La querella de Martín Romeo solicitará en las próximas horas la indagatoria de Javier Milei, su hermana y el trader Mauricio Novelli, entre otros, al tiempo que incorporará pruebas inéditas que evidenciarían la manipulación privilegiada del lanzamiento, con la creación de programas automatizados para adquirir la divisa digital en el instante preciso y la actuación de un financista de confianza que habría desviado decenas de millones de dólares.
En el expediente que investiga el colapso de la criptomoneda $LIBRA, una nueva embestida judicial está a punto de sacudir los cimientos de la causa. La representación legal del damnificado Martín Romeo, bajo la conducción del abogado Nicolás Oszust, se apresta a requerir en el corto plazo la declaración indagatoria de las figuras centrales señaladas como responsables de la estafa, entre las que se cuentan el mandatario nacional, su hermana y el operador Mauricio Novelli. Sin embargo, lo que transforma a este pedido en un verdadero terremoto procesal es la adición de elementos hasta ahora desconocidos, los cuales modificarían por completo la percepción sobre el entramado fraudulento.
Toda la evidencia recolectada sugiere que el trader de confianza del Presidente habría ejercido una dominación absoluta sobre la mecánica del lanzamiento de aquel activo digital que terminó generando pérdidas siderales para miles de inversores mientras concentraba jugosas ganancias en un puñado de manos que manejaban información reservada. Según surge de la investigación impulsada por la querella, Novelli no habría sido un mero espectador ni un asesor secundario, sino que habría participado activamente en la fase más técnica y decisiva del plan. Se habría ocupado personalmente de diseñar uno o más programas automatizados, conocidos en la jerga como “bots”, destinados a adquirir $LIBRA en la fracción de segundo exacta posterior a su salida al mercado, con el propósito de asegurarse una diferencia financiera descomunal.
A esta maniobra se suma la participación de su cambista de cabecera en el universo de las monedas virtuales, el mismo individuo que le solía transformar sus activos digitales en dinero contante y sonante para sufragar gastos de “Javi y Kari”. Ese financista, identificado como Camilo Rodríguez Blanco, habría actuado como un iniciado privilegiado desde una billetera virtual, disponiendo de datos sobre la divisa electrónica cuando prácticamente nadie los poseía, y habría llegado a derivar la asombrosa suma de 44,5 millones de dólares hacia una cuenta con funciones recaudadoras.
La totalidad de estos descubrimientos contradicen de manera frontal lo que Novelli ya había sostenido en la causa judicial, donde se presentó como un simple asesor externo del estadounidense Hayden Davis, el creador de $LIBRA. En su versión, el lobista se limitó a poner en contacto a Davis con el jefe de Estado, atribuyendo al norteamericano toda eventual responsabilidad en el fraude. Pero la realidad, tal como queda expuesta a la luz de las nuevas pesquisas, resulta mucho más comprometedora. No solo se ha confirmado su presencia en Dallas junto a Davis en el momento exacto en que Milei difundía el mensaje en la red social que invitaba a adquirir la criptomoneda, sino que también se han documentado las llamadas frenéticas que intercambiaron minutos antes y después de aquel tuit. A ello se agregan ahora los movimientos financieros propios del lobista y de su financista de confianza, que lo complican aún más.
A juzgar por los datos sistematizados por esta acusación particular, Novelli no solamente habría tenido pleno conocimiento de que la creación de $LIBRA derivaría inexorablemente en una maniobra conocida como “rug pull”, mediante la cual los desarrolladores de un proyecto retiran la liquidez y huyen con los fondos, sino que habría sido un protagonista central y un potencial beneficiario de esa operación. Para multiplicar la confianza en la divisa electrónica y atraer a los inversores, Milei prestaba su respaldo presidencial a través de un escueto mensaje en la plataforma digital. Ya se encuentra acreditado, por el contenido de su dispositivo telefónico y por diversas reconstrucciones periodísticas, que las negociaciones venían encarriladas desde al menos seis meses antes de aquel fatídico día. El jefe de Estado sabía con quién estaba tratando, y había recibido advertencias. Conocía muy bien a Novelli, quien incluso le había promocionado $VULC, otro token fraudulento, y llegó a abonarle un “salario” en dólares por las clases que el entonces diputado dictaba en su academia de negocios.
Dos movimientos clave para desentrañar el plan
Según una parte del material que la querella de Romeo hará público, existen dos operaciones fundamentales para comprender que la estafa con criptomonedas no fue un accidente ni un percance fortuito, sino una estrategia deliberadamente orquestada. En primer lugar, todo indica que Novelli habría creado programas automatizados para comprar $LIBRA de manera masiva. De acuerdo con la información extraída del propio teléfono celular del lobista, el 14 de febrero de 2025 a las 15.11 horas, mucho antes del lanzamiento oficial de la moneda digital y del mensaje de Milei, que sobrevino recién a las 19.01, el operador ingresó a su billetera Phantom y comenzó a realizar movimientos. Los expertos traducen esa actividad como una transferencia de datos de gran envergadura, típica de la sincronización de una billetera que se prepara para gestionar enormes cantidades de tokens. Todo apunta a que Novelli, en ese momento, habría configurado uno o varios robots de compra programada para una operación a gran escala, apenas se pudiera adquirir $LIBRA. Es decir, cuando aún nadie sabía cuál sería el nombre del activo, el trader habría dejado todo listo para una adquisición masiva minutos antes del posteo presidencial.
Este desempeño activo y protagónico de Novelli se opone diametralmente a lo que argumentó en su descargo del año anterior. Junto a su socio Manuel Terrones Godoy, plantearon que solo fueron “consultores” de Davis y de su empresa Kelsier Ventures, y que su función se limitaba a explicarles el mercado local y el tipo de negocio que podían establecer. Negaron rotundamente haber intervenido en la elaboración técnica y jurídica del proyecto, en su estructuración financiera, en la administración de los fondos y en las decisiones sobre liquidez. Se desentendieron por completo del colapso de la criptomoneda, que sobrevino después de que el valor se disparara y que, finalmente, permitió que un puñado de billeteras con información privilegiada se embolsara ganancias millonarias. Ahora cabe preguntarse si el robot atribuido a Novelli contribuyó a que eso ocurriera, y todo parece indicar que así fue.
Los criptobros alegaban haber alentado el proyecto porque prometía que la mitad de lo recaudado con $LIBRA se destinaría a financiar a pequeños emprendedores. Pintaban un utópico horizonte de prosperidad y hasta de creación de empleo, todo por “altruismo”, según remarcaban. Nada de eso ocurrió. Por el contrario, Davis declaró públicamente que se había quedado con cien millones de dólares pertenecientes a los argentinos, y la plataforma de inteligencia blockchain Arkham calculó pérdidas por más de 286 millones de dólares para unos 75.000 damnificados. Días atrás, Novelli y Terrones separaron sus defensas, y el segundo contrató a nuevos abogados.
Una posición de privilegio y el papel del financista colombiano
El segundo movimiento clave está confirmado por la denuncia de la querella de Romeo: el colombiano Camilo Rodríguez Blanco, radicado en Buenos Aires, actuó como intermediario y como testaferro de Novelli. Se trata de un financista mencionado por el joven trader en varios chats y audios como la persona que le cambiaba dinero cripto por efectivo, una maniobra orientada a impedir la trazabilidad del dinero. Novelli lo menciona asiduamente como “Cami”. La investigación revela dos tipos de actividades que convierten a Rodríguez Blanco en un elemento central de la trama. En primer lugar, recibió fondos de Hayden Davis y a su vez los giró a Novelli y a Terrones Godoy incluso antes del escándalo de $LIBRA. Por ejemplo, el 4 de febrero de 2025 ocurrió esa triangulación con 695.990 USDT, el dólar cripto. La fecha es relevante porque ese día, a solo diez días del lanzamiento de la moneda digital, Novelli abrió una caja de seguridad en el Banco Galicia de Martínez, que su hermana y su madre vaciaron apenas después del colapso del token. Un informe de la Secretaría para la Investigación Financiera y el Recupero de Activos Ilícitos y de la Dirección General de Recuperación de Activos y Decomiso de Bienes, presentado el año pasado en la causa, advertía que esas operaciones podían “constituir eventuales pagos indirectos a funcionarios públicos a los fines de la concreción de los hechos investigados”.
En segundo lugar, llegado el 14 de febrero de 2025, el cambista fue protagonista del uso de información privilegiada relacionada con $LIBRA. Una cuenta vinculada a él realizó compras masivas de ese token apenas veintidós segundos antes del tuit de Milei, cuando todavía no era público el contrato inteligente, es decir, el código alfanumérico de 44 dígitos necesario para poder invertir. Previamente, Davis le había aportado fondos. Fueron en total setenta y cuatro las billeteras que hicieron en ese mismo instante ochenta y siete transacciones con $LIBRA, todas evidentemente programadas, tal como habría hecho Novelli. Después de adquirir a un precio muy bajo, cuando el valor se disparó, Rodríguez Blanco vendió y recibió dólar cripto, posiblemente imitado por otros. Luego distribuyó enormes sumas en distintas billeteras de las plataformas Bitget, OKX y KuCoin. De acuerdo con un documento de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia incorporado al expediente, esas cuentas, junto con otras, enviaron los fondos a una billetera “recaudadora” a la que arribaron 44,5 millones de dólares, y no se descarta que esa billetera tenga relación con Novelli. A su vez, la firma Arkham Intelligence confirmó en un reporte forense la pertenencia a Rodríguez Blanco de dos billeteras analizadas.
Todo este conjunto de evidencias podría demostrar que Novelli tenía el control de una operatoria destinada desde su origen a convertirse en una estafa con criptomonedas. En su escrito judicial de defensa, el trader hablaba de todas las buenas intenciones que supuestamente animaban el proyecto “Viva La Libertad”, orientado a pequeños emprendimientos y al crecimiento económico. Pero incluso en los audios hallados en su teléfono celular, aparecen intercambios con otras personas a las que explicaba con total desparpajo cómo funcionaba la trampa. En uno de ellos se lo escucha decir: “Ahora lo que hacen es juntar fondos los forros con estas cosas, que la gente diga ‘invierto en un proyecto: 1000 dólares, 2.000, 15.000, 20.000’, lo que poronga sea y ellos se llevan la plata, meten un 10% de la liquidez en el mercado, lo pumpean solo al principio (…) después pum, todos se caga encima. Justifican que hay que holdear y cada vez van sacando más liquidez y se terminó, todos los boludos con la pija en el orto”. Era su manera de decir que se convocaba a invertir en un proyecto con supuestos propósitos loables, pero que estaba todo armado para que ganaran unos pocos y el resto perdieran. No es el único audio con ese tipo de relato ilustrativo.
Junto a Rodríguez Blanco aparece otro intermediario llamado Orlando Mellino, también detectado en la cadena de transferencias millonarias. Se trata de un jubilado de 75 años vinculado a una empresa constituida en Florida, Estados Unidos, y a otra radicada en California. El 30 de enero de 2025, cuando el empresario Davis estaba por reunirse con Milei en la Casa Rosada, le transfirió a Mellino 507.000 dólares en cada operación, es decir, más de un millón de dólares, que luego llegaron a las billeteras de Novelli y Terrones Godoy.
El pedido de indagatorias y el fantasma de la asociación ilícita
Hasta el momento, el fiscal Eduardo Taiano no ha solicitado las indagatorias pese a la contundencia del material extraído del celular de Novelli. Incluso ha pedido nuevas medidas que inevitablemente dilatarán el trámite y, por ende, todo el proceso. Los implicados ni siquiera tienen prohibida la salida del país. La querella de Romeo, un especialista en finanzas cripto que perdió dos mil dólares en $LIBRA, apuntará a la posible existencia de una asociación ilícita destinada a cometer distintos delitos, que van desde la estafa, el cohecho, el incumplimiento de los deberes de funcionario público, las negociaciones incompatibles con la función pública, entre otras figuras penales. Los señalados son Javier Milei, Karina Milei, Mauricio Novelli, Manuel Terrones Godoy, el ex asesor de la Comisión Nacional de Valores Sergio Morales, y los intermediarios Orlando Mellino y Camilo Rodríguez Blanco.
Ya se sabe, y todos los datos obran en el expediente, que las negociaciones que acercaron a Davis y a los hermanos Milei, propiciadas por Novelli y Terrones, preveían un acuerdo que excedía con creces el lanzamiento de una criptomoneda y que apuntaba nada menos que a una “tokenización” de la economía. Los borradores de ese entendimiento hallados en el celular de Novelli involucran hasta cinco millones de dólares, incluyendo un tuit del jefe de Estado por un millón y medio de dólares que anunciara a Davis como su asesor en materia de blockchain. Este buscaba validarse y estaba dispuesto a pagar por ello. Milei no solo no ignoraba los antecedentes de Novelli, con quien tenía una experiencia directa desde 2021. Desde la época del Tech Forum de octubre de 2024, el evento que fue la antesala de los negocios cripto y del escándalo, ya existían advertencias públicas, como las que hizo el periodista y programador Maximiliano Firtman, quien señalaba a los organizadores y auspiciantes, entre ellos la empresa Kelsier de Davis, en la categoría de “criptochantas”, sin ninguna reputación en el ámbito. Pese a que el jefe de asesores, Demian Reidel, consultó a Firtman, el Presidente aceptó ser orador en el cierre del evento, que era privado y promovía negocios particulares presentados como posibles grandes inversiones para el país.
Los querellantes damnificados representados por Juan Grabois y Nicolás Rechanik también pidieron indagatorias la semana pasada. Hicieron hincapié en las posibles negociaciones incompatibles de Milei al interesarse en un contrato u operación en razón de su cargo, y en promover intereses privados a través de un acuerdo, en la ejecución de ese pacto y luego en el posible encubrimiento con eliminación de documentos e incluso con la movilización de fondos por parte de los traders justo antes de que se ordenara su congelamiento. Al día de hoy, los embargos son irrisorios, los implicados ni siquiera tienen sus bienes inmovilizados y pueden seguir operando con total libertad.
