El líder camionero arremetió contra la estrategia dialoguista de la CGT y la complicidad de gobernadores, emplazando a la central a una acción directa para detener los cambios impulsados por el Ejecutivo.
Con un tono de urgencia y confrontación, el dirigente sindical Pablo Moyano emergió nuevamente en la escena pública para clamar por medidas de fuerza que contrarresten la iniciativa oficial de reforma laboral. En un claro desafío a la línea de su propia central obrera, el referente de Camioneros descalificó la vía del diálogo y responsabilizó a mandatarios provinciales peronistas por su respaldo al polémico proyecto.
Durante su intervención, Moyano cargó con dureza contra la Confederación General del Trabajo. Sostuvo que la aproximación de conciliación promovida por la entidad matriz ha demostrado su completa ineficacia. “La CGT optó por una estrategia de negociación con los gobernadores justicialistas, y ese camino no ha dado ningún fruto”, aseveró el sindicalista, marcando una ruptura con la conducción de la central.
Su crítica se extendió hacia el ámbito político, donde identificó una alarmante falta de contrapeso. Según su diagnóstico, la oposición atraviesa un vacío capaz que deja el campo libre para la avanzada gubernamental. En este escenario, visualizó a la calle como el único terreno de disputa posible. “La única alternativa concreta para paralizar esta reforma es que la CGT abandone la meseta de la negociación y decida plantarse firme, convocando a la movilización popular”, proclamó con vehemencia.
La exhortación de Moyano no es un mero reclamo, sino un llamado explícito a la acción directa. Sus palabras, “Hay que hacer paro”, resuenan como una consigna que busca galvanizar a la base trabajadora y presionar a una cúpula sindical a la que percibe como excesivamente contemplativa. Esta postura coloca a la central obrera ante una encrucijada: persistir en su táctica institucional o encauzar el descontento hacia una protesta masiva que inevitablemente escalaría la tensión social.
El pronunciamiento del poderoso líder del gremio del transporte ocurre en un momento político de alta sensibilidad, mientras el Poder Ejecutivo acelera los esfuerzos para consolidar su proyecto de modificación de la legislación laboral. La interpelación de Moyano, por lo tanto, no solo busca frenar la reforma, sino que también pretende reconfigurar las dinámicas al interior del propio movimiento sindical, desafiando su actual arquitectura de poder y sus alianzas tácitas con sectores del oficialismo.
