El defensor, recién llegado de Boca, no podrá jugar el Clausura por una cláusula de la Liga Profesional. La Academia busca alternativas para habilitarlo, mientras el jugador se enfoca en la Copa Libertadores.
La llegada de Marcos Rojo a Racing generó expectativa, pero también un inesperado conflicto reglamentario. Si su fichaje había sido la noticia del viernes por la mañana, horas más tarde surgió un obstáculo que dejó en vilo al club de Avellaneda: el defensor no está habilitado para disputar el torneo Clausura con la camiseta académica.
El inconveniente surge por un detalle en el reglamento de la Liga Profesional. Según el artículo 19, los jugadores libres solo pueden inscribirse después del 24 de julio si su desvinculación ocurrió antes de esa fecha. Rojo, sin embargo, rescindió su contrato con Boca el 8 de agosto, fuera del plazo establecido. Esto lo deja fuera de competencia en el torneo local, aunque sí podrá participar en la Copa Libertadores y la Copa Argentina, donde las normativas son más flexibles.
La urgencia por resolver el escollo
Desde Racing ya habían avanzado con los trámites para inscribir al ex capitán de Boca en la lista de buena fe de la Libertadores, donde podría debutar este martes ante Peñarol. Sin embargo, la dirigencia, encabezada por Diego Milito, busca alternativas para habilitarlo también en el torneo local. Fuentes internas confirmaron que evalúan «herramientas reglamentarias» para modificar la situación, aunque descartaron negociar con Boca una reversión de la rescisión.
«Rojo está disponible para la Copa, y ese es el primer objetivo. Después veremos cómo resolver lo del Clausura», explicó una fuente cercana a la conducción. El jugador, por su parte, firmó un contrato basado en productividad, lo que significa que su remuneración dependerá de los partidos que dispute.
El respaldo técnico y el malestar interno
La incorporación de Rojo fue impulsada por el entrenador Gustavo Costas y respaldada por Milito, quienes vieron en el experimentado zaguero un refuerzo clave para los partidos de alto voltaje. Sebastián Saja, director deportivo, destacó las intenciones del defensor: «Nos transmitió su deseo de ganar la Libertadores con Racing».
No obstante, la situación generó inquietud en algunos sectores del club, especialmente entre los hinchas, que cuestionaron la gestión. Además, se descartó que Rojo asista al clásico contra Boca en La Bombonera, donde su presencia podría generar tensiones tras su polémica salida.
La carrera contra el tiempo
Con pocos días antes del debut en Montevideo, Costas deberá decidir si incluye a Rojo en el equipo, aunque sea desde el banco. Su falta de ritmo —producto de su irregular paso por Boca— no preocupa al técnico, quien confía en su experiencia para torneos internacionales.
Mientras tanto, Racing sigue explorando opciones para sortear el veto reglamentario. El caso de Rojo, el sexto refuerzo del mercado, ya dejó en evidencia que su fichaje no solo trajo jerarquía, sino también un desafío administrativo que la institución deberá resolver en las próximas horas.
