Rubén Rada falleció a los 83 años y dejó un legado imborrable en la música popular

Rubén Rada falleció a los 83 años y dejó un legado imborrable en la música popular

El emblemático músico uruguayo, pionero en la fusión del candombe con el rock y el jazz, partió este miércoles en Montevideo. La noticia fue confirmada por su entorno familiar, quienes detallaron las complicaciones de salud que afrontó durante el último mes tras ser víctima de una neumonía.

El horizonte cultural del Río de la Plata se viste de luto tras conocerse la partida física de uno de sus creadores más fecundos y queridos. Rubén Rada, el artista que supo sintetizar la esencia ancestral del tamboril con la energía disruptiva del rock y la sofisticación del jazz, cesó su actividad terrenal este miércoles a la edad de 83 años. La confirmación del deceso llegó a través de un escueto pero emotivo comunicado difundido por sus seres queridos, quienes utilizaron las redes sociales para compartir el pesar que embarga al ámbito artístico y al público en general.

En el mensaje, la familia del intérprete expresó con crudeza la dimensión de la pérdida, relatando que el emblemático «Negro» Rada emprendió su viaje definitivo hacia el descanso eterno a las quince y treinta horas de la jornada. Según detallaron en la publicación, el músico sostuvo una batalla incansable durante los últimos treinta días contra una afección pulmonar severa que derivó en un cuadro de neumonía bilateral, al cual se sumaron otras complicaciones que finalmente resultaron invencibles. El texto, cargado de gratitud, no solo sirvió para anunciar el fatal desenlace, sino también para agradecer las muestras de cariño recibidas y destacar la labor del equipo médico que lo asistió en sus horas finales, reconociendo el esfuerzo sobrehumano realizado para prolongar su vida.

La preocupación por el estado de salud del artista había cobrado fuerza a principios de agosto, cuando se conoció su ingreso a un prestigioso centro de salud en la capital uruguaya. Hasta ese momento, Rada se hallaba inmerso en una intensa actividad creativa, desafiando el paso del tiempo con la vitalidad que siempre lo caracterizó. Su proyecto más reciente, titulado «¿Quién va a cantar?», consistía en un ambicioso ciclo de encuentros sonoros donde convocaba a voces de diversos géneros para tejer un diálogo musical sin fronteras. Sin embargo, el archivo clínico del músico revela antecedentes que encendían alertas desde años atrás, específicamente en 2015, cuando fue sometido a una angioplastia y, posteriormente, permaneció hospitalizado durante varios días a causa de un pico hipertensivo que puso en jaque su bienestar.

Para comprender la magnitud del vacío que deja su ausencia, es imperativo remontarse a sus orígenes. Nacido en Montevideo el 16 de julio de 1943, Rada forjó una trayectoria que abarcó más de seis décadas de entrega absoluta a la música. Su legado trasciende las meras composiciones, ya que fue un actor fundamental en la metamorfosis del candombe y en la reconfiguración de la identidad musical del Cono Sur. Su genio inquieto lo llevó a integrar agrupaciones que marcaron hitos en la historia regional, como la pionera El Kinto, la experimental Tótem y la vanguardista Opa, proyectos que sentaron las bases de lo que más tarde se conocería como el rock de fusión latinoamericano. Paralelamente, su faceta como solista brilló con luz propia, entregando al cancionero popular joyas inmortales como «Las manzanas», «Mi país», «Cha-cha muchacha», «Dedos», «Blumana» y «Muriendo de plena», temas que se convirtieron en himnos generacionales y que seguirán resonando en la memoria colectiva.

La partida de Rubén Rada no solo representa el cierre de un capítulo dorado en la música uruguaya, sino que también deja la estela de un hombre que supo romper barreras y estereotipos, llevando la cadencia del tambor a escenarios insospechados. Su huella es indeleble y su espíritu, inmortal, perdurará en cada compás que invite al baile y la reflexión.

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