CERRO se proyecta como aliado de Martín Pérez de cara al 2027 y apunta a ingresar al Concejo Deliberante de Río Grande

CERRO se proyecta como aliado de Martín Pérez de cara al 2027 y apunta a ingresar al Concejo Deliberante de Río Grande

El partido liderado por Ángel Aníbal Gordillo confirmó su respaldo al actual intendente en una eventual candidatura a la Gobernación, al tiempo que buscará consolidar su propio espacio en la ciudad con foco en la economía popular, el cooperativismo y la defensa de la industria fueguina.

En el tablero político de Tierra del Fuego, los movimientos hacia las elecciones de 2027 comenzaron a visibilizarse con mayor nitidez. Esta vez, fue el turno del Colectivo de la Economía Regional Revolucionaria Organizada (CERRO), cuyo referente principal, Ángel Aníbal Gordillo, rompió el silencio estratégico para delinear los pasos de su fuerza en el escenario local y provincial. En una extensa entrevista, Gordillo no solo confirmó la intención del partido de disputar bancas en el Concejo Deliberante de Río Grande, sino que además anticipó el respaldo irrestricto a la figura de Martín Pérez, actual intendente, en caso de que este decida dar el salto hacia la Gobernación fueguina.

La declaración adquiere especial relevancia en un contexto donde Pérez ha evitado pronunciarse de manera oficial sobre sus aspiraciones futuras, priorizando en sus intervenciones públicas la necesidad de construir un debate de fondo sobre el modelo provincial, por encima de nombres y cargos particulares. Sin embargo, el movimiento de CERRO introduce una variable nueva en la ecuación: la existencia de un sector político dispuesto a militar activamente su eventual postulación, lo que podría acelerar los tiempos internos y externos de una definición que hasta ahora permanecía en suspenso. Gordillo fue contundente al afirmar que “vamos a ser parte de la alternativa acá en Río Grande, por supuesto, de la mano del compañero Martín Pérez”, y añadió que lo acompañarán a la Gobernación porque están “convencidos de que es lo mejor” y de que cuenta con la capacidad necesaria para “cambiar un poco la historia de la Provincia”.

Más allá del respaldo provincial, CERRO dejó en claro que no diluirá su identidad en Río Grande. Por el contrario, la organización se propone mantener su propio perfil y competir directamente por un lugar en el cuerpo deliberativo municipal. Gordillo explicó que la intención de los compañeros es “disputar el Concejo Deliberante”, y para ello ya trabajan en una plataforma que pone en el centro de la escena a la economía popular y, de manera muy particular, a las cooperativas de trabajo. El dirigente señaló que el eje de su propuesta legislativa consiste en garantizar que estas entidades participen activamente en la obra pública municipal, mediante un mecanismo institucional que les permita contar con previsibilidad laboral a lo largo de todo el año. “Queremos que las cooperativas de trabajo sean parte de la obra pública”, enfatizó, y detalló que el objetivo es que ese esquema quede plasmado en una ordenanza, de modo tal que no dependa de decisiones circunstanciales o de la voluntad política de turno, sino que se convierta en una política de Estado local.

Esa pretensión no es menor en una ciudad como Río Grande, donde la estacionalidad y la volatilidad económica afectan de manera directa a los sectores más vulnerables. Gordillo puso el acento en la necesidad de que los cooperativistas puedan proyectar sus vidas con certidumbre, y destacó que muchas de esas organizaciones deben afrontar costos fijos elevados, como seguros, obligaciones contables y bancarias, que dificultan su sostenimiento cuando la actividad se interrumpe. De allí que la propuesta de CERRO apunte a establecer un piso de estabilidad que, además de dignificar a los trabajadores, dinamice la economía barrial y refuerce el tejido social de la ciudad.

El dirigente también dedicó un extenso tramo de su exposición a defender con vehemencia la industria electrónica fueguina y, en especial, a los trabajadores metalúrgicos, sector del que proviene y al que conoce en profundidad. En sus palabras, la industria no es un engranaje aislado, sino el motor que mueve casi todas las actividades de Río Grande: desde taxistas y remiseros hasta kiosqueros, almaceneros, albañiles y prestadores de servicios. “Cada vez que cayó la industria, cayó todo”, sintetizó, para graficar el efecto dominó que genera la contracción fabril sobre el conjunto de la economía urbana. Por eso, reclamó una defensa amplia y transversal de la producción local, que no quede circunscripta únicamente a los obreros fabriles, sino que involucre a toda la comunidad, ya que el poder adquisitivo generado por las plantas industriales irriga cada rincón de la ciudad.

En ese marco, Gordillo arremetió contra los discursos que culpan a los trabajadores por los problemas del sector y señaló que, cuando las empresas atraviesan momentos de bonanza, exigen el máximo rendimiento, pero cuando las ventas caen, el empleo se convierte en la primera variable de ajuste. “Me parece que eso es injusto”, subrayó, y añadió que muchas veces se desconoce el desgaste físico y las enfermedades profesionales que padecen quienes permanecen largas jornadas en las líneas de montaje. Asimismo, vinculó la actual crisis industrial con las políticas económicas del Gobierno nacional, en particular con la contracción del consumo, la pérdida de poder adquisitivo y las medidas que debilitan la protección de la producción fueguina. Según su análisis, la caída de las ventas deriva en menor producción y, finalmente, en despidos, afectando de manera directa a los trabajadores y a la clase media, que ven cómo se erosiona su capacidad para cubrir necesidades básicas como alimentos, servicios y vivienda.

La educación también ocupó un lugar destacado en la entrevista. Gordillo cuestionó con firmeza las iniciativas que proponen declarar emergencias educativas sin antes resolver la cuestión salarial de los docentes. Con la memoria puesta en su padre, que fue maestro, reivindicó la tarea silenciosa y extensa que realizan los educadores fuera del aula, y sentenció: “Si vos querés generar alguna emergencia en la educación, lo primero que tenés que hacer es resolver el salario a los maestros”. Para el referente de CERRO, cualquier debate serio sobre el sistema educativo debe partir del reconocimiento del trabajo cotidiano de quienes sostienen las escuelas, y no eludir las condiciones materiales en las que desempeñan su labor.

En el plano de las alianzas, Gordillo confirmó que su espacio mantiene conversaciones fluidas con el Peronismo de la Soberanía, el movimiento que impulsa a nivel nacional la figura del gobernador bonaerense Axel Kicillof. El dirigente reveló que sostuvieron varios encuentros durante el armado de esa corriente en Tierra del Fuego y manifestó coincidencias programáticas con ese sector, aunque aclaró que CERRO nació como una organización política autónoma, con raíces peronistas pero con identidad propia, para desarrollar sus proyectos e ideas sin subordinaciones orgánicas. Esa autonomía, sin embargo, no implica aislamiento, sino más bien una vocación de diálogo con otras fuerzas que compartan un horizonte común de transformación social y productiva.

Finalmente, Gordillo hizo hincapié en el trabajo territorial que CERRO despliega desde hace años en los barrios de Río Grande, una actividad que trasciende el calendario electoral y que se sostiene en la colaboración con vecinos y organizaciones comunitarias. El dirigente llamó a la ciudadanía a abandonar la queja estéril y a involucrarse activamente en la política, porque “hay que participar, no hay que quejarse más desde un lugar cómodo”. Con esa premisa, CERRO se prepara para competir en las urnas con un doble objetivo: por un lado, construir una alternativa propia en el Concejo Deliberante que ponga en el centro al cooperativismo, la obra pública inclusiva y la defensa de los trabajadores; y por otro, sellar una alianza estratégica con Martín Pérez, apostando a que su eventual candidatura a la Gobernación pueda encarnar un proyecto de provincia diferente. El escenario, aún incipiente, comienza a tomar forma, y la decisión de CERRO suma una pieza clave en el rompecabezas político fueguino de cara al 2027.

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