El arquero ruso, suplente de Donnarumma, protagonizó una noche histórica al detener cuatro penales en una final épica ante Flamengo, decantando el título para el campeón europeo tras un angustioso 1-1.
En una noche que quedará grabada en la memoria del fútbol mundial, Matvei Safonov emergió como la figura absoluta de una final de la Copa Intercontinental tan dramática como vibrante. El guardameta ruso del París Saint Germain, de apenas 26 años, firmó una actuación consagratoria en Doha, transformándose en el escudo invencible que le negó la corona al Flamengo y le entregó el virtual título mundial a su equipo.
El duelo, que enfrentó a los campeones de Europa y América, se desarrolló con una intensidad creciente. El PSG encontró la ventaja antes del descanso gracias a un certero gol de Kvicha Khavartshkelia a los 38 minutos. Sin embargo, el cuadro brasileño, siempre peligroso, logró equilibrar la balanza en el segundo tiempo mediante un penal convertido por Jorginho. La igualdad, sostenida pese a los esfuerzos de ambos conjuntos durante los noventa minutos reglamentarios y los treinta de tiempo suplementario, decretó el desenlace definitivo desde el punto penal.
Fue allí, en ese escenario de máxima presión, donde Safonov, habitualmente suplente del italiano Gianluigi Donnarumma, escribió su propia leyenda. La serie comenzó con ejecuciones efectivas de De la Cruz, por el Flamengo, y Vitinha, por el PSG. Pero inmediatamente después, el festival de las paradas tuvo un nombre y un apellido.
El arquero ruso inició su exhibición rechazando con seguridad un débil disparo de Saúl. Tras un desvío al cielo de Dembélé, Safonov volvió a ser impenetrable, anticipándose a los pobres remates al centro de Pedro y Leo Pereira. Una destacada intervención del arquero brasileño Rossi ante Barcolá mantuvo viva la esperanza carioca, pero todo concluyó en el lanzamiento decisivo. Con la frialdad de un veterano, Safonov se lanzó a su derecha para interceptar un potente zurdazo cruzado de Luiz Araujo, desatando la locura entre los jugadores y el cuerpo técnico parisino.
En medio de esa sucesión de fallos —de nueve penales, solo tres encontraron el fondo de la red—, Nuno Mendes había anotado el suyo para el PSG. Eso bastó para que el cuadro francés se adjudicara la agónica serie por un ajustadísimo 2 a 1. Así, el París Saint Germain alzó la prestigiosa copa, coronando una campaña de éxito y encontrando un héroe inesperado entre los tres palos.
La gesta monumental de Safonov no solo le entregó el título a su club, sino que también frustró el ambicioso intento del Flamengo de conquistar su tercera corona en apenas tres semanas. En la inmensidad del estadio de Doha, bajo los reflectores del mundo, un guardameta suplente escribió con guantes de oro la página más gloriosa de su carrera y le regaló a París una noche de gloria eterna.
