Lunes negro en los mercados: preocupación global y vulnerabilidad argentina frente a las nuevas medidas arancelarias de Trump

La suba de aranceles en Estados Unidos desata un sacudón económico mundial; Argentina observa con incertidumbre mientras lidia con su fragilidad estructural y la necesidad urgente de cerrar un acuerdo con el FMI.

En un contexto internacional convulsionado por las decisiones del presidente estadounidense Donald Trump, quien impuso fuertes subas arancelarias a más de 50 países —con especial énfasis en China—, el mundo experimentó este lunes una jornada bursátil calificada ya como «lunes negro». Las bolsas asiáticas, europeas y norteamericanas iniciaron la semana con caídas generalizadas y arrastraron a los mercados emergentes, incluida la frágil economía argentina.

En diálogo con este medio, el contador Tomás Lapadula analizó el escenario con su habitual claridad. «Ya desde anoche se sentía que podía ser un lunes con novedades», comenzó diciendo. Y vaya si lo fue.

«Estados Unidos, la potencia económica más importante de la historia, decidió patear el tablero con esta política arancelaria. Subieron los aranceles en forma considerable, especialmente contra China, pero también afectan a decenas de países más», explicó Lapadula, subrayando que la medida representa un giro agresivo hacia el nacionalismo económico.

Un mundo más proteccionista, una Argentina más vulnerable

La decisión de Trump despierta temores concretos sobre una desaceleración del comercio global, una eventual recesión y una carrera devaluatoria entre países exportadores. “Cuando los países emergentes devalúan, a Argentina generalmente no le queda otra opción más que seguirlos. Y cuando Argentina devalúa, sabemos lo que pasa: inflación», advirtió el contador.

Pese a que el Gobierno argentino celebró el hecho de que el nuevo arancel impuesto a sus productos quedó en un 10%, Lapadula se mostró escéptico. “Ese mismo porcentaje se lo otorgaron a países como Colombia, Brasil o Chile. No es un beneficio exclusivo. No creo que tenga que ver con la supuesta ‘amistad’ entre Milley y Trump.”

Además, recordó que Argentina y Estados Unidos no tienen economías complementarias. “Ambos países producen granos, petróleo, carne. Competimos, no nos complementamos. Por eso no hay muchas razones para que nos den un trato preferencial», afirmó.

FMI, riesgo país y señales de alarma

En medio de este contexto global adverso, la economía argentina se encuentra especialmente expuesta. La urgencia por cerrar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional agrega presión. “Estados Unidos tiene el voto más fuerte en el FMI, pero ahora mismo está peleado con medio mundo. Supongamos que Trump quisiera ayudar a Milley con un préstamo de 20.000 millones de dólares: necesita convencer a Europa, con quien también está enfrentado. No la veo fácil», explicó Lapadula.

La reciente suba del riesgo país y del dólar paralelo confirman que los mercados ya están reaccionando. «No es casualidad. Lo preocupante es que para Estados Unidos, con todos los frentes abiertos que tiene, Argentina no representa una prioridad. Y eso es peligroso”, alertó.

Contradicciones políticas: de la apertura total al proteccionismo extremo

Uno de los aspectos más llamativos de este escenario es la aparente contradicción ideológica entre Trump y Milley. “Mientras Trump sube aranceles y protege su industria nacional, el gobierno argentino quiere abrir todo, incluso a arancel cero. Son modelos completamente opuestos”, afirmó Lapadula. “Se parecen en el peinado y en los golpes de efecto, pero no en la política económica.”

También se refirió con ironía a ciertos sectores políticos argentinos que critican a Trump o lo apoyan sin ver las contradicciones. “Es curioso: algunos peronistas critican a Trump, pero sus políticas arancelarias se parecen más al proteccionismo clásico del peronismo que a cualquier cosa que haga Milley.”

¿Oportunidades mínimas, riesgos enormes?

Lapadula no descarta que puedan surgir oportunidades puntuales para productos argentinos, como el vino, que enfrentará menos aranceles que sus competidores europeos. Pero fue tajante: “La industria vitivinícola argentina todavía es chica. No compensa una caída en las exportaciones de soja, trigo o petróleo. Y mucho menos si Vaca Muerta, nuestra gran esperanza energética, pierde atractivo por caída en los precios internacionales.”

Conclusión: “Sabemos cómo empiezan estas crisis, no cómo terminan”

La entrevista cerró con un mensaje de prudencia. “No quiero ser pesimista, pero sí prudente. Sabemos cómo empiezan estas crisis globales, pero no cómo terminan. Y la historia muestra que cuando el mundo estornuda, Argentina termina con neumonía.”

“Tenemos reservas bajas, un acuerdo con el FMI pendiente, una economía debilitada y un mundo que no nos tiene entre sus prioridades. Ojalá esto no escale, pero debemos estar atentos. Es una crisis global y nosotros llegamos con las defensas bajas”, concluyó el contador Lapadula.

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