Artemis II surca el firmamento sin contratiempos en su épica travesía hacia la Luna

Artemis II surca el firmamento sin contratiempos en su épica travesía hacia la Luna

La tripulación, en óptimas condiciones, superará en los próximos días el récord de distancia respecto a la Tierra establecido hace más de cinco décadas por el Apolo 13

En un viaje que evoca las gestas más audaces de la exploración espacial, la emblemática misión Artemis II transita ya su tercer día de vuelo, aproximándose al ecuador de una travesía destinada a inscribir su nombre en los anales de la historia. Este ambicioso proyecto, que persigue el anhelado retorno del ser humano a la superficie lunar después de más de medio siglo de ausencia —si bien en esta ocasión los astronautas únicamente circunvalarán nuestro satélite sin alunizar—, avanza con una precisión que ha dejado gratamente sorprendidos a los ingenieros de la agencia espacial estadounidense.

Un aspecto digno de subrayar es que la NASA ha prescindido por completo de ejecutar alguna maniobra destinada a corregir el rumbo, dado que la cápsula se mantiene inexorablemente adherida a la trayectoria prevista. El despegue tuvo lugar el pasado miércoles desde el emblemático Centro Espacial Kennedy, y desde entonces la nave Orión surca el vacío interestelar a una velocidad de 5.632 kilómetros por hora, fijando su proa hacia el viejo satélite terrestre, al cual tiene previsto arribar el próximo lunes.

Los sistemas de seguimiento de la Agencia Espacial Europea han logrado localizar a la nave Orión a aproximadamente 183.936 kilómetros de nuestro planeta y a unos 244.298 kilómetros de la Luna. La expectación crece conforme se acerca la fecha señalada: se espera que la dotación —integrada por el comandante Reid Wiseman y los astronautas Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— alcance un hito sin precedentes el lunes al ingresar en la zona de la cara oculta del satélite y recorrer la distancia más extensa jamás lograda desde la Tierra, nada menos que 406.773 kilómetros, una cifra que supera la marca impuesta por la tripulación del Apolo 13 en aquel lejano 1970.

Tras dos jornadas de navegación, la misión no ha registrado inconvenientes de relevancia. Los controladores de vuelo apostados en el Centro de Control de Misiones del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston decidieron cancelar la primera maniobra de ajuste de trayectoria prevista, al constatar que la cápsula se desliza por la senda correcta sin necesidad de intervención alguna. Dicha corrección constituía el primero de tres reajustes programados en el calendario de la expedición para perfeccionar la velocidad y el rumbo del vehículo, que arribará el lunes a la región oculta de la Luna con el cometido de capturar imágenes que sirvan como antesala para un futuro alunizaje.

En una comparecencia ante los medios, Lakiesha Hawkins, administradora asociada de la Dirección de Misiones de Desarrollo de Sistemas de Exploración de la NASA, manifestó que los cuatro ocupantes de la nave se hallan animados por un «espíritu formidable» y que en el interior de la cápsula Orión tienen lugar «muchas actividades placenteras» en medio de una intensa carga laboral. Está previsto que el astronauta canadiense Jeremy Hansen dialogue en directo con los periodistas desde el propio módulo Orión el próximo sábado, ofreciendo así un testimonio en caliente de esta odisea espacial.

La agencia espacial ha habilitado un localizador en tiempo real que permite al público general seguir desde sus hogares la ubicación exacta de la cápsula Orión. Esta herramienta digital posibilita monitorear la trayectoria de la misión, así como registrar la velocidad del vehículo y la distancia, expresada en millas, que lo separa de la Tierra.

La nave Orión abandonó la órbita terrestre el pasado jueves. En el reducido habitáculo, los cuatro tripulantes se dedicarán a ensayar la preparación de la cabina de cara a las observaciones del satélite programadas para el lunes. Esta fase incluye la práctica de los desplazamientos en condiciones de microgravedad dentro de un espacio cuyo volumen equivale aproximadamente al de dos minivans, tal como detalló la NASA. Los astronautas ya han comenzado a configurar las cámaras portátiles equipadas con potentes lentes destinados a las pesquisas lunares, pues el propósito fundamental de esta misión es allanar el sendero para que el ser humano vuelva a posar sus pies sobre la polvorienta superficie lunar.

Los responsables de la NASA han enfatizado que el estado de salud de la tripulación es excelente. En los próximos días está agendada una demostración de reanimación cardiopulmonar y de respuesta ante eventuales atragantamientos, con el fin de evaluar los protocolos médicos de emergencia a bordo de la astronave. Un detalle curioso es que la temperatura interior de Orión ha sido elevada por encima de los 21 grados centígrados, luego de que los astronautas manifestaran su malestar por las condiciones de frío imperantes. Los cuatro miembros de la expedición proseguirán con sus rutinas cotidianas de ejercicio, utilizando el dispositivo de volante de inercia de Orión para preservar su condición cardiovascular.

En la jornada de este viernes, la cápsula atravesó el umbral de los 160.000 kilómetros de distancia respecto a la Tierra. En este contexto, la astronauta Christina Koch pondrá a prueba el sistema de comunicaciones de emergencia de Orión a través de la Red del Espacio Profundo, verificando su rendimiento a medida que la nave se aleja progresivamente de nuestro planeta. Cabe destacar que el Sistema de Comunicaciones Ópticas de Orion Artemis II ya ha establecido conexión con sus dos estaciones terrenas ubicadas en Estados Unidos, logrando transmitir video en alta definición y otros datos relevantes de la misión desde la cápsula hacia la Tierra, un avance tecnológico que permitirá seguir con lujo de detalles cada instante de esta histórica travesía.

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