Empate agónico de Newell’s en el Gigante: el VAR le dio vida a la Lepra y frenó la racha canalla

Empate agónico de Newell’s en el Gigante: el VAR le dio vida a la Lepra y frenó la racha canalla

En un final para el infarto, Newell’s Old Boys rescató un punto en Arroyito tras igualar 1-1 ante Rosario Central con un gol en tiempo agregado que fue convalidado luego de una extensa revisión del VAR. El tanto de Matías Cóccaro, en la última jugada, quebró la seguidilla de seis triunfos consecutivos del Canalla en el historial y dejó un sabor agridulce en el local, que vio esfumarse la victoria cuando ya la tenía al alcance de la mano.

El clásico rosarino volvió a escribir una nueva página de emociones extremas, y esta vez fue el epílogo el que terminó por definir el signo de un partido que durante más de noventa minutos pareció tener dueño. Rosario Central, que se había adelantado en el marcador sobre el cierre de la etapa inicial, administró la ventaja con oficio y resistencia durante todo el complemento, pero un arrebato final de Newell’s, potenciado por la intervención tecnológica, terminó por desmoronar el festejo que ya se respiraba en las tribunas del Gigante de Arroyito.

El desenlace llegó en el séptimo minuto de adición, cuando tras un centro al área, un cabezazo defensivo dejó la pelota suelta en el corazón del área canalla. Ignacio Colo Ramírez, más rápido que los marcadores locales, se adueñó del rebote y con inteligencia cedió hacia atrás para que Matías Zorro Cóccaro, con una definición veloz y certera, batiera a Jeremías Ledesma y desatara la locura en el sector visitante. Sin embargo, la euforia inicial se congeló cuando el asistente levantó su bandera, señalando una posición adelantada que el árbitro principal, Yael Falcón Pérez, convalidó de inmediato anulando la conquista.

Pero el drama no terminó allí. La cabina del VAR solicitó la revisión de la jugada, y tras varios minutos de análisis minucioso de las cámaras, se determinó que el delantero uruguayo se hallaba habilitado al momento del pase. La comunicación oficial llegó hasta el oído del juez central, quien rectificó su decisión inicial y concedió el tanto que cambiaría por completo el rumbo del clásico. La resolución generó un estallido de júbilo en los futbolistas de Newell’s, que corrieron hacia el sector donde se concentraba la parcialidad leprosa para celebrar un empate que, por las circunstancias, valió más que un simple punto.

Esa jugada, sin embargo, no fue la única que encendió los ánimos en los minutos finales. Minutos antes de la igualdad, la tensión se había apoderado del terreno de juego a raíz de un encontronazo entre Alexis Soto y Santiago Solari, quienes, tras disputar una pelota cerca del banco de Newell’s, terminaron enredados en el césped y protagonizaron un intercambio de golpes que obligó la intervención inmediata de ambos planteles. El árbitro optó por amonestar a los dos involucrados y expulsar a un miembro del cuerpo técnico local, en un episodio que encendió aún más el clima caliente del clásico y demoró la reanudación del juego.

Desde lo futbolístico, el trámite había mostrado a un Rosario Central más incisivo en los primeros cuarenta y cinco minutos, apoyado en la presión alta y la mayor presencia en campo contrario. Newell’s, en cambio, mostró dificultades para hilvanar juego asociado y recurrió en exceso al pelotazo directo, lo que le impidió generar situaciones claras de peligro. Fue precisamente en una pelota detenida, sobre el final de la etapa inicial, donde el Canalla encontró la llave del triunfo parcial: tras un córner, Gastón Ávila apareció en el área chica para empujar un rebote y establecer el 1-0 que parecía encaminar a los locales hacia una nueva victoria en el historial.

Esa ventaja, defendida con uñas y dientes durante casi todo el complemento, alimentó la ilusión de los hinchas auriazules, que veían cómo su equipo se afirmaba en el sexto puesto de la zona B del Torneo Clausura 2026 con doce unidades. Pero la igualdad in extremis no solo frustró esa posibilidad, sino que también cortó una racha favorable de seis triunfos consecutivos del Canalla sobre su clásico rival, un dato que engrosa la rica estadística del enfrentamiento más antiguo del fútbol argentino. Con este empate, el historial quedó con 99 victorias para Rosario Central, 77 para Newell’s y 104 empates, manteniendo una diferencia de 22 partidos a favor del conjunto de Arroyito.

Del otro lado, la Lepra cosechó un punto que, más allá de lo anímico, le permite escalar a la quinta posición de la zona A, también con doce puntos, aunque con la sensación de haber dado un golpe de autoridad en el momento justo. El entrenador Jorge Almirón, que vio cómo su equipo sufría para sostener la posesión y generaba escaso fútbol asociado, deberá ahora trabajar en corregir esos desequilibrios de cara a los próximos compromisos.

La próxima jornada encontrará a Rosario Central viajando a Victoria para medirse ante Tigre el domingo 13 de septiembre a las 14.45, mientras que Newell’s recibirá en el Coloso del Parque a Vélez Sarsfield el viernes 11 a las 17.00, con la misión de trasladar la inyección anímica que le proporcionó este empate agónico a un nuevo desafío en el certamen clausura. El clásico quedó atrás, pero su epílogo vibrante seguirá resonando en la memoria de los rosarinos, al menos hasta que el fútbol vuelva a cruzarlos en el camino.

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