La misión por los mil millones: Caputo y Bausili buscan destrabar el financiamiento en Washington en medio de alertas del FMI y un escenario global en llamas

La misión por los mil millones: Caputo y Bausili buscan destrabar el financiamiento en Washington en medio de alertas del FMI y un escenario global en llamas

La cúpula económica argentina viaja a las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial con la mira puesta en un desembolso clave. Aunque el oficialismo apuesta al “sobrecumplimiento” fiscal, el organismo pone reparos en la acumulación de reservas y la sostenibilidad de las cuentas, mientras la guerra en Medio Oriente tensa aún más la negociación.

Con el propósito central de asegurar un giro de 1.000 millones de dólares, la conducción del Palacio de Hacienda, liderada por el ministro Luis “Toto” Caputo junto al titular del Banco Central, Santiago Bausili, aterriza esta semana en la capital estadounidense. Allí participarán de las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, un encuentro que transcurre bajo la sombra alargada del conflicto en Medio Oriente. La delegación criolla intentará sacar provecho de lo que califica como un “exceso de cumplimiento” de las metas fiscales para persuadir al organismo de ampliar su respaldo financiero al país. No obstante, desde el Fondo han surgido diversas advertencias respecto al incumplimiento de esos compromisos, cuya piedra angular es la formación de divisas. Resta dilucidar si, una vez más, pese a la discrepancia sobre los resultados, el staff decidirá apuntalar a una administración ávida de asistencia monetaria, de la cual depende para sostener un andamiaje edificado sobre la especulación y la renta financiera.

La ruta de acción oficial estará orientada a cerrar la evaluación del programa vigente. En esta fase, el gobierno procurará obtener una dispensa técnica para sortear la valla de las reservas, cuyo déficit al cierre del año anterior alcanzó un bache de 11.000 millones de dólares en comparación con lo estipulado. El respaldo económico se halla condicionado de manera estricta a la acumulación de reservas netas y a la perdurabilidad del superávit fiscal. Si bien desde el Poder Ejecutivo se sostiene que el segundo punto ya está asegurado, la oposición y varios analistas económicos consideran que se trata de una quimera: ese equilibrio se logra mediante la postergación de fondos provinciales y la ocultación del costo real de la deuda. Un espejismo contable diseñado para complacer al FMI —que incluso muestra escepticismo— y para calmar las ansiedades del mercado, que también ha comenzado a desconfiar de la consistencia del armado numérico de Caputo.

Examen en el corazón de Wall Street

Aunque el indicador de riesgo país se ha estabilizado en torno a los 550 puntos básicos, la prueba en Estados Unidos dista de ser sencilla. El equipo económico deberá detallar con precisión a los inversores neoyorquinos de qué manera planea generar los 1.250 millones de dólares mensuales necesarios para hacer frente a los vencimientos de deuda hasta 2027. La agenda de la comitiva también incluirá reuniones con otros entes multilaterales para discutir opciones de financiamiento complementario.

Un contexto atravesado por la guerra

El evento, que se extiende desde el lunes 13 hasta el viernes 18 de abril, estará dominado por la tensión geopolítica en Oriente Próximo. Durante la apertura, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, definió el conflicto como “un choque de oferta de gran magnitud, global y asimétrico: reduce los flujos de petróleo y gas natural licuado, eleva los costos energéticos y desordena las cadenas de suministro en todo el planeta”. Asimismo, recordó que más del 80 por ciento de los países del mundo son importadores netos de hidrocarburos y que la guerra “reduce los volúmenes de crudo y encarece la energía”. En esa línea, evaluó que los precios internacionales “tardarán en descender” y que los elevados costos de la energía y los fertilizantes “podrían exacerbar el hambre global y mantener la presión inflacionaria”. En este marco, anticipó que el Fondo prevé “una demanda de préstamos de entre 20.000 y 50.000 millones de dólares” por parte de las naciones afectadas por el actual shock económico.

Esa situación torna aún más complejo el panorama para la Argentina, que, aunque posee abundantes recursos petroleros, depende crucialmente del financiamiento externo debido a las decisiones de política económica implementadas desde la asunción de Javier Milei.

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