En un contexto económico crítico y con una fuerte devaluación de la moneda local, el Presidente argentino concretará una reunión bilateral con su par estadounidense. El encuentro se da en medio de gestiones por un posible auxilio financiero por parte del Tesoro de EE.UU.
En uno de los momentos más complejos de su gestión, el presidente Javier Milei logró concretar la anhelada reunión bilateral con el mandatario estadounidense Donald Trump. El encuentro tendrá lugar el próximo martes por la mañana en la ciudad de Nueva York, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde líderes mundiales exponen sus posturas ante la comunidad internacional.
La Cancillería argentina confirmó la cita, destacando que se enmarca en la “sólida relación bilateral y el compromiso compartido de profundizar los lazos estratégicos” entre ambas naciones. A través de su cuenta oficial, la Oficina del Presidente añadió que la Argentina ratifica su alineación con Occidente y con aquellos países que defienden “los valores de la vida, la libertad y la propiedad”.
El anuncio oficial se produce en medio de una severa crisis cambiaria y económica, que obligó al Banco Central a vender más de mil millones de dólares de sus reservas en apenas cuarenta y ocho horas, sin lograr contener la escalada del tipo de cambio, que superó la barrera psicológica de los mil quinientos pesos.
Precisamente, un día antes de conocerse la noticia del encuentro, el propio Milei había admitido que su gobierno se encuentra negociando “una ayuda” con el Tesoro norteamericano para enfrentar la turbulencia financiera. “Venimos trabajando muy fuertemente; esas negociaciones demandan tiempo”, declaró el viernes durante una entrevista en Córdoba, previa a un acto de su fuerza política.
La posibilidad de un respaldo financiero por parte de Estados Unidos no es nueva. En abril último, durante una visita relámpago a Buenos Aires, el secretario del Tesoro Scott Bessent había expresado su apoyo a las políticas de Milei y señalado la disposición de Washington a utilizar el Fondo de Estabilización Cambiaria en caso de que Argentina sufriera “un shock externo” y mantuviera el rumbo económico.
Mientras se espera el desarrollo de esta reunión clave, los mercados locales reflejan una profunda nerviosismo. El riesgo país escaló por encima de los mil cuatrocientos puntos básicos, evidenciando la desconfianza de los inversores frente a la fragilidad fiscal y la presión sobre las divisas.
En declaraciones recientes, el Presidente argentino había anticipado la complejidad del año económico y revelado que su equipo ya trabaja en estrategias para afrontar los vencimientos de deuda del próximo año, que alcanzan los cuatro mil millones de dólares en enero y cuatro mil quinientos en julio. La reunión con Trump aparece, en este escenario, como una oportunidad estratégica para fortalecer no solo el alineamiento ideológico, sino también la sostenibilidad financiera de la Argentina.
