Mientras el gobierno celebra una supuesta baja en la pobreza, analistas cuestionan la veracidad de los datos oficiales. A su vez, la reciente suba de aranceles impuesta por Donald Trump genera una debacle en Wall Street y afecta aún más la economía nacional.
La reciente publicación del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre la reducción de la pobreza en Argentina ha despertado una fuerte polémica. Según el organismo, en solo tres meses el porcentaje de pobreza descendió de 52% a 38%, lo que implica que diez millones de personas habrían salido de esa condición en un tiempo récord. Sin embargo, economistas y expertos de diversas instituciones ponen en duda estas cifras, señalando que los principales indicadores económicos no respaldan estos datos.
Entre los analistas que expresaron su escepticismo se encuentra el ex ministro de economía Felipe Domingo Cavallo, quien, a pesar de ser una figura controvertida, coincide con la mayoría de los expertos en que es improbable una mejora tan abrupta. “No hubo aumentos salariales significativos, pero sí una inflación sostenida que elevó los precios de productos esenciales como la carne, la leche y la yerba. ¿Cómo puede haber menos pobreza si la gente sigue cobrando lo mismo y todo cuesta más?”, se preguntan los especialistas.
Caída del Consumo y Cierre de Empresas
Otro dato preocupante es el desplome del consumo. Según informes de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y el Centro de Estudios de Políticas Argentinas (CEPA), el consumo privado cayó un 8,2% en el primer semestre del año. En sectores clave como la industria electrónica, la minería y la construcción, el cierre de empresas se ha acelerado. Solo en Tierra del Fuego, catorce fábricas cerraron en el último año, dejando a miles de trabajadores sin empleo.
Las empresas manufactureras también se han visto golpeadas, con 879 cierres en el último año, mientras que en el sector automotor, gigantes como Nissan y Mercedes-Benz han abandonado el país, dejando una gran incertidumbre en el empleo industrial. A esto se suma la crisis en el sector del neumático, con despidos y suspensiones en compañías como Pirelli, Fate y Bridgestone.
A pesar de la supuesta baja en la pobreza, el número de trabajadores en condiciones precarias sigue aumentando. Se estima que más de 8 millones de personas trabajan en negro, sin aportes jubilatorios ni acceso a cobertura médica. A su vez, el salario promedio en Argentina se mantiene en 547.000 pesos, lejos de los 1.100 dólares que menciona el gobierno.
El acceso a bienes básicos también se ha convertido en un desafío para la clase media. Un informe del Instituto de Análisis Fiscal (IARAF) revela que el 75% de los argentinos están endeudados con tarjetas de crédito, y lo más alarmante es que el financiamiento ya no se usa para bienes duraderos, sino para la compra de alimentos. “La gente está pagando la comida en cuotas”, denuncian desde el sector comercial.
El Golpe de Trump y la Caída de Wall Street
A este contexto de crisis interna se suma el reciente anuncio del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien impuso un nuevo arancel del 10% a los productos importados desde Argentina y otros 60 países. La noticia provocó un colapso en Wall Street, con la caída de bonos, acciones y reservas internacionales. Bloomberg describió la situación como “una carnicería financiera”, reflejando la gravedad del impacto económico.
Para Argentina, la decisión de Trump significa un nuevo golpe en sectores como la exportación de acero y aluminio, que ya habían sido afectados por restricciones comerciales previas. Los analistas coinciden en que estas medidas podrían generar un efecto dominó que termine afectando aún más el empleo y el nivel de actividad económica en el país.
La Realidad Cotidiana: Inflación y Alquileres Impagables
Mientras el gobierno sostiene un discurso optimista, la realidad de muchos argentinos refleja una crisis cada vez más profunda. En ciudades como Río Grande y Ushuaia, los alquileres han aumentado de manera desproporcionada, con un 30% de contratos cancelados debido a la imposibilidad de pago. La situación de las personas en situación de calle también ha crecido alarmantemente, algo que antes se asociaba únicamente a Buenos Aires, pero que ya se observa en otras provincias.
El aumento en los combustibles y la energía agrava aún más la situación. Hoy, el costo del gas aumentó un 10%, mientras que el transporte de mercadería desde Buenos Aires a Tierra del Fuego se ha vuelto insostenible. El costo de la barcaza para camiones ya alcanza los 619.000 pesos por viaje, encareciendo todos los productos que llegan a la isla.
