Milei mantiene en reserva el nombre de su compañero de fórmula y exige al Congreso la abolición de las PASO

Milei mantiene en reserva el nombre de su compañero de fórmula y exige al Congreso la abolición de las PASO

El Presidente ratifica su estrategia electoral para 2027, defiende los resultados económicos con un reconocimiento matizado sobre el impacto social, y coloca la reforma del Banco Central como eje prioritario de su agenda legislativa.

En una entrevista concedida al Diario de Río Negro, el primer mandatario argentino, Javier Milei, generó una expectativa mayúscula al confirmar que ya tiene resuelta la identidad de quien lo acompañará en la boleta electoral de cara a los comicios del año venidero, aunque optó por guardar silencio absoluto respecto de ese nombre. “Tengo definido mi compañero de fórmula para el año que viene, pero prefiero reservarme el nombre por el momento”, declaró el jefe de Estado, sin esbozar la más mínima pista que permitiera a la opinión pública aventurar un candidato. Esta revelación, teñida de un deliberado misterio, se inscribe en la hoja de ruta política del oficialismo para el próximo ciclo electoral, y vino acompañada de una afirmación contundente que busca modificar el calendario electoral vigente: la eliminación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

El Presidente fue inflexible al referirse al sistema de internas abiertas, al que calificó como un dispendio inútil que únicamente drena los recursos del erario público. “Desde incluso antes de ser Presidente estoy en contra de las PASO. No cumplen ninguna función real más que gastar la plata del contribuyente en internas privadas de los partidos que deberían resolver puertas adentro”, sentenció, con un tono que no admitía réplica. Para respaldar su postura, Milei deslizó un cálculo preciso: según sus estimaciones, las primarias representan un costo anual de 250 millones de dólares para los pagadores de impuestos, una cifra que, en su visión, resulta enteramente prescindible. Acto seguido, lanzó un pedido directo al Poder Legislativo: “Nuestra vocación es eliminarlas y esperamos que el Congreso acompañe”, subrayó, dejando en claro que la iniciativa se erige como una de las batallas políticas centrales de su administración.

En el terreno económico, el mandatario trazó un balance que alternó el triunfalismo con una cuota de realismo poco frecuente en su discurso habitual. Milei repasó los pilares de su gestión y proyectó un período de crecimiento sostenido, enumerando los logros que considera irrefutables: “Logramos y defendimos a rajatabla el superávit fiscal, bajamos la inflación, sacamos el cepo y las reservas se recomponen”, afirmó, con la seguridad de quien exhibe un expediente de resultados concretos. Sin embargo, ante la inevitable pregunta sobre la repercusión de estas medidas en la vida cotidiana de los ciudadanos, el Presidente realizó una admisión que contrastó marcadamente con el tono celebratorio del resto de la entrevista. “Es normal que aún haya argentinos que no perciben en su bolsillo esta tendencia de mejora”, reconoció, en un gesto que implicó una concesión a la realidad social que atraviesa el país. Lejos de prometer soluciones mágicas, Milei apeló a la paciencia de la población y descartó cualquier atajo: “Arreglar en dos años lo que se rompió en un siglo lleva tiempo, y no le vamos a mentir a la gente con atajos”, expresó, en una frase que resume su filosofía de gestión y que busca anclar las expectativas en un horizonte de mediano plazo.

Más allá del diagnóstico económico, el jefe de Estado delineó con claridad cuál será su próxima ofensiva en el Congreso. Milei ubicó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central como la prioridad legislativa indiscutida para el semestre en curso, con un propósito explícito: prohibir por ley la emisión monetaria destinada a asistir al fisco. “No alcanza con haber saneado el balance del Banco Central si la próxima gestión populista puede volver a prender la maquinita y sumir a los argentinos nuevamente en un infierno inflacionario”, argumentó, en una definición que apuntó directamente al kirchnerismo como el fantasma que acecha el futuro económico. Pero su ambición no se detuvo allí, ya que también planteó la necesidad de blindar a las autoridades de la entidad monetaria frente a eventuales remociones arbitrarias: “Necesitamos blindar a los Presidentes del BCRA de ser removidos del poder de turno, que siempre es caprichoso”, enfatizó, buscando así construir un dique de contención institucional que trascienda los vaivenes políticos.

El rubro de las inversiones y la relación con los organismos multilaterales de crédito fue otro de los puntos destacados por el Presidente, quien no ocultó su satisfacción por los resultados obtenidos a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Milei celebró el nivel de capitales atraídos, en especial hacia las provincias patagónicas, y proporcionó datos que buscaron dimensionar el fenómeno: “Comprendiendo todo el RIGI ya tenemos aprobadas inversiones por más de 46.000 millones de dólares y se encuentran en etapa de evaluación otras por más de 100.000 millones”, precisó, para luego sumar los proyectos ya anunciados y alcanzar una cifra total que supera los 150 mil millones de dólares. En paralelo, el mandatario se refirió con orgullo al vínculo con el Fondo Monetario Internacional, al que describió como un respaldo inédito a su gestión: “Por primera vez en la historia las misiones del FMI no vienen a la Argentina a exigirle condiciones o hacerle reclamos a un Gobierno incumplidor, sino que vienen a respaldar un programa exitoso”, sostuvo, invirtiendo la narrativa histórica de confrontación con el organismo.

En el capítulo final de la entrevista, Milei dedicó un espacio al vínculo con los gobernadores de las provincias del sur, en particular los mandatarios de Río Negro y Neuquén, Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa, a quienes reconoció por su respaldo a las leyes impulsadas por la Casa Rosada. No obstante, el Presidente fue terminante al descartar cualquier tipo de intervención estatal directa en obras de infraestructura agrícola, un reclamo habitual de los distritos patagónicos. “Si esperan una respuesta dirigista de mi parte, sepan que no la tendrán”, advirtió, reafirmando así su convicción ortodoxa en el libre mercado y su rechazo a cualquier política que huela a estatismo, incluso cuando se trata de aliados políticos estratégicos. Con estas declaraciones, Milei no solo trazó las líneas maestras de su gestión presente y futura, sino que también sembró un misterio calculado que mantendrá en vilo a todo el arco político hasta que decida, en el momento que estime oportuno, revelar el nombre de su compañero de ruta para la reelección.

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