La última medición de la consultora Vozna, efectuada sobre 1.451 casos en todo el territorio nacional entre finales de marzo y los primeros días de abril, retrata un escenario crítico para el oficialismo: la desaprobación trepa al 60,2 por ciento, la confianza en el rumbo del país se derrumba y la figura de Manuel Adorni emerge como el principal lastre político, con un rechazo que supera el 63 por ciento y una mayoría ciudadana que le exige la renuncia.
La consultora Vozna difundió en las últimas horas los resultados de su relevamiento periódico correspondiente a abril de 2026, un trabajo de campo realizado entre el 27 de marzo y el 6 de ese mes sobre una muestra de 1.451 casos distribuidos a lo largo y ancho del país. Los números obtenidos configuran un cuadro de situación particularmente adverso para la administración de Javier Milei, donde se observa una pronunciada caída en la valoración de la gestión, una imagen negativa generalizada entre las principales figuras dirigenciales y un estado anímico social dominado por la desesperanza en materia económica.
Después de haber alcanzado un techo del 44,9 por ciento en enero, el respaldo al gobierno nacional sufrió un retroceso de siete puntos porcentuales hasta ubicarse en el 37,8 por ciento en abril. Paralelamente, el rechazo escaló hasta el 60,2 por ciento, y dentro de ese universo un contundente 45 por ciento califica la administración como «muy mala». El deterioro no se circunscribe únicamente a los simpatizantes de la oposición: dos de cada diez electores que votaron a Milei en 2023 y cuatro de cada diez de quienes apoyaron a Patricia Bullrich evalúan ahora negativamente la gestión. Además, el 58 por ciento de los consultados considera que el país transita por una senda equivocada, mientras que apenas el 32,5 por ciento cree que avanza en dirección correcta.
Cuando se indaga sobre el principal problema que aqueja a la nación, las cuestiones económicas concentran el 64,5 por ciento de las menciones. La corrupción lidera el listado de preocupaciones con el 22,3 por ciento, seguida muy de cerca por la inflación (17,5 por ciento), la pobreza (17,3 por ciento), los bajos salarios (14,1 por ciento) y la falta de empleo (13,1 por ciento). En el plano estrictamente personal y familiar, la fotografía resulta todavía más elocuente: el 70,4 por ciento de los encuestados evalúa de manera negativa su propia coyuntura económica. El principal dolor de cabeza de los hogares argentinos es el ingreso insuficiente, mencionado por la mitad de los consultados, mientras que el endeudamiento afecta al 16,6 por ciento restante.
Las expectativas a futuro no ofrecen ningún respiro. Solo el 30,3 por ciento confía en que la economía nacional mejorará o se mantendrá en un nivel aceptable durante el próximo año, frente a un abrumador 62,1 por ciento que anticipa un empeoramiento o una continuidad de la situación adversa. En cuanto a las perspectivas personales, el 32,2 por ciento se muestra optimista, pero el 55 por ciento manifiesta un franco pesimismo. El dato más duro emerge entre aquellos que ya atraviesan una mala realidad económica familiar —ese 70,4 por ciento del total—: dentro de ese segmento, siete de cada diez creen que su situación seguirá igual de penosa o se agravará todavía más en el transcurso del año venidero.
En el capítulo de las evaluaciones individuales de los referentes políticos, el vocero presidencial Manuel Adorni registra la imagen más deteriorada de toda la nómina de dirigentes consultados. Solo el 22,3 por ciento lo valora de manera positiva, mientras que el 63,5 por ciento emite un juicio negativo, arrojando un diferencial de imagen de -41,2 puntos. El 45 por ciento directamente lo califica como «muy malo». Pero el guarismo más llamativo es otro: el 61,3 por ciento de los encuestados sostiene que Adorni es responsable de las acusaciones de corrupción que pesan sobre su gestión y, en consecuencia, debería presentar su renuncia. Un 12,4 por ciento adicional cree que es culpable pero no considera necesaria su salida. Apenas el 7 por ciento lo tiene por inocente.
Entre los funcionarios políticos medidos, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, aparece como el mejor posicionado, con un diferencial de -12,6 puntos. Lo sigue de cerca Cristina Fernández de Kirchner con -13,6. Javier Milei registra un saldo negativo de -23,2, mientras que Mauricio Macri se desploma hasta el último lugar con un diferencial de -37,3 puntos.
En materia de política exterior, frente al conflicto desatado entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el 72,1 por ciento de los argentinos opina que el país debería preservar una posición neutral. Solo el 15,2 por ciento respalda la alineación con Washington y Tel Aviv, que es justamente la postura adoptada por Milei. La decisión del presidente en este contencioso internacional genera un rechazo electoral directo: al 41,9 por ciento de los encuestados esa posición le quita incentivos para votarlo en el futuro. Y apenas el 27,3 por ciento cree que Milei está capacitado para tomar las mejores decisiones para Argentina en un contexto de inestabilidad global. De manera sorprendente, dos de cada diez votantes propios del mandatario tampoco le reconocen esa capacidad para afrontar tamaños desafíos.
