El círculo de cronistas parlamentarios repudió la medida adoptada por tercera ocasión desde la asunción de Javier Milei, quien insiste en excluir a la prensa acreditada de los espacios históricamente reservados para la cobertura informativa
Por tercera vez desde el inicio de su gestión, la administración que conduce Javier Milei decidió impedir que los periodistas acreditados ocupen los palcos del Congreso Nacional destinados tradicionalmente a la cobertura de eventos parlamentarios, en lo que constituye un nuevo capítulo del tenso vínculo que el mandatario mantiene con la prensa. La medida, que afectará específicamente la apertura del período de sesiones ordinarias prevista para esta noche, fue justificada desde el Gobierno con argumentos vinculados a la seguridad, aunque las organizaciones que agrupan a los trabajadores de prensa la calificaron como un acto arbitrario que vulnera derechos constitucionales.
El mandatario, quien suele manifestar con frecuencia que «no se odia suficientemente a los periodistas», vuelve a materializar esa máxima en una decisión que afecta directamente la labor informativa en el ámbito legislativo. En esta oportunidad, los cronistas parlamentarios se vieron impedidos de acceder a los espacios superiores del hemiciclo que desde la recuperación democrática fueron ocupados por la prensa para realizar su trabajo durante las sesiones más trascendentes.
El Círculo de Periodistas Parlamentarios emitió un comunicado en el que manifestó su más enérgico rechazo a la determinación adoptada desde la Presidencia de la Nación. La entidad denunció además que las autoridades de ambas cámaras legislativas, Martín Menem al frente de Diputados y Victoria Villarruel en la presidencia del Senado, hicieron caso omiso a los reiterados pedidos de audiencia que buscaban encontrar una solución al conflicto antes de la celebración de la Asamblea.
Esta restricción se repite por segundo año consecutivo en el marco de la apertura de sesiones ordinarias, aunque el antecedente más inmediato se remonta a septiembre del año pasado, cuando durante la presentación del proyecto de Ley de Presupuesto 2025 los periodistas también fueron desplazados de los palcos que históricamente les correspondían. En aquella ocasión, el argumento esgrimido había sido el mismo: supuestas razones de seguridad que ahora vuelven a mencionarse.
La organización que nuclea a los cronistas parlamentarios calificó la medida como una decisión carente de fundamentos válidos y adoptada de manera discrecional, que entorpece el desarrollo habitual de las tareas informativas y desconoce el derecho a la libertad de prensa y expresión consagrado en nuestra Carta Magna. Los trabajadores de prensa especializados en la cobertura legislativa insistieron en que el argumento de la seguridad resulta inaceptable, toda vez que esos mismos espacios fueron ocupados por periodistas durante décadas sin que se registrara incidente alguno que justificara semejante determinación.
Ante la imposibilidad de acceder a los sitios destinados originalmente para la prensa, los cronistas acreditados deberán conformarse esta noche con realizar su cobertura desde el palco de invitados, un espacio que no reúne las condiciones adecuadas para el trabajo periodístico y que tradicionalmente cumplía otras funciones durante las sesiones parlamentarias. La medida implica no solamente un desplazamiento físico sino también una limitación en las posibilidades de seguir en detalle el desarrollo del discurso presidencial y las reacciones de los legisladores presentes.
El presidente Milei hará uso de la palabra pasadas las 21 desde el estrado ubicado en el centro del recinto de la Cámara de Diputados. Los voceros oficialistas anticiparon que el jefe de Estado pronunciará un discurso que se extendería por aproximadamente media hora, en el que repasará los que considera aciertos de su gestión económica, especialmente el severo ajuste implementado y la reducción de derechos laborales, al tiempo que esbozará los próximos desafíos que su administración pretende impulsar en el Parlamento.
La decisión gubernamental de excluir a la prensa de los palcos legislativos se inscribe en una escalada de hostilidad hacia los medios de comunicación que el propio presidente verbaliza sin ambages en sus apariciones públicas. La máxima según la cual no se odia lo suficiente a los periodistas funciona casi como una hoja de ruta para un oficialismo que busca disciplinar la cobertura informativa y limitar el acceso a las fuentes oficiales.
Las entidades periodísticas advirtieron que esta clase de medidas sientan precedentes peligrosos para la calidad institucional y el funcionamiento democrático, al cercenar la posibilidad de que la ciudadanía acceda a información plural y de primera mano sobre los actos de gobierno. El desplazamiento de los cronistas de los espacios donde históricamente cumplieron su labor no es, en este sentido, una mera cuestión logística sino un mensaje político acerca del lugar que la administración Milei asigna a la prensa independiente en el entramado institucional.
Mientras los trabajadores de prensa se preparan para cumplir con su tarea desde locaciones alternativas, persiste la incertidumbre acerca de si esta práctica se convertirá en una constante durante todo el mandato presidencial. La falta de diálogo por parte de las autoridades legislativas y la reincidencia en la aplicación de estas restricciones hacen temer a los cronistas parlamentarios que la exclusión de los espacios tradicionales para la cobertura periodística se transforme en la nueva normalidad durante la era Milei.
