Multitudinario festejo de cumpleaños para Cristina Kirchner en la puerta de su domicilio

Multitudinario festejo de cumpleaños para Cristina Kirchner en la puerta de su domicilio

La ex mandataria cumplió 73 años en medio de un contexto político convulsionado, con un paro general y debate por la reforma laboral, pero rodeada del afecto militante que transformó la esquina de Constitución en una verdadera celebración popular

A 247 días de su reclusión domiciliaria en el barrio de Constitución, la líder peronista vivió una jornada atípica marcada por el calor de sus seguidores, que convirtieron la intersección de San José y Carlos Calvo en un escenario de fiesta, con tortas gigantes, banderas y una murga que la hizo bailar desde el balcón.

La esquina de San José al 1100 amaneció distinta. Ese punto de la ciudad que desde el 17 de junio del año pasado se transformó en punto de encuentro obligado del peronismo, volvió a ser epicentro de una manifestación de apoyo, aunque esta vez con un condimento especial: la celebración de los 73 años de la ex jefa de Estado. Lo que podría haber sido una jornada más de resistencia contra lo que definen como «lawfare», derivó en un verdadero carnaval popular que conjugó reclamos, música y emoción.

Cerca de las 16 horas, cuando la movilización en rechazo al proyecto de flexibilización laboral impulsado por la gestión libertaria comenzaba a dispersarse por las calles céntricas, otro gentío empezaba a nuclearse en las inmediaciones del edificio donde reside la dos veces presidenta. El operativo de montaje fue minucioso: militantes de distintas organizaciones sociales y políticas desplegaron un enorme lienzo con la leyenda «Gracias Cristina» en el centro, flanqueado por los logros más recordados de sus administraciones. Un pasacalles denunciaba «Presa por hacer feliz al pueblo», mientras otro exigía, casi como un clamor unánime, «Cristina Libre».

La decoración incluyó decenas de globos con forma de corazón en tonalidades carmesí, guirnaldas artesanales y carteles confeccionados con la dedicación que sólo entrega el amor político. Pero el alma de la fiesta la puso una murga que, instalada en el corazón de la convocatoria, comenzó a marcar el ritmo con sus bombos y platillos, contagiando a los presentes que pronto corearon las primeras estrofas.

El momento más esperado llegó cuando la homenajeada asomó al balcón de su vivienda. Visiblemente emocionada, Cristina Fernández de Kirchner no pudo evitar moverse al compás de la comparsa, provocando el estallido de la multitud que coreaba su nombre. «La vida por vos, Cristina», se escuchó entre la multitud, mientras un niño montado sobre los hombros de su padre agitaba sus manos y recibía un beso volado de la cumpleañera.

La ex mandataria se sumó al canto de «la gloriosa juventud peronista», con los brazos en alto y una sonrisa que atravesaba la distancia. Durante varios minutos recorrió con la mirada cada detalle de la ornamentación callejera, señalando aquellos elementos que más le gustaban y agradeciendo una y otra vez con gestos. El tradicional «feliz cumpleaños» fue entonado pero con una particularidad: siguiendo la célebre Marcha Peronista de Hugo del Carril, en una adaptación que el peronismo ha hecho propia en sus rituales festivos.

Luego de varios minutos compartiendo la celebración desde la altura, la líder volvió al interior de su hogar, aunque con una ventana abierta que permitió que las canciones siguieran colándose en su living durante toda la tarde. Los cánticos no cesaron, y la energía de la militancia se mantuvo intacta hasta el atardecer.

La torta, elemento ineludible de cualquier festejo, tuvo su propia historia de amor militante. Un grupo de mujeres del Centro de Formación Profesional 406 Néstor Kirchner, situado en Ingeniero Budge, se organizó para elaborar tres preparaciones que luego repartieron entre los presentes. La principal, una enorme creación de dulce de leche, crema y generosas capas de durazno, estaba ornamentada con los colores patrios. Las otras dos, también con la bandera argentina como motivo central.

Ángela Luna, una de las cinco mujeres responsables de la hazaña repostera, explicó con emoción: «Hicimos esto porque sentimos que de alguna manera debíamos agradecerle a Cristina y a Néstor por estos 12 años». Su compañera Amelia Jara agregó un testimonio que resume el sentir de muchas: «Somos jubiladas gracias a Cristina, por eso la vamos a defender hasta morir. Todo el pueblo la quiere, ella tiene que estar tranquila porque tiene el amor de todos nosotros».

La jornada contó también con la presencia destacada de Taty Almeida, titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, quien se acercó en automóvil para dejar su saludo personal. En diálogo con este medio, Almeida expresó: «De parte de las madres le queremos desear un muy feliz cumpleaños a Cristina, y el deseo de que la dejen libre, porque no se merece estar presa como la tienen, no tienen ningún motivo para tenerla así». La referente de derechos humanos completó su pensamiento con una reflexión política: «El poder sabe que si dejan que Cristina compita en las elecciones, en cualquier cargo para el que se presente, va a ganar, por eso no la dejan».

Las redes sociales se convirtieron en un canal paralelo de salutaciones, con dirigentes de todo el arco peronista expresando su afecto y respaldo. Uno de los mensajes más conmovedores llegó desde la cuenta de Máximo Kirchner, hijo de la homenajeada y diputado nacional de Unión por la Patria. «No me sale decirte feliz cumpleaños. Pero puedo afirmar que más temprano que tarde, lo imposible será inevitable», posteó el legislador, en un texto que vinculaba la fecha con el complejo momento político que atraviesa el país.

En su escrito, Máximo Kirchner vinculó la situación de su madre con el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso: «Mientras el poder real y la mafia judicial se garantizan a sí mismos impunidad y negocios encarcelando a quien supo establecer límites a su voracidad, lo único que derrama es el efecto disciplinador que lleva a muchos a dar quórum y acompañar una deformación de la ley laboral que sólo traerá más abusos, más injusticias y más dolor». Y completó: «Esa ley sólo le da más poder a quien ya lo tiene, y empuja al desamparo a millones de argentinos y argentinas».

Otro de los saludos destacados llegó de Eduardo «Wado» de Pedro, senador y ex ministro del Interior, quien reflexionó sobre la particularidad de esta celebración. «Hoy cumple años Cristina, pero no es un cumpleaños más. Es el primero que atraviesa en esta situación injusta, presa y proscrita. El primero cerca de los corazones de las y los argentinos pero lejos de los abrazos que siempre la acompañaron en esta fecha», publicó el dirigente.

De Pedro, sin embargo, prefirió destacar la fortaleza de la líder: «Conociendo su entereza, su fortaleza y su convicción inquebrantable, podemos decirle sin dudar: feliz cumpleaños. La dignidad no se encarcela, la esperanza no se proscribe y la historia no se borra. Y porque nada grande se puede hacer con la tristeza».

La jornada transcurrió en un clima de fiesta pero con la conciencia latente del contexto: la ex presidenta acumula 247 días de detención domiciliaria, tiempo durante el cual esta esquina se ha convertido en un símbolo de resistencia para el peronismo. La particularidad de este 19 de febrero fue la conjunción de la celebración vital con la protesta política, en un día donde además el país se paralizó por un paro general y los legisladores debatían en el Congreso una iniciativa que modifica sustancialmente las relaciones laborales.

Mientras caía la tarde, los globos rojos seguían flameando y las canciones no cesaban. La esquina de Constitución volvió a ser, por unas horas, el escenario de una fiesta popular que intentó, a pura militancia y afecto, convertir la reclusión en un acto de celebración colectiva. Cristina Fernández de Kirchner, desde su ventana abierta, siguió escuchando los cantitos que prometían, una y otra vez, que «las calles son del pueblo».

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