En su discurso inaugural de la 81° Asamblea General, el mandatario alertó sobre el retroceso democrático en la región, criticó las presiones de potencias hegemónicas y llamó a regular el poder de los tecnoligarcas.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pronunció este martes un enérgico mensaje desde la tribuna de la Organización de las Naciones Unidas, donde denunció que América Latina atraviesa un momento de “injerencia externa en procesos electorales” y advirtió que la democracia se encuentra “nuevamente en jaque”. A escasas dos semanas de los comicios generales del próximo 4 de octubre, en los que aspira a la reelección frente al derechista Flávio Bolsonaro, el líder progresista reafirmó la soberanía de su país y trazó una clara distinción entre dos proyectos antagónicos: “democracia o negacionismo”, “un futuro de mayores oportunidades o un pasado de exclusión”.
Durante su intervención en la 81° Asamblea General, Lula sostuvo que los pueblos latinoamericanos recorrieron “un largo camino para restablecer la voluntad popular” y que, en la actualidad, la región vuelve a ser testigo de intromisiones foráneas en sus procesos electorales. Sin mencionar directamente al presidente estadounidense Donald Trump, el mandatario brasileño advirtió sobre las “tentaciones hegemónicas” de la mayor potencia del mundo y subrayó que Brasil “no cabe en el patio trasero de nadie”. En ese sentido, recalcó que tanto la región como su país necesitan “socios con una agenda positiva” y no presiones externas.
La tensión entre Brasilia y Washington se remonta a 2025, cuando el gobierno estadounidense aplicó un primer tarifazo a Brasil en represalia por el juicio por golpismo contra su aliado Jair Bolsonaro. Lula acusó a la familia del expresidente de hacer lobby ante Estados Unidos en favor de medidas contrarias a su gobierno y perjudiciales para la potencia sudamericana. La semana pasada, el líder izquierdista había anticipado que planeaba decirle a Trump en Nueva York que no se inmiscuyera en las elecciones brasileñas, luego de que el mandatario estadounidense respaldara a varios candidatos de derecha victoriosos en otros países de la región.
En materia electoral, Lula aludió a la transparencia del proceso brasileño, donde los candidatos gozan de una “amplia libertad de expresión”, aunque llamó a no subestimar los desafíos que plantean las redes de desinformación. “La democracia brasileña pertenece a los brasileños. Brasil continuará siendo un país soberano. Nadie, nadie nos alejará de ese camino”, afirmó con firmeza.
Otro de los ejes centrales de su alocución fue la seguridad pública, problemática que se instaló como una de las principales preocupaciones de la ciudadanía en los sondeos de opinión. Lula aseguró que su gobierno está preparado para combatir el crimen organizado en “todos los escalones, incluso los magnates del crimen”, y vinculó esa lucha con el combate a la corrupción, al considerar que ambos flagelos van de la mano. “El combate a la corrupción continuará implacable, le duela a quien le duela”, manifestó. En ese marco, rechazó una mayor presencia militar extranjera en la región: “No vamos a delegar la responsabilidad de defender nuestras fronteras. No necesitamos portaaviones vigilando nuestras aguas. Necesitamos cooperación para frenar el flujo de armas y dinero que abastece al crimen”.
El mandatario también reservó un espacio de su discurso para arremeter contra los “tecnoligarcas”, a quienes acusó de promover una “carrera sin frenos éticos”. Sostuvo que el mundo vive una “revolución tecnológica sin precedentes” con la inteligencia artificial y las redes sociales, y afirmó que sería una omisión histórica no enfrentar el desafío de establecer normas. “Un puñado de tecnoligarcas quiere resucitar una versión de neoliberalismo digital sin reglas ni transparencia”, criticó, antes de acusarlos de transferir a las familias la “imposible tarea de enfrentar los algoritmos”. En ese sentido, garantizó que Brasil “no tolerará ese modelo de negocio” y recordó la aprobación por parte del Congreso de una ley que amplía las medidas para proteger a menores de edad y adolescentes en el mundo digital. Asimismo, dijo que el país no cederá a las presiones de las multinacionales que quieren privatizar el PIX, un popular sistema digital de pagos usado por millones de brasileños y que fue criticado por el Gobierno estadounidense.
El gobernante brasileño, primer orador en la Asamblea General por tradición en la ONU, también cuestionó la “insensatez” de las superpotencias por su papel en los conflictos abiertos y la inacción del Consejo de Seguridad. “La ONU fracasa en una de sus misiones más importantes: librar a la humanidad del flagelo de la guerra. Su credibilidad nunca ha sido tan baja”, dijo. “Somos todos rehenes del inmovilismo de un Consejo de Seguridad que no cumple su papel”, afirmó, abogando por una profunda reforma del organismo.
Al finalizar su discurso de apertura, el mandatario fue rodeado por autoridades de distintos países que se acercaron a saludarlo, entre ellas el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Sin embargo, según registró un video difundido por el medio brasileño CartaCapital en sus redes sociales, Lula no respondió al gesto del funcionario estadounidense.
