«El Plan de Caputo Fracasó: La Baja de Retenciones No Frenó la Escasez de Dólares»

«El Plan de Caputo Fracasó: La Baja de Retenciones No Frenó la Escasez de Dólares»

La medida del ministro de Economía no logró reactivar las exportaciones de soja como se esperaba. Especialistas califican la estrategia como un «error costoso», mientras crece la desconfianza en el Gobierno y la fuga de capitales se acelera.

La Estrategia Fallida de Caputo para Asegurar Divisas

La decisión del ministro de Economía, Luis Caputo, de reducir las retenciones a las exportaciones agrícolas a fines de enero, con el objetivo de acelerar el ingreso de dólares en febrero y marzo, no obtuvo los resultados esperados. Entre los expertos del sector agroexportador, la medida es considerada, sin rodeos, un «fracaso rotundo».

«Se sacrificaron 120 millones de dólares mensuales por la reducción impositiva, a lo que se suma el costo de mantener el dólar blend. Sin embargo, el volumen exportado de soja en esos meses no difirió mucho de lo proyectado inicialmente», explicaron analistas. Este resultado explica, quizás más que cualquier otro factor, la urgencia del Gobierno de Milei por conseguir un préstamo de rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI).

No sorprende, entonces, la aceleración en la fuga de divisas en las últimas semanas, alimentada por la percepción de que el Ejecutivo enfrenta un grave déficit de reservas que difícilmente se resolverá sin una devaluación. Tampoco ayuda la creciente desconfianza hacia la palabra del ministro, en medio de una crisis macroeconómica que Caputo se niega a reconocer.

La Soja No Respondió a los Incentivos

El 25 de enero, durante una conferencia de prensa junto al vocero presidencial Manuel Adorni, Caputo anunció una «reducción temporaria» de los impuestos a las exportaciones de soja y otros granos. La idea era incentivar a los productores a vender cerca de 5.000 millones de dólares mensuales de la oleaginosa acumulada en silos.

Sin embargo, los números no acompañaron: en febrero, las exportaciones de cereales y oleaginosas sumaron 2.181 millones de dólares, y en marzo cayeron a 1.880 millones, según datos de CIARA-CEC.

Uno de los errores de cálculo del Gobierno fue sobrestimar el stock de soja retenido por los agricultores. Mientras la cámara exportadora afirmaba que había 18 millones de toneladas sin vender, especialistas del sector cuestionan esa cifra.

«Tras la sequía de la campaña 2022/23, la producción cayó a la mitad. Massa agotó los esquemas de dólar soja para asegurar ventas, por lo que es improbable que quedara tanto remanente», señaló un analista con experiencia en el mercado. «En el mejor de los casos, hay entre 8 y 9 millones de toneladas sin comercializar».

Algunos observadores creen que CIARA-CEC infla deliberadamente las cifras para presionar al Gobierno a mejorar los precios. Caputo intentó responder con la baja de retenciones, pero la estrategia no funcionó.

Perspectivas Sombrías para las Exportaciones

Javier Preciado Patiño, consultor agropecuario y exfuncionario del Ministerio de Agricultura, advirtió que el contexto internacional no favorece a Argentina:

«La baja de retenciones mejoró los precios al productor, pero no incrementó el flujo de divisas. Ahora, con la nueva cosecha, el panorama empeora: los precios de la soja caen por la sobreoferta brasileña y las medidas arancelarias de Trump. China ya está abastecida, lo que debilita aún más la demanda».

Además, la brecha cambiaria, que había bajado al 5% en enero, volvió a escalar al 19%, generando más incertidumbre. Si el FMI obliga a eliminar el dólar blend, esa diferencia podría llegar al 24%, profundizando la reticencia de los productores a liquidar sus cosechas.

«¿Cómo logra el Gobierno que los agricultores vendan si no es con una devaluación significativa?», se preguntó Preciado Patiño. La pregunta queda sin respuesta, evidenciando los límites de una política económica que agudizó la crisis sin admitirlo.

El Agroexportador Se Aleja del Gobierno

Mientras las gestiones de Milei y Caputo ante EE.UU. y el FMI no dan frutos, el sector agroexportador toma distancia del oficialismo. En marzo, no solo cayeron las ventas de soja, sino que aumentaron los contratos «a fijar», donde los productores entregan la mercadería pero postergan la definición del precio.

Esta conducta conservadora refleja la desconfianza reinante. Los dólares tan necesarios para el Central no llegarán hasta que el panorama económico se aclare. Mientras tanto, el Gobierno enfrenta una tormenta perfecta: sin reservas, sin crédito y sin margen para errores.

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