Con el foco puesto en los últimos dos años de gestión del Gobernador, más de catorce millones de electores definirán la composición de la Legislatura bonaerense en unos comicios históricamente escindidos de la elección nacional, donde cada fuerza política arriesga su capital para los tiempos por venir.
La provincia de Buenos Aires se apresta a vivir una jornada electoral de una magnitud crucial este domingo, cuando más de catorce millones de ciudadanos estén habilitados para elegir a los diputados y senadores provinciales que conformarán la Legislatura durante el período 2025-2029. La renovación de la mitad de las bancas marcará el rumbo político de los dos años finales de la administración del gobernador Axel Kicillof, en un escenario inédito al celebrarse por primera vez de manera desdoblada de los comicios nacionales.
El oficialismo, nucleado bajo la denominación de Fuerza Patria, afronta el desafío de conservar su posición de fuerza en el hemiciclo. Consciente de que no puede conceder terreno, la coalición gubernamental requiere de una cantidad suficiente de legisladores para apuntalar sus iniciativas durante el tramo final de su gestión. Por su parte, el variopinto arco opositor concentra sus esfuerzos en ampliar su representación. Desde la alianza entre La Libertad Avanza y el PRO, pasando por el novedoso espacio Somos Buenos Aires, hasta el desprendimiento radical de Nuevos Aires y el Frente de Izquierda y los Trabajadores, todas las facciones perciben estos comicios como una plataforma esencial de proyección de cara a la contienda gubernativa de 2027.
La Batalla por la Cámara Baja
En la Cámara de Diputados, el panorama es de intensa competencia. Se renovarán 46 de las 92 bancas. El bloque oficialista, si bien cuenta actualmente con una mayoría de 37 escaños, carece de los números necesarios para sancionar leyes de manera autónoma, lo que lo obliga a una constante negociación con el resto de los sectores. La oposición se encuentra fragmentada entre 13 bancas del PRO, 12 de La Libertad Avanza, 15 del radicalismo en sus dos vertientes, 6 de Unión y Libertad, y escaños menores de otras fuerzas.
La contienda se focalizará en cuatro secciones electorales. La Segunda presenta la novedad del partido Hechos, de los hermanos Passaglia, desafiando la hegemonía peronista. En la otrora dominante Tercera Sección, el oficialismo pone a prueba su poderío con la salida de varias de sus figuras, en un distrito donde también compiten con fuerza desde Somos Buenos Aires y La Libertad Avanza. La Sexta Sección, con Bahía Blanca como epicentro, mantiene en vilo varias bancas, mientras que en La Plata, la Octava Sección, el peronismo logró una lista unificada que favorece la reelección de sus titulares.
El Desafío en el Senado Provincial
La Cámara Alta también será objeto de un pulso feroz. El oficialismo detenta 21 escaños, una cantidad significativa pero aún insuficiente para prescindir de acuerdos con otros bloques. La oposición se reparte entre 9 bancas del PRO, 8 del radicalismo, 4 de La Libertad Avanza y 3 de Unión y Libertad.
Las secciones Primera, Cuarta, Quinta y Séptima serán las que definan a sus representantes. La Primera, la más numerosa, renovará ocho bancas con listas completamente nuevas, sin que ningún senador saliente busque la reelección. La Cuarta Sección del oeste bonaerense observa el protagonismo de Pablo Petrecca, quien tras romper con la alianza libertaria-Pro encabeza la boleta de Somos Buenos Aires. La costera Quinta Sección emerge como un territorio clave donde La Libertad Avanza espera recortar la ventaja que el oficialismo proyecta obtener en otros distritos. La Séptima, la más pequeña, completará el mapa de una elección que redefinirá los equilibrios de poder en la política bonaerense.
El resultado de esta jornada histórica no solo delineará la arquitectura legislativa para los próximos cuatro años, sino que enviará una señal inequívoca sobre el clima político que rodeará el final del mandato de Kicillof y sentará las bases para la carrera que ya mira hacia 2027.
