En el fragor del Libertadores de América, el conjunto de Gustavo Costas llega con un invicto arrasador y la chance no solo de escalar en la cima, sino de precipitar el final del ciclo del entrenador rival, mientras que el anfitrión se juega la dignidad ante una hinchada que exige una respuesta urgente.
El fútbol argentino se detiene este sábado para presenciar una nueva edición del legendario duelo del sur del Gran Buenos Aires, cuando Racing Club atraviese el puente para medirse con su archirrival de toda la vida, Independiente, en un escenario que trasciende la mera suma de puntos. La visita, conocida como “La Academia”, se presenta ante el espejo del Estadio Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini con la firme convicción de propinar un nocaut simbólico que podría resultar definitivo para el entrenador del conjunto local, Gustavo Quinteros.
El elenco dirigido por Gustavo Costas arriba a esta cita envuelto en una atmósfera de solidez pocas veces vista en los últimos tiempos, sostenido por una racha de nueve compromisos sin conocer la derrota. Esta solidez no solo le permite afianzarse en los peldaños privilegiados de la clasificación, sino que además le otorga la posibilidad de profundizar la hemorragia deportiva de su adversario de siempre, quien actualmente observa desde afuera la zona de clasificación a los playoffs. En las veredas opuestas, el ánimo no podría ser más contrastante: el “Rojo” ha dejado escapar los últimos dos encuentros y apenas ha cosechado un triunfo en sus seis presentaciones más recientes dentro del Torneo Apertura. La paciencia de los seguidores locales se agota a pasos agigantados, y todo indica que un nuevo revés podría significar el cese inmediato del ciclo de Quinteros, un estratega que arribó a la institución recién hacia el cierre del año 2025.
El historial reciente sonríe en términos generales a la escuadra de Avellaneda, ya que se ha impuesto en seis de los doce cruces más recientes entre ambos, abarcando distintos certámenes como la Superliga 2018/19 y 2019/20, la Copa de la Liga en 2021, 2022 y 2024, además de la Liga Profesional 2022. Por su parte, Independiente solo pudo festejar en dos ocasiones durante ese lapso, concretamente en las Ligas Profesionales de 2021 y 2023. No obstante, al observar la lupa sobre los tres años más inmediatos, la realidad se torna menos favorable para la “Academia”, que ha conseguido doblegar a su némesis en apenas uno de los seis enfrentamientos previos, con una victoria para cada bando y tres empates completando el saldo.
De regresar desde la zona roja con los tres puntos en el bolsillo, el conjunto de Costas comenzaría a meterse de lleno en la discusión por la corona de Liga, distinción que se concede al equipo que acumule la mayor cantidad de unidades en la tabla anual. En ese escenario, finalizaría la jornada a solo cinco peldaños del líder actual, Independiente Rivadavia de Mendoza, un objetivo que hasta hace poco parecía remoto. Sin embargo, pese a transitar un presente envidiable y alimentar las más altas expectativas, la visita no puede permitirse ni un ápice de soberbia, pues jugará frente a cerca de cincuenta mil almas que alentarán al bando local, y los clásicos constituyen una realidad paralela donde el momento de cada contendiente suele ser un mero decorado.
Independiente llega a este compromiso tras golear 4-2 a Atenas de Río Cuarto en la primera fase de la Copa Argentina, desarrollada en Florencio Varela, y luego deberá enfrentar a Unión de Santa Fe, que también superó a Agropecuario el pasado lunes. A pesar del triunfo copero, los fanáticos del “Rojo” no ocultaron su descontento y se ensañaron con sus propios futbolistas entonando un cántico escalofriante: “Si no ganan contra Racing, qué quilombo se va a armar”. Tal advertencia refleja la fragilidad anímica de una institución cuyo andar en el torneo doméstico es alarmantemente irregular, acumulando tres victorias, cinco igualdades y tres reveses. Esa cosecha lo tiene octavo en la Zona A con apenas catorce unidades, sumando tres presentaciones sin celebrar, por lo que se espera una reacción inmediata para no desdibujarse por completo en la carrera hacia los octavos de final del Apertura.
Del otro lado, Racing también superó por la mínima a San Martín de Formosa gracias a un tanto de Adrián Martínez, sellando su boleto a los dieciseisavos de final de la Copa Argentina, donde esperará al ganador del cruce entre Defensa y Justicia y Chaco For Ever. En el ámbito liguero, la “Academia” ha logrado enderezar el rumbo tras un arranque calamitoso y se ubica cuarto en la Zona B con dieciocho puntos, extendiendo su invicto a ocho jornadas desde aquella caída frente a Tigre a principios de febrero. Un triunfo en el clásico lo dejaría como escolta inmediato de Independiente Rivadavia, que comanda con veintitrés unidades. Todo está servido para una nueva batalla en Avellaneda, donde la gloria y el abismo se separan por un solo instante de inspiración.
