Mientras el gobierno avanza con vetos y recortes al presupuesto universitario, las facultades de todo el país se movilizan en una jornada de protesta. Desde la UTN, Fabio Seleme denuncia una estrategia de fragmentación de los reclamos y llama a articular la resistencia multisectorial.
La comunidad universitaria se encuentra hoy en pie de lucha. Con paros y actos de visibilización en distintas regiones del país, docentes, investigadores y trabajadores de la educación superior protestan contra el ajuste presupuestario y lo que califican como un «plan deliberado de destrucción» de la universidad pública.
En declaraciones a FM La Isla, Fabio Seleme, docente de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y referente del gremio FAUDU, explicó que la medida de fuerza responde al veto sistemático del gobierno a iniciativas que buscan garantizar financiamiento para el sistema educativo. «El presidente ya vetó la ley de presupuesto universitario el año pasado, rechazó aumentos jubilatorios y hasta negó ayuda a los afectados por las inundaciones en Bahía Blanca. Su único proyecto es la valorización financiera, a costa de sacrificar derechos», afirmó.
La protesta no se limita al ámbito académico. En Buenos Aires, la marcha universitaria confluyó con trabajadores de la salud, otro sector golpeado por los recortes. Seleme destacó la necesidad de unificar las demandas: «El conflicto es estructural. No solo afecta a las universidades, sino también a la industria, la ciencia, los jubilados y los hospitales públicos. La estrategia gubernamental es dividir los reclamos, pero la respuesta debe ser colectiva».
Para el docente, el ajuste responde a una lógica de endeudamiento insostenible. «Subsidian un dólar irreal que destruye el empleo local mientras la deuda crece. Es un esquema que ya conocemos: beneficia a unos pocos y termina en crisis», advirtió.
Aunque el paro se concentró en la jornada de hoy, mañana continuarán las actividades de difusión. «No se trata solo de un reclamo salarial», insistió Seleme. «Es una batalla política contra un gobierno que declaró abiertamente su intención de desmantelar lo público. Necesitamos un cambio de rumbo que priorice la industria, la ciencia y la soberanía nacional».
La falta de diálogo por parte del Ejecutivo profundiza el malestar. «No hay negociación posible con quien veta ayudas a inundados pero subsidia viajes de extranjeros», cerró el referente, en alusión a las recientes polémicas por los subsidios a inmigrantes judíos.
Mientras el oficialismo prepara nuevos vetos, la universidad pública se organiza. La pregunta que flota en el aire es cuánto más podrá resistir un sistema asfixiado por la falta de recursos y una dirigencia que, según los manifestantes, «gobierna para el sector financiero».
