Dolor bajo los tres palos: Marchesín se rompe los ligamentos y tiñe de tragedia la goleada de Boca ante Barcelona

Dolor bajo los tres palos: Marchesín se rompe los ligamentos y tiñe de tragedia la goleada de Boca ante Barcelona

El arquero de 38 años abandonó el césped de la Bombonera entre lágrimas tras una mala caída que derivó en una rotura de ligamento cruzado. La victoria por 3 a 0, con tantos de Di Lollo, Ascacibar y Ander Herrera, quedó ensombrecida por una baja que demandará al menos ocho meses de recuperación y dejará al arco xeneize en manos de Leandro Brey.

La noche soñada se transformó en una pesadilla en apenas diez minutos. Boca Juniors logró un triunfo contundente en su regreso a la Copa Libertadores dentro del reducto de la Bombonera, goleando a Barcelona de Guayaquil con autoridad gracias a los gritos de Di Lollo, Ascacibar y Ander Herrera. Ese segundo éxito en dos presentaciones coperas, sin embargo, quedó relegado a un segundo plano cuando el llanto de Agustín Marchesín atravesó cada rincón del estadio. El guardameta, de 38 años, sintió un chasquido devastador en su rodilla derecha tras una caída fortuita luego de contener un remate de Darío Benedetto, la única aproximación con peligro que generó el conjunto ecuatoriano en esos primeros compases del encuentro. La escena resultó desoladora: abrazos de sus compañeros, una ovación espontánea de las tribunas y un diagnóstico que el propio futbolista anticipó entre sollozos mientras era asistido: «me rompí la rodilla». Esa certeza lo persiguió hasta el vestuario.

Los estudios médicos no hicieron más que confirmar el peor presagio. El doctor Jorge Batista, cirujano del club, detectó una rotura completa del ligamento cruzado, una lesión que demandará una intervención quirúrgica en los días subsiguientes y un extenso período de rehabilitación de aproximadamente ocho meses. Esta lamentable circunstancia implica que Marchesín no volverá a calzarse los guantes en todo el año 2026, un golpe durísimo para el equipo que conduce Claudio Úbeda, ya que el arquero no solo aportaba seguridad bajo los tres palos sino también jerarquía y liderazgo como uno de los capitanes del plantel. Su regreso a la titularidad se había producido apenas una semana atrás, en el compromiso ante Independiente, luego de superar un desgarro muscular. La fragilidad física volvió a cruzarse en su camino de manera cruel.

En el instante posterior al pitazo final, el mediocampista Leandro Paredes se encargó de transmitir la noticia con crudeza: el cuerpo médico ya había confirmado la ruptura de los ligamentos cruzados de la pierna derecha. «Es el sabor amargo de la noche», reflexionó Paredes, visiblemente afectado. «Resultaba muy complicado continuar el partido después de ver a un compañero en ese estado; por fortuna logramos sacar adelante el resultado». El volante también se refirió al acompañamiento que le brindará el grupo al lesionado: «Lo vamos a esperar», sintetizó con firmeza, en alusión al extenso camino que tendrá por delante Marchesín, que recién podría reaparecer cuando ya haya cumplido 39 años, de cara a la temporada siguiente.

Mientras la desolación invadía a un sector del vestuario, la figura de Leandro Brey volvió a erigirse como la solución inmediata. El joven arquero, que arribó a Boca en febrero de 2022, tomó el relevo sin titubeos y sostuvo el arco en cero durante el resto del encuentro. Su desempeño, una vez más, resultó impecable, y todo indica que su presencia se extenderá durante lo que resta del año calendario ante la baja prolongada del experimentado Marchesín. Detrás de él, el banco de suplentes será ocupado por Javi García, un veterano custodio que permanece en la institución desde 2020 y que ahora podría ver incrementada su participación.

El horizonte inmediato presenta una encrucijada para la dirigencia y el cuerpo técnico. Con la inminente paralización del calendario por la cita mundialista, Boca deberá evaluar si afronta el resto del semestre únicamente con Brey y García como únicas alternativas bajo los tres palos, o si resulta imperioso sumar un tercer nombre para no desproteger el puesto ante la exigente triple competencia que aguarda: torneo local, Copa Argentina y la propia Libertadores. En las divisiones inferiores, el entrenador Mariano Herrón cuenta con Fernando Rodríguez como arquero habitual de la Reserva. Ese joven de 21 años ya posee contrato profesional hasta 2028, aunque su eventual salto al primer equipo representaría una decisión audaz. El destino de Boca, entre lágrimas y goles, ahora también se escribe desde el arco.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *