El oficialismo desactivó la sesión opositora y la jornada terminó en represión

El oficialismo desactivó la sesión opositora y la jornada terminó en represión

Con la ausencia de legisladores de provincias aliadas, el Gobierno logró que no prosperara el debate contra el DNU 70/2023 mientras las calles eran escenario de una nueva arremetida de las fuerzas de seguridad

La democracia argentina atravesó este miércoles una de sus jornadas más oscuras. El Poder Ejecutivo consiguió frustrar la sesión que la oposición había impulsado para repudiar el decreto de necesidad y urgencia 70/2023 y, en simultáneo, las fuerzas de seguridad desplegaron una violenta represión contra la quinta Marcha Federal Universitaria. La maniobra oficialista contó con la complicidad determinante de varios gobernadores que, mediante la ausencia de sus representantes en el recinto, permitieron que el quórum necesario nunca se alcanzara.

La sesión, que tenía en su orden del día la prórroga de la emergencia en discapacidad y un proyecto destinado a aliviar el sobreendeudamiento que padecen millones de argentinos, quedó desactivada por la falta de ocho legisladores. La pantalla del recinto mostró congelada la cifra de 121 diputados presentes cuando se agotó el plazo reglamentario, a las 14.30. Martín Menem, presidente de la Cámara baja, declaró «fracasada» la convocatoria opositora y habilitó las expresiones de minoría. Detrás del cortinaje de los palcos, los legisladores libertarios filmaban la escena entre carcajadas y festejaban la obturación del debate.

La colaboración de los mandatarios provinciales resultó decisiva. Los gobernadores de Tucumán, Salta, Jujuy, Santa Fe, Chubut, Neuquén y San Juan aportaron las ausencias que el oficialismo necesitaba. El catamarqueño Raúl Jalil, cuyos diputados ocuparon sus bancas, acusó que ya no conduce su propio bloque. Desde temprano, la Casa Rosada ejerció presión sobre los aliados: primero anunció inversiones para modernizar el sistema ferroviario de Salta, y luego difundió una imagen del funcionario Diego Santilli junto al gobernador sanjuanino Marcelo Orrego.

Un grupo de infiltrados proporcionó al Gobierno la excusa para desatar una feroz represión bajo la lluvia, dejando la postal de caos que el oficialismo había anticipado el día anterior. La aparición de encapuchados con herramientas para romper bancos y baldosas desencadenó una arremetida brutal que se extendió durante toda la tarde. Estudiantes, personas endeudadas y ciudadanos con discapacidad recibieron palos, gases y ninguna respuesta.

El guiño de la Justicia

La sincronización entre el Palacio y el Poder Judicial quedó expuesta minutos después, cuando la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal suspendió la aplicación de multas al Gobierno tras la judicialización por el incumplimiento del financiamiento universitario. Así respondieron el Ejecutivo y la Justicia al reclamo de miles de estudiantes que se movilizaron desde temprano a las inmediaciones del Congreso bajo la lluvia.

El guiño judicial al gobierno libertario ya se había manifestado el viernes anterior, cuando los jueces de la Corte se reunieron de manera extraordinaria para dar cierre a la ventana de diez días que abrieron con el fallo que ratificó la derogación de la Ley de Tierras y habilitó por ese periodo la extranjerización del territorio nacional sin límites. Fue un primer paso para desarticular la sesión. En paralelo, Menem prometió a los aliados «resolver la cuestión de las tierras» en el cajoneado proyecto de Inviolabilidad de la propiedad privada y llamó a sesionar el 21 de octubre con una parte del temario de los opositores, como la nueva ley de discapacidad y morosidad, más proyectos de aliados del PRO y la UCR para boicotear la ofensiva opositora.

Presiones y negociaciones macro

La Casa Rosada presionó a los aliados y comenzó a tejer negociaciones de gran alcance en las que se inscriben los acuerdos electorales, el Presupuesto 2027, la suspensión de las PASO y el toma y daca que acostumbra el gobierno libertario en un contexto de asfixia permanente que padecen las provincias. El resultado se vio en el recinto. El tucumano Osvaldo Jaldo dio muestras de disciplina una vez más y forzó la ausencia de sus tres diputados. Gladys Medina, Javier Noguera y Elia Fernández estuvieron en el Congreso y, si bien manifestaron su intención de dar quórum a la oposición, el llamado de su jefe político neutralizó sus aspiraciones.

El salteño Gustavo Sáenz subió sus acciones el día anterior, cuando manifestó su descontento en el proceso de licitación del Belgrano Cargas. La Casa Rosada anunció temprano que buscará inversiones para modernizar el sistema ferroviario de la provincia. Sus diputados avisaron a sus compañeros de bloque, Argentina Federal, que darían quórum y así lo hicieron Bernardo Biella y Pablo Outes, que se sentaron solo cuando vieron que no tenía costo político hacerlo. Los dos se mostraron atentos a sus celulares y se pararon varias veces de sus bancas conforme se movía el conteo del tablero. De los tres salteños de ese bloque solo faltó Yolanda Vega, en recuperación tras una cirugía.

De ese espacio, el formoseño Gerardo Gustavo González, exlibertario hoy cercano al armado de Dante Gebel, «arregló con Menem» su ausencia. Al puntano Claudio Álvarez «lo bajó Gustavo Sáenz», en otro guiño a Balcarce 50. El misionero Hugo Passalacqua no logró sentar a Daniel Vancsik, amigo de Martín Menem, con quien comparte partidos de golf. El escarnio en su provincia, donde la desregulación del Instituto de la Yerba Mate afectó a sus productores, no tardó en llegar.

El jujeño Carlos Sadir, en plena negociación electoral con la Casa Rosada, bajó a sus dos legisladores, Jorge Rizzotti y María Inés Zigarán. Esta última había firmado la convocatoria a la sesión. En Provincias Unidas se contabilizaron ocho ausencias, justo el número que le faltó a la oposición para habilitar la sesión.

Las otras ausencias las aportaron Ignacio Torres (Chubut), que ausentó a Jorge Antonio «Loma» Ávila; el santafesino Maximiliano Pullaro hizo lo suyo con Scaglia y Núñez, que no ayudaron al quórum; el neuquino Rolando Figueroa también aportó una ausencia. En tanto, la radical Karina Banfi y la exlibertaria Lourdes Arrieta engrosaron la lista de ausentes.

El tándem Martín Menem – Diego Santilli se mostró satisfecho. El jefe de Gabinete trasladó minuto a minuto las novedades a Karina Milei, que viajó a Washington, incluida la explicación de Raúl Jalil, quien habría asegurado que sus diputados se manejaron por cuenta propia. En Unión por la Patria hubo dos bajas. El bloque le restó importancia a los faltazos del santacruceño Paulo Agustín Tita y la santiagueña Estela Mary Neder, que responde a Gerardo Zamora. A la consulta de este diario, respondieron que son «ausencias esperables en un bloque tan grande».

El costo de la sumisión

La sesión convocada de urgencia para resguardar el territorio nacional tras el fallo de la Corte del último 29 de septiembre constituye un parteaguas entre quienes eligieron representar a los millones de personas atravesadas por los problemas que generó el megadecreto desregulador y quienes decidieron suscribir al paquete de promesas que promueve el Gobierno. Por voluntad propia, los gobernadores eligieron quedar atrapados en el toma y daca de la Casa Rosada que les aporta magros resultados.

Los números difundidos por el director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher, muestran la desproporción entre los recursos que perdieron sus provincias por coparticipación y recaudación propia respecto de 2023 y lo que recibieron en Aportes del Tesoro Nacional. A valores de septiembre de 2026, los ATN apenas compensaron el 0,5 por ciento de esa pérdida en Santa Fe, el 4,7 por ciento en Jujuy y el 3,2 por ciento en Salta. Tucumán perdió 607.946 millones de pesos y no recibió un solo peso por esa vía. «Milei les paga con tres empanadas y ellos no dan quórum», resumió Letcher.

Al cierre de esta edición, los diputados no tenían prevista la estrategia de la próxima semana. «Estoy rescatando heridos», sintetizó una de las principales espadas parlamentarias de la oposición de Unión por la Patria. Eran las siete de la tarde y la represión continuaba con gases y camiones hidrantes bajo la lluvia. «Una vez más, el pueblo argentino demostró estar mucho más a la altura que algunos de sus representantes», sintetizó la diputada Cecilia Moreau en su cuenta de X.

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