La sombra del poder: cómo la presencia de Adorni en un foro tecnológico se convirtió en el eje de una trama millonaria de estafa cripto

La sombra del poder: cómo la presencia de Adorni en un foro tecnológico se convirtió en el eje de una trama millonaria de estafa cripto

Un extenso escrito judicial señala al actual jefe de Gabinete como pieza clave en una organización criminal que utilizó el respaldo institucional del Gobierno para dar apariencia de legitimidad al proyecto $LIBRA, un engranaje de vaciamiento financiero que dejó miles de damnificados.

En la noche del 19 de octubre de 2024, el salón de eventos del Hotel Libertador fue testigo de una escena que, con el correr de los meses, adquiriría ribeles insospechados. Allí, desde la primera fila, el entonces vocero presidencial Manuel Adorni no solo asistía al discurso de cierre del Tech Forum a cargo de Javier Milei, sino que lo aplaudía con énfasis. A su costado, otro hombre sonreía y también se rompía las manos: se trataba de Mauricio Novelli. Lo que para muchos pudo haber parecido una mera coincidencia protocolar, para la justicia constituye hoy el acto fundacional de una estafa de proporciones mayúsculas.

Esa expresión, “fundacional”, pertenece a la querella que lidera Martín Romeo, y describe con precisión quirúrgica lo que aquel encuentro representó en la gestación del fraude con la criptomoneda $LIBRA. Según la acusación, el evento sirvió para que el gobierno libertario otorgara a los criptochantas lo que más necesitaban: un lavado de prestigio que les permitiera atraer inversores incautos, quienes meses más tarde serían víctimas de una maniobra de desapoderamiento masivo. Adorni, lejos de ser un mero espectador, habría prestado su nombre y su investidura con un objetivo ya delineado de antemano. Por esa razón, el ahora jefe de Gabinete aparece en la nómina de los dieciséis sospechosos a los que Romeo solicita que se convoque a declaración indagatoria, un pedido que ya descansa en el escritorio del fiscal Eduardo Taiano.

El documento presentado por la querella, que supera las doscientas páginas, sostiene que la organización criminal necesitaba forjar una apariencia de empresa lícita y una calidad simulada para consumar el fraude. En ese entramado, Manuel Adorni funcionó como el instrumento objetivo y esencial del ardid. Su presencia física en el evento fundacional del Hotel Libertador, sumada al uso publicitario y comercial de su cargo público, creó el escenario de legitimidad estatal indispensable para que el público inversor cayera en el error de confiar en el proyecto $LIBRA. Sin ese respaldo artificial, sostiene el escrito, la estafa habría sido fácticamente inviable.

La presentación judicial no solo apunta a Adorni. Da cuenta de la existencia de una asociación ilícita liderada por Mauricio Novelli, pero de la que habrían participado desde el propio Presidente de la Nación hasta su hermana Karina, pasando por exfuncionarios como Sergio Morales —otrora asesor cripto en la Comisión Nacional de Valores— y el exasesor presidencial Demian Reidel. También integran el pedido de indagatoria los criptochantas extranjeros que organizaron la estafa y que estuvieron presentes en aquel Tech Forum: el norteamericano Hayden Davis, el singapurense Chyi Haur Peh (conocido como Julián Peh) y el polaco Bartosz Lipinski, entre otros.

Según la querella, ese grupo ya venía planeando distintos negocios alrededor del control de la imagen digital del gobierno de Milei. Libra era la parte cúlmine de ese recorrido. Pero para concretarlo, necesitaban adquirir un prestigio, una marca de legitimidad de la que carecían por completo: se trataba de chantas sin trayectoria ni respaldo en el mundo de los negocios que pretendían dominar. Para revertir esa carencia, se sirvieron del apoyo inestimable del propio Ejecutivo, y el Tech Forum se erigió como un paso trascendental. La presentación describe con crudeza cómo, con todos los financistas, técnicos y lobistas ya reunidos y con el contrato de sobornos firmado, la banda ejecutó la fachada: montaron el evento en el mismo hotel, aprovecharon la presencia de funcionarios del gobierno como Adorni para simular un respaldo institucional absoluto, y presentaron a Julián Peh y a Lipinski ante el público como grandes oradores internacionales, ocultando que en realidad eran los financistas de una estructura delictiva que meses después lanzaría el token para vaciar los bolsillos de los mismos asistentes.

El escrito enfatiza que aquel congreso estuvo lejos de erigirse como un encuentro académico genuino. Por el contrario, funcionó como el punto de encuentro físico y la fachada donde los operadores locales sellaron sus acuerdos espurios con los capitales extranjeros representados por Hayden Mark Davis, Tom Davis y Julián Peh. En cuanto a Adorni, la querella reconoce que no programó el contrato inteligente, ni ejecutó la extracción de fondos el 14 de febrero, ni tuvo control directo sobre el drenaje de los caudales. Sin embargo, su rol se revela como central: brindó un auxilio institucional sin el cual el hecho no habría podido cometerse. Su validación fue la condición sine qua non para convencer primero a los financistas extranjeros y luego a los ahorristas. La confianza estatal generada de manera artificial resultó el eslabón perdido que hizo posible el desapoderamiento masivo.

Lejos de limitarse a un papel meramente protocolar o de vocería oficial, la participación de Adorni en los sucesos investigados constituyó, según la acusación, un engranaje fundamental e insustituible para dotar de confianza institucional a un esquema coordinado de vaciamiento financiero que damnificó severamente a miles de personas. Los registros extraídos del iPhone de Novelli y analizados por la Dirección de Apoyo a la Investigación Tecnológica (DATIP) documentan una relación comercial previa al lanzamiento de $LIBRA con Adorni, basada en la explotación de su cargo público, en espejo de la que mantenía fundamentalmente Javier Milei.

En un chat grupal denominado “Marketing & Web Tech Forum 2025”, los criptochantas discuten abiertamente la utilización de la figura de Adorni como herramienta de tracción publicitaria. Un mensaje enviado por Pía Novelli, hermana de Mauricio, el 23 de enero de 2025, ordena pagar el posteo de Manuel Adorni como orador principal, destacando su condición de vocero presidencial. Este diálogo prueba de manera incontrastable que la organización pagó por las publicaciones del funcionario y utilizó deliberadamente su cargo para generar una confianza artificial en el mercado. El imputado permitió que su imagen y su investidura fueran transadas comercialmente por una sociedad de responsabilidad limitada privada que, semanas después, lanzaría un activo digital para drenar la liquidez del público. Esa validación estatal resultó ser el commodity político indispensable para cerrar el entramado internacional.

El contrato denominado “Kelsier Group LATAM Agreement”, rubricado coincidiendo con la estadía de los directivos extranjeros en Buenos Aires, obligaba a la cúpula local a erigirse como el canal exclusivo con el Presidente de la Nación, a cambio de un cuantioso soborno de un millón quinientos cincuenta mil dólares, materializado parcialmente mediante una factura de doscientos cincuenta mil. Manuel Adorni operó como el instrumento esencial en ese ecosistema. Sin su validación pública, sin su presencia física en el Hotel Libertador interactuando en los espacios donde operaban los financistas internacionales, y sin los posteos pagos utilizando su cargo, los operadores locales jamás habrían detentado la autoridad necesaria para convencer a Kelsier Group de que realmente controlaban los hilos del gobierno.

El desenlace fatal de esta preparación se consumó el 14 de febrero de 2025 con el lanzamiento del token $LIBRA. La responsabilidad penal de Manuel Adorni, enfatiza la querella, no se sustenta en haber programado un contrato inteligente ni en haber ejecutado un clic en la red Solana. Su autoría y grado de participación se fundamentan en haber aportado el insumo vital, determinante e insustituible sin el cual esta maquinaria de vaciamiento jamás habría funcionado: la confianza del Estado. Para colmo de sus preocupaciones, el jefe de Gabinete suma así un nuevo dolor de cabeza en medio de los recientes problemas para explicar su patrimonio, en una tormenta que amenaza con no tener techo.

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