Un fallo cautelar del Juzgado Federal de San Martín ordenó paralizar los efectos de la norma que desmantelaba el organismo de medición y control, hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo. El sindicato celebró la medida y advirtió sobre el impacto en la vida cotidiana de los consumidores.
La justicia federal dictó una medida cautelar que suspende todos los efectos de la Resolución 213/2025, la normativa que avanzaba sobre el desmantelamiento del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). La presentación fue impulsada por Rodolfo Aguiar, secretario general de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), y recayó en el Juzgado Federal en lo Civil y Comercial y Contencioso Administrativo N° 2 de San Martín, a cargo del magistrado Elpidio Tezanos Pinto.
El pronunciamiento judicial no resolvió el fondo del asunto, sino que intimó al Poder Ejecutivo a que se abstenga de ejecutar la resolución impugnada al menos hasta que exista una decisión definitiva. El fundamento central radica en que, de continuar las acciones previstas, los efectos podrían tornarse irreversibles con el correr del tiempo.
Tras conocerse la resolución, el dirigente sindical se manifestó eufórico en sus redes sociales. «¡Una vez más le ganamos a la motosierra!», exclamó Aguiar, quien además subrayó que el fallo no solo favorece a ATE y a los trabajadores del instituto, sino también a decenas de miles de pequeñas y medianas empresas y al funcionamiento de una porción significativa de la sociedad, dado que los servicios que presta el organismo revisten una importancia trascendental.
El alcance de la norma cuestionada
La Resolución 213/2025 disponía la interrupción de servicios esenciales vinculados a trámites y ensayos de metrología legal sobre instrumentos de medición regulados. En términos concretos, esto implicaba dejar de verificar que una balanza que indica un kilogramo efectivamente pese eso, o que un litro despachado sea exactamente un litro. Con esa decisión, el Gobierno habilitaba el camino para que laboratorios de gestión privada asumieran esas tareas.
Entre las prestaciones que el INTI dejaba de brindar se encontraban la aprobación y el control de surtidores de nafta, kerosene y gas oil, así como de balanzas y sistemas de pesaje, medidores domiciliarios de luz y agua, radares de tránsito, termómetros clínicos y pesas patrones, además de la calibración de instrumentos de capacidad como probetas o vasos graduados.
A fines del año pasado, Daniel Luna, trabajador del instituto, había explicado a la radio 750 la gravedad de la situación. Señaló que la medida representaba un golpe muy duro para los empleados que se desempeñan en todo el país, pero también un deterioro para la calidad de los consumos industriales y para aquello que la población utiliza a diario. En aquel momento advirtió que dejaría de existir el organismo de medición imparcial en todo lo que la ciudadanía consume cotidianamente, y puso un ejemplo elocuente: al ir a una estación de servicio a cargar un litro de combustible, ya no habría garantía de que los surtidores no estuvieran defraudando al usuario en calidad o en cantidad.
Luna también cuestionó la supuesta transferencia de esas funciones a laboratorios privados. Sostuvo que se ingresaría en un terreno fuera de control en beneficio de esos actores y arriesgó un razonamiento propio: la posibilidad de que se conforme una suerte de caja negra que luego sea motivo de episodios de corrupción. Asimismo, buscó desmitificar el argumento oficial de la lentitud del organismo, al señalar que no existe ningún análisis concreto que lo respalde y que estas medidas no favorecen ningún tipo de resurgimiento económico. Su conclusión fue contundente: se trata de quitarle una función al Estado para entregársela a los privados, mientras en el medio se obtiene un retorno.
Con la cautelar vigente, el futuro inmediato del instituto queda sujeto a lo que se resuelva en la instancia de fondo, mientras los trabajadores y diversos sectores productivos celebran un respiro ante lo que consideran un ataque directo a la calidad y a la transparencia de las mediciones que atraviesan la vida diaria.
