El presidente encabezará este lunes su primera reunión de gabinete en más de seis semanas, en medio de especulaciones sobre su estado físico, su aislamiento en Olivos y el creciente protagonismo de su hermana Karina, quien según fuentes oficiales y extraoficiales, ya maneja los hilos de la gestión con mano firme.
Después de semanas de hermetismo y ausencia en la escena pública, el presidente Javier Milei retomará este lunes 24 de agosto su agenda oficial en la Casa Rosada, marcando así su regreso al epicentro del poder ejecutivo tras un prolongado silencio que desató toda clase de conjeturas. La actividad prevista será una reunión de gabinete, la primera desde el pasado 9 de julio, cuando el mandatario participó del tradicional tedeum en la Catedral Metropolitana. Desde entonces, su presencia en Balcarce 50 se había reducido a cero, salvo una breve recepción al presidente de Corea del Sur el 31 de julio, que hasta hoy permanece como su última aparición registrada en la sede gubernamental.
El hermetismo que rodeó su prolongada estadía en la Quinta de Olivos alimentó todo tipo de versiones. Fuentes cercanas al mandatario confiaron que el presidente habría atravesado episodios de intensos dolores físicos, lo que explicaría en parte su reclusión voluntaria. Al mismo tiempo, periodistas que se presentan como amigos del jefe de Estado y que incluso compartieron con él veladas líricas en la residencia oficial sugirieron que, durante ese encierro, Milei habría dedicado largas jornadas a la redacción de un libro. Sin embargo, ninguna de estas afirmaciones recibió respaldo oficial, y el gobierno optó por no ofrecer detalles sobre el estado de salud del presidente ni sobre las actividades que ocuparon sus días alejado del foco público.
A falta de explicaciones concretas, los rumores se multiplicaron. La ausencia del presidente en todas las actividades protocolares y políticas del último mes fue ocupada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien sin ambages se erigió como la figura que conduce el timón del gobierno. Quienes han mantenido encuentros con ella en su despacho coinciden en describirla como la única voz con capacidad de decisión: nadie avanza sin su consentimiento, y su autoridad se impone incluso por encima de los ministros y colaboradores más cercanos. En ese ámbito, se destaca el temor que inspira entre los funcionarios, aunque se menciona una excepción: la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, sería la única que se permite cierta confianza y hasta algún comentario jocoso en su presencia.
Este lunes, Milei buscará despejar las dudas sobre su capacidad de liderazgo y su estado físico, aspectos que fueron puestos en tela de juicio tras sus últimas intervenciones públicas. En el discurso pronunciado en la Plaza San Martín, el presidente incurrió en errores verbales como el uso del término «inmortabilidad» al referirse al prócer, además de mostrarse con una visible dificultad para caminar. Días después, en Rosario, confundió la ciudad en la que se encontraba, como si creyera estar aún en Buenos Aires. En su participación en el Council of the Americas, su tono osciló entre lo burlesco y lo provocador, y llegó a culpar a las mujeres por la baja tasa de natalidad, pese a que ni él ni su hermana tienen hijos. Estas apariciones generaron un clima de incertidumbre que algunos dirigentes resumen con dureza: «Milei está perdido y Karina sobrepasada. Están explotados», sentenció un referente político que sigue de cerca la dinámica del oficialismo.
En paralelo, la hermana del presidente no solo ha concentrado el poder de decisión, sino que también está reconfigurando el esquema de comunicación oficial. Según fuentes consultadas, Karina Milei habría desplazado al asesor estrella Santiago Caputo de la estrategia comunicacional, y en su lugar habría conformado un equipo paralelo integrado por el videógrafo Santiago Oría y el influencer Iñaki Gutiérrez, junto al sobrino de los Menem, Sharif Menem, quien se desempeña en el Congreso. Este nuevo grupo, de perfil más joven, tendría como misión contrarrestar la influencia de la llamada «patrulla digital» que hasta ahora lideraba Caputo, en un movimiento que evidencia una reconfiguración interna del poder dentro del espacio gobernante.
El martes, Milei encabezará una reunión con diputados y senadores de su bloque, mientras que su hermana presidirá la mesa política, en la que gran parte del debate girará en torno a la agenda legislativa. El miércoles, el Senado llevará a cabo una reunión de Labor Parlamentaria, mientras que Diputados tratará la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto de Inocencia Fiscal II. Al mismo tiempo, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, mantendrán negociaciones con gobernadores, entre ellos el rionegrino Alberto Weretilneck, para intentar destrabar la reforma política.
El jueves, Milei retomará su exposición pública, esta vez ante estudiantes de cuarto y quinto año del Colegio ORT, donde disertará sobre «Ética e Inteligencia Artificial». Sin embargo, lo que no ha descuidado el mandatario es la planificación de sus próximas giras internacionales. En los meses venideros, tiene previsto viajar en tres ocasiones: dos a Estados Unidos —una para participar en la Asamblea de Naciones Unidas en Nueva York y otra para asistir a la Gala Hispana en Washington, organizada por el portal La Derecha Diario, propiedad de Fernando Cerimedo— y una tercera a Francia, donde formará parte de la Argentina Week en París.
El regreso de Milei a la actividad presidencial se presenta, entonces, como un intento por recuperar el centro de la escena política, en un contexto donde su imagen parece haber quedado relegada por la sombra alargada de su hermana y por el creciente cuestionamiento a su estado físico y mental. La reunión de gabinete de este lunes no será solo un acto administrativo, sino una puesta en escena destinada a demostrar que el presidente aún conserva el control, aunque muchos indicios sugieren que, en los hechos, quien realmente gobierna ya no ocupa el despacho principal de la Casa Rosada.
