El piloto argentino vivió su primer día como titular de Alpine en los tests de Montmeló, marcando un hito personal y explorando las profundas modificaciones del revolucionario A526. Entre sensaciones positivas y un pequeño contratiempo, el joven de 22 años trazó el camino de adaptación que exige la renovada normativa.
La pretemporada 2026 de la Fórmula 1 despegó en el Circuit de Barcelona-Catalunya bajo el signo de la novedad, y Franco Colapinto fue uno de sus protagonistas indiscutibles. Con el casco de piloto oficial de Alpine, el argentino de 22 años cumplió un sueño al tomar los mandos del flamante A526, sumergiéndose por primera vez en la complejidad de la nueva era técnica del deporte motor. Su jornada, cargada de expectativa y aprendizaje, combinó valiosos kilómetros de rodaje con la inevitable incertidumbre que rodea a un monoplaza de diseño radical.
Desde el garaje de Alpine, Colapinto transmitió una mezcla de emoción y concentración. “Afrontar mi primera pretemporada con un automóvil totalmente renovado genera una sensación tremendamente gratificante”, expresó el pilarense a través de un comunicado oficial. “La normativa ha alterado los conceptos de manera profunda, lo que resulta estimulante para el conjunto. El equipo realizó una labor colossal para tener el coche preparado en esta fecha”, destacó, reconociendo el esfuerzo colectivo con base en Enstone.
El diálogo con los canales oficiales de la categoría le permitió ahondar en las impresiones técnicas. “Los vehículos son radicalmente distintos. Existen transformaciones significativas y eso siempre despierta entusiasmo”, analizó. Agregó que la prioridad inmediata es la acumulación de experiencia: “Conseguir kilómetros y ritmo en esta fase es invaluable. Intentaremos extraer el máximo posible, trabajando codo a codo con la escudería. Es un proyecto novedoso para todos, lo cual demanda dedicación absoluta”.
Colapinto también se refirió a los matices en la conducción. “En esencia, sigue siendo un bólido que debe pilotarse al límite, pero la técnica ha evolucionado. Los neumáticos y la gestión de energía son más delicados. Debemos reajustar nuestro estilo, desaprender ciertos hábitos y adaptarnos a una filosofía distinta”, explicó. Su enfoque, aseguró, está puesto en la progresión metódica: “El objetivo es concentrarnos en nuestro proceso, aprender al ciento por ciento y forjar una dirección clara. Si la colaboración fluye, los frutos llegarán”.
La jornada, sin embargo, no estuvo exenta de sobresaltos. Durante la sesión matutina, el A526 de Colapinto provocó la primera bandera roja al detenerse a la salida de los boxes. Fuentes especializadas como Motorsport Total señalaron que el incidente respondió a una falla técnica menor –posiblemente relacionada con un sensor–, un contratiempo habitual en el estreno de un diseño. Tras ser remolcado a los garajes, el equipo solucionó el imprevisto, permitiendo al argentino regresar a la pista para la tanda vespertina.
Allí, Colapinto demostró rápida capacidad de reacción. Mejoró sustancialmente sus registros, consiguiendo un tiempo de 1:20.189 que lo ubicó en la tercera posición provisional, solo superado por Isack Hadjar (Red Bull) y George Russell (Mercedes). Al cerrar el día, su computadora marcaba un total de 60 vueltas completadas, equivalentes a 279 kilómetros de valiosa información para los ingenieros.
Steve Nielsen, director deportivo de Alpine, contextualizó el desempeño. “El primer día de tests con un coche nuevo siempre es un ejercicio de paciencia y descubrimiento. Hemos tenido algunas dificultades menores que nos ralentizaron, pero es parte del proceso. La clave no es apresurarse, sino asegurar que todos los sistemas funcionen de manera correcta”, comentó. Nielsen también elogió la labor detrás de escena: “La cantidad de vueltas logradas es un testimonio del trabajo intenso para llegar a este punto. Ahora nos quedan dos jornadas para seguir explorando las posibilidades del automóvil”.
Bautizada como “Shakedown Week” por la Fórmula 1, esta fase de pruebas en Barcelona se extenderá hasta el viernes, con bloques de tres horas por la mañana y tarde. La normativa permite a cada equipo elegir tres de los cinco días para rodar, definiendo estrategias particulares para repartir el tiempo entre sus pilotos. Para Franco Colapinto, el camino recién comienza, pero su primer contacto con la nueva era ya dejó una huella de promesa y un claro mensaje: la adaptación será el primer gran desafío de una temporada histórica.
