El conjunto mendocino aprovechó sus oportunidades, construyó un triunfo sólido como visitante y quedó al borde de la próxima rueda. Aguarda los resultados de Huracán y Gimnasia La Plata para sellar su destino en el Torneo Apertura.
En una noche donde la precisión primó por sobre el despliegue, Independiente Rivadavia demostró que la contundencia puede más que la posesión estéril. El elenco dirigido por Martín Cicotello selló este jueves un valioso éxito por dos tantos frente a cero en el estadio José Dellagiovanna, ante un Tigre que nunca halló los caminos para vulnerar el arco rival y que terminó pagando caro sus falencias en la definición. Con este resultado, la Lepra se posiciona a un paso de meterse en la siguiente fase del certamen, aunque deberá aguardar lo que suceda en el cruce entre Huracán y Gimnasia La Plata, correspondiente a la decimotercera jornada del Torneo Apertura.
El primer tiempo transcurrió con un ritmo entrecortado y una paridad reinante en el césped. Ambos protagonistas optaron por un fútbol directo, de ida y vuelta, pero sin que ninguno lograra imponer una superioridad manifiesta en el terreno. Sin embargo, fue el conjunto cuyano el que supo leer mejor los momentos del partido. Tigre, por su parte, evidenció serias dificultades para hacerse dueño de la zona medular y, sobre todo, para generar desbordes con profundidad, una de sus armas tradicionalmente más temidas.
En ese escenario de aparente equilibrio, José Florentín emergió como la figura del primer acto. El volante ofensivo aprovechó una de las contadas situaciones nítidas que se produjeron en esos cuarenta y cinco minutos iniciales y, con una definición certera, puso en ventaja a la Lepra. La respuesta del Matador no se hizo esperar: un disparo potente de Romero exigió al guardameta Bolcato, que respondió con seguridad. Ya sobre el cierre de esa etapa inicial, el colombiano Villa ejecutó un centro milimétrico hacia el corazón del área para que Fernández, de primera intención, buscara el palo más cercano, pero Zenobio, el arquero local, intervino con firmeza para evitar la caída de su valla.
La etapa complementaria mostró una versión más intensa y desesperada de Tigre. Desde el pitazo inicial, el equipo de Victoria volcó sus líneas hacia adelante y comenzó a generar múltiples aproximaciones que pusieron a prueba la solidez defensiva visitante. Martínez sacó un violento remate que se estrelló en el vertical, un aviso estremecedor que encendió las alarmas en el banco mendocino. Luego, Romero y Barrionuevo acumularon ocasiones sucesivas, pero en cada intento se toparon con una actuación sencillamente monumental de Bolcato. El arquero de Independiente Rivadavia se transformó en un muro infranqueable: respondió con sobriedad y reflejos felinos en cada exigencia, llegando incluso a ejecutar una doble atajada consecutiva que resultó providencial para mantener la diferencia en el marcador.
Cuando el reloj avanzaba hacia los minutos decisivos y el empate parecía un desenlace probable, Independiente Rivadavia volvió a golpear con la precisión de un cirujano. El colombiano Villa encabezó una maniobra individual que desbordó por la banda, su centro derivó en una nueva intervención de Zenobio, pero en el rebote, Leonel Bucca apareció como un fantasma en el área para definir con absoluta precisión y sentenciar la historia. El grito del 2 a 0 no solo aseguró los tres puntos, sino que también dejó una enseñanza clara: la eficacia, cuando se combina con una férrea resistencia defensiva, puede más que la impotencia del que domina sin lastimar.
