La publicación, realizada a última hora, exhibe vínculos del fallecido delincuente sexual con figuras de la élite mundial, incluyendo expresidentes y celebridades. La Casa Blanca defiende la transparencia de la administración Trump, mientras legisladores demócratas denuncian que la divulgación es incompleta y acusan de obstrucción.
En un movimiento tardío que rozó el vencimiento del plazo establecido por ley, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos hizo pública este 19 de diciembre una selección de aproximadamente un centenar de imágenes pertenecientes al voluminoso expediente del fallecido financiero y pederasta Jeffrey Epstein. La divulgación se produjo apenas unas horas antes de que expirara el mandato de 30 días impuesto por una normativa sancionada por el Congreso el pasado 20 de noviembre, la cual obliga al poder ejecutivo y al ministerio público a liberar la totalidad de la documentación relacionada con el caso.
La publicación, fragmentaria según criticaron opositores, aporta evidencia visual de los extensos y fluidos vínculos que Epstein mantenía con personalidades prominentes de la esfera política, económica y del entretenimiento a nivel internacional. Entre las fotografías desclasificadas, se observa al delincuente sexual en compañía de las figuras de los ex presidentes Donald Trump y Bill Clinton, así como del magnate tecnológico Bill Gates. Estas imágenes, extraídas de un acervo mayor que supera los 95.000 documentos en poder de las autoridades, contradicen reiteradas negativas públicas sobre la profundidad de dichas relaciones.
Desde la Casa Blanca, la vocera Abigail Jackson respondió a la difusión asegurando que la gestión del presidente Trump se distingue por ser «la más transparente de la historia». En declaraciones paralelas, el propio mandatario restó importancia al contenido visual, afirmando no haber revisado las fotografías pero señalando que Epstein era una figura conocida en los círculos de Palm Beach y que muchas personas poseen imágenes similares con él. «No son gran cosa», manifestó Trump.
No obstante, legisladores demócratas del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, quienes desde la semana pasada habían comenzado a revelar parte del material, acusaron al gobierno de intentar demorar y opacar la publicación completa, especialmente ante las pruebas gráficas que conectan al actual inquilino de la Casa Blanca con el procesado por tráfico sexual. El congresista Robert García, a través de su cuenta en la red social X, confirmó la acción del Departamento de Justicia pero la calificó de insuficiente, anunciando que su bancada ha iniciado una «revisión exhaustiva» del material liberado y prometiendo mantener informada a la ciudadanía.
Las imágenes divulgadas este martes muestran además a otras figuras internacionales. Se observa al ex presidente Bill Clinton en un entorno de esparcimiento, junto a dos personas, una de las cuales ha sido identificada por fuentes periodísticas como Ghislaine Maxwell, cómplice convicta de Epstein y condenada a dos décadas de prisión. Otras instantáneas incluyen a los artistas Mick Jagger y Michael Jackson, así como una polémica fotografía donde aparece Andrew Mountbatten-Windsor, el duque de York, reclinado sobre un grupo de personas con rostros pixelados, con Maxwell de pie en segundo plano. Esta última imagen renueva los cuestionamientos sobre la naturaleza de la relación entre el miembro de la realeza británica y Epstein, vínculo que el duque ha negado enérgicamente en múltiples ocasiones.
La portavoz Jackson, en su defensa de la administración, argumentó que al publicar documentos y cooperar con las investigaciones del Congreso, el gobierno de Trump ha hecho más por las víctimas de Epstein que los opositores demócratas. Previamente, la Casa Blanca había arremetido contra los legisladores de ese partido, acusándolos de crear una «narrativa falsa» al publicar selectivamente fotografías de Trump con el financiero, con el supuesto objetivo de perjudicarlo políticamente.
La liberación de este conjunto de evidencias fotográficas, aunque parcial, cristaliza una dimensión visual de las conexiones de alto nivel que Jeffrey Epstein cultivó durante años, y presiona por una rendición de cuentas más amplia mientras el escrutinio público y legislativo sobre la totalidad del caso se intensifica.
