Diego Lagomarsino, el informático que le entregó el arma al fiscal, rompió el silencio con durísimas declaraciones. Afirmó que existe una manipulación mediática y judicial para sostener la teoría del homicidio, y aseguró que la clave de la verdad está en una pericia “falsa” de Gendarmería.
Transcurrida más de una década de la muerte del fiscal Alberto Nisman, un testimonio estremecedor volvió a sacudir los cimientos de una causa que aún divide a la sociedad. Diego Lagomarsino, el perito informático que colaboraba con el magistrado y quien le facilitó el arma con la que perdió la vida, realizó un descargo cargado de amargura y acusaciones directas contra los medios de comunicación y un sistema judicial que, a su juicio, opera al servicio de intereses políticos partidarios.
En una extensa y emotiva entrevista radial, Lagomarsino contrastó el paso del tiempo en su vida personal con el estancamiento de la investigación. Mientras su hijo completaba su educación escolar en estos once años, las autoridades —señaló con firmeza— siguen sin poder explicar quién ordenó o ejecutó un crimen que, para él, nunca existió. “Porque se autodisparó”, afirmó con contundencia, reafirmando su postura sobre el suicidio del fiscal.
Su crítica se ensañó primero con la prensa, a la que acusó de haber abandonado la esencia del periodismo. Según su relato, muchos comunicadores se han convertido en meros repetidores de los mandatos de sus empleadores, difundiendo falsedades de manera descarada y generando con ello un clima de violencia social. “Ya me da vergüenza decir que son periodistas”, expresó con desilusión.
Pero el núcleo de su denuncia apuntó hacia una intrincada red que vinculaba a la Justicia y la política. Para ilustrarlo, narró una reveladora anécdota con el exministro de Seguridad porteño y actual legislador, Waldo Wolff, coautor de un libro que sostiene la tesis del homicidio. Lagomarsino reveló que, tras años de intentar un diálogo, accedió a una entrevista con la condición de que Wolff estuviera presente. El día pactado, el legislador no se presentó. “No quiero ser ordinario, pero dije, textual, es un cagón”, confesó el informático, añadiendo que la productora a cargo asintió tácitamente ante su calificación.
Lagomarsino fue más allá y aseguró que el supuesto asesinato de Nisman se sostiene sobre “la falsa pericia de Gendarmería”, elaborada, según recordó, cuando Patricia Bullrich estaba al frente de esa fuerza. “En algún momento van a tener que decir la verdad y hacer declarar bajo juramento a esos peritos. Eso va a pasar”, vaticinó con convicción.
El perito se preguntó, con visible dolor, cómo se reparará el daño infligido no solo a su persona y su familia, sino a toda la sociedad. Denunció que se ha quebrado la credibilidad en el periodismo y puso como ejemplo contradicciones flagrantes en la cobertura del caso, como el estado de la puerta del domicilio de Nisman, que los medios reportaron abierta pese a que la declaración de la madre indicaba lo contrario.
Finalizó su intervención con una reflexión cargada de emotividad, atribuyendo al amor familiar la fortaleza para sobrellevar once años de calvario público. Con la voz quebrada, evocó la figura de su padre, fallecido con “un dolor en el alma” por ver a su hijo sufriendo lo que considera una injusticia monumental. “En algún momento toda esta gente la va a pagar”, sentenció, cerrando un capítulo de acusaciones que promete mantener viva la llama de un caso que aún espera respuestas definitivas.
