Con un gol de cabeza de Facundo Herrera y una actuación determinante del arquero colombiano Montero, el conjunto xeneize venció 1 a 0 a Independiente en Avellaneda y se consolidó en lo más alto de la tabla anual, en una noche de ida y vuelta que pudo haber tenido otro desenlace.
En su planeta particular, Boca parece haber encontrado el ecosistema ideal: soplan vientos favorables y el equipo sabe guarecerse cuando arrecian las tormentas. Así lo demostró en Avellaneda, donde llegó envuelto en la euforia por la clasificación a la final de la Sudamericana tras doblegar a Vasco da Gama, y se llevó un triunfo valioso por la mínima diferencia frente a Independiente, con una conquista de Facundo Herrera, uno de sus referentes, que conectó de cabeza un centro preciso.
El arquero colombiano Montero fue, sin discusión, uno de los grandes artífices de esta victoria que mantiene al equipo como puntero de la tabla anual. Sus intervenciones oportunas, con manos y cuerpo, ahogaron cuatro situaciones clarísimas de los locales y sostuvieron la valla en los momentos de mayor zozobra. «Nos salvó una vez más», reconoció Leandro Paredes al término del encuentro, subiendo al guardameta al podio de las figuras boquenses.
El cotejo fue de esos que se juegan con el corazón en la boca: intenso, vertiginoso, con permanente intercambio de ataques y defensas desguarnecidas, especialmente en el complemento, cuando el mediocampo se transformó en un territorio de paso veloz, casi como esos partidos de potrero en los que todos suman al ataque y nadie se queda a cuidar la retaguardia. En los primeros veinte minutos, Boca movió la pelota con soltura alrededor de Paredes, pero con el correr del reloj el dueño de casa ajustó las marcas y equilibró las acciones.
En esa etapa inicial, ambos equipos registraron llegadas nítidas que no lograron concretar: Flores disparó desviado desde corta distancia, Merentiel vio cómo Mele le tapaba el remate, Meza cruzó demasiado su tiro y Pérez Curci malogró otra oportunidad desde buena posición. La sensación era que el marcador podía abrirse en cualquier momento.
En el segundo tiempo se especulaba con que Arruabarrena reemplazaría a Flores y Merentiel, ambos de floja producción, pero el entrenador los sostuvo en cancha. Y fueron precisamente ellos los protagonistas de la primera de las innumerables jugadas de gol del período: Flores se asoció con Lozano, llegó al fondo y envió un centro medido para la llegada libre del delantero uruguayo, que inexplicablemente pifió el remate cuando todo parecía indicar el primer grito.
Antes del partido, los simpatizantes boquenses temían por la ausencia de Lautaro Blanco e imaginaban que Montiel, uno de los mejores del equipo de Avellaneda desde hace tiempo, podría aprovechar esa banda. Montiel no decepcionó, pero los problemas defensivos del visitante llegaron por otros carriles: Pérez Curci, Palais y Chimy Ávila generaron más de un dolor de cabeza. Cuando los locales atacaron por la derecha, Boca se defendió con solvencia gracias a los cruces de Herrera, dueño de una notable noción de tiempo y distancia.
Independiente, pese a la derrota, acumuló cuatro ocasiones manifiestas para desnivelar y en casi todas se topó con la humanidad de Montero, que se erigió en muralla. La decisión de Jadson Viera de colocar a Santiago Mele en los tres palos en lugar de Rodrigo Rey sorprendió antes del inicio; al guardameta se le puede reprochar su inseguridad con los pies, pero la jugada que dejó más interrogantes fue la del gol boquense. Corrían 43 minutos del complemento cuando Villa ejecutó un córner desde la izquierda hacia el primer palo, donde Herrera, con el parietal derecho, envió la pelota abajo. Mele llegó a tocarla, pero sin la firmeza necesaria para impedir que se colara en su arco.
En el tiempo de descuento, Morales tuvo el empate y en las tribunas locales quedó la amarga sensación de que merecían algo más. Sin embargo, el empate habría sido el resultado más justo para la producción de ambos. Con los vientos que lo impulsan, Boca suma 57 puntos en la tabla anual y una diferencia de gol considerable, de modo que si logra imponerse a River y a Defensa y Justicia, nadie podrá igualar su cosecha. El clima, por ahora, sigue siendo favorable en el planeta xeneize.
