Daniel Rivarola, titular del Centro de Empleados de Comercio de Río Grande, advirtió en una entrevista radial sobre el alarmante incremento en la pérdida de puestos de trabajo y el avance de la informalidad, en un escenario marcado por la incertidumbre económica y proyectos de reforma.
En medio de un panorama económico complejo y con pronósticos poco alentadores, la voz del dirigente sindical Daniel Rivarola resonó con crudeza en los estudios de AIRE LIBRE FM. El representante del Centro de Empleados de Comercio de Río Grande alertó sobre una profunda y preocupante retracción que afecta al sector comercial y, por consiguiente, a la estabilidad laboral de la región.
Rivarola detalló una situación sensiblemente más grave que la registrada en el período anterior. Mientras el año pasado la pérdida de empleos se cuantificaba en 3,80 puestos, en la actualidad la estimación salta a aproximadamente 160 trabajadores afectados. El dirigente vinculó directamente esta crítica realidad con la complicada situación que atraviesa la producción en el norte de la isla, donde rubros históricamente vitales como el metalúrgico, el textil y el petrolero han experimentado una contracción sustancial.
Frente a cualquier expectativa de recuperación basada en la apertura de nuevos locales, el sindicalista fue terminante. Aseguró que no se observa una inauguración significativa de comercios y, aún cuando esto ocurre, el efecto sobre el nivel de empleo es prácticamente nulo. Rivarola subrayó que el núcleo del problema radica en el deteriorado poder adquisitivo de la población. “La clave está en que haya salarios suficientes para gastar en el comercio”, afirmó, indicando que sin una reactivación del consumo, cualquier apertura resulta intrascendente.
Otro de los ejes que generan inquietud es la posible reforma laboral, cuya discusión se proyecta para el próximo año. Rivarola manifestó una franca desconfianza hacia la iniciativa. Según su análisis, la normativa en estudio carece de artículos que promuevan genuinamente la generación de trabajo. En su visión, la propuesta se orienta más hacia una reducción de impuestos y contribuciones para los empleadores, una medida que, a su juicio, no garantiza la formalización de nuevos puestos.
Esta falta de oportunidades en el mercado formal ha derivado, según el dirigente, en un notable crecimiento del empleo no registrado. Rivarola estimó que la informalidad dentro del sector comercial ya ronda el 20%, un fenómeno donde muchas familias, ante la falta de alternativas, optan por emprender pequeños negocios como única vía de subsistencia.
Respecto a la visible proliferación de ferias en la ciudad, el representante gremial adoptó una postura comprensiva. Sostuvo que la mayoría de los feriantes son grupos familiares que luchan por sostenerse económicamente. “Mientras no haya empleo negro, respetamos su labor porque también contribuyen al comercio local”, expresó, demarcando una diferencia entre la informalidad de subsistencia y la evasión laboral premeditada.
Al proyectar la mirada hacia los próximos meses, Rivarola no ocultó su pesimismo. La persistente incertidumbre, agravada por la posibilidad de una baja en los aranceles de importación y la sombra de la reforma laboral, configura, a su entender, una tormenta perfecta que impacta de lleno en el comercio. El dirigente hizo un llamado a atender estos factores con urgencia, si se pretende garantizar una mínima estabilidad para los trabajadores y las familias de Río Grande.
