvo en el talento individual de Ángel Correa el principal argumento ofensivo de la visita. El enganche, con destellos de rebeldía y calidad, inquietó en tres ocasiones el arco defendido por Nelson Insfrán: un remate de larga distancia que se perdió por encima del travesaño, un disparo potente que el arquero controló sin mayores sobresaltos y, quizás lo más resonante, una habilitación exquisita que dejó a Joaquín Freitas en posición inmejorable, aunque el gol fue anulado por un fuera de juego que el joven delantero no pudo evitar. Del otro lado, el “Lobo” exhibió sus credenciales en las transiciones rápidas y en el juego aéreo, con un cabezazo de Renzo Giampaoli que se desvió ligeramente y un remate en los instantes finales de la etapa inicial que besó la red por el costado exterior, generando una alerta que el conjunto de Núñez no supo interpretar.
La segunda mitad trajo consigo un vendaval de contratiempos para el banco visitante. La lesión de Mauro Arambarri forzó una modificación temprana en el esquema de Coudet, pero la desgracia no llegó sola, ya que Marcos Acuña, otro de los pilares del equipo, también debió abandonar el campo de juego antes del minuto sesenta por una molestia física que abre un signo de interrogación para los próximos compromisos. Su relevo, Facundo González, intentó dar frescura a una zona medular que se veía superada por el empuje local.
Sin embargo, el verdadero giro argumental del partido lo escribió Maximiliano Zalazar, cuyo ingreso desde el banco revolucionó el ataque de Gimnasia. A los 71 minutos, el delantero estuvo a un paso de convertir tras esquivar con agilidad a Santiago Beltrán, pero una intervención salvadora de la defensa visitante evitó lo que parecía inevitable. No obstante, la insistencia del atacante tuvo su recompensa cuando, con un centro medido al corazón del área, habilitó el testarazo de Steimbach que significó la única y definitiva emoción de la tarde, y que dejó a River sin reacción en los minutos finales.
Con este resultado, el equipo de Eduardo Coudet acumula su segunda caída consecutiva en el certamen doméstico, y la tercera si se contabiliza el reciente traspié en la Copa Argentina ante Aldosivi en Salta, un bagaje que enciende todas las alarmas en el entorno millonario. La producción ofensiva, carente de profundidad y claridad en los últimos metros, se suma a una fragilidad defensiva que los rivales saben explotar con eficacia. El calendario no ofrece tregua: el próximo domingo, desde las 19:15, River recibirá en el Monumental a un Rosario Central que contará con la presencia estelar de Ángel Di María, mientras que Gimnasia, embalado por este triunfo, viajará a Mar del Plata para enfrentar al mismo Aldosivi que eliminó a los de Núñez, en un duelo programado para las 14:30.
Pero la crisis de River no se circunscribe únicamente al plano deportivo. En las últimas horas, el club oficializó la rescisión contractual del argentino-español Alexander Woiski, una decisión que sacude los cimientos de la institución y pone en tela de juicio la planificación dirigencial. El joven mediocampista, que arribó a mediados de 2025 procedente del Mallorca de España con la vitola de gran promesa, nunca logró adaptarse al ecosistema de Núñez. Pese a que los directivos blindaron su pase con una cláusula de rescisión de 100 millones de euros, un monto que pretendía disuadir cualquier tentación europea, la realidad fue cruelmente opuesta a las expectativas. Woiski no solo no debutó en la Primera División, sino que su participación se limitó a 18 encuentros en la Reserva, un bagaje que evidencia un fracaso rotundo en todos los aspectos. Esta salida, sumada a las bajas por lesión y los resultados adversos, configura un escenario de incertidumbre total en el club de la banda roja, que ve cómo el sueño del bicampeonato se desvanece antes de que el torneo termine de calentar motores.
