La plataforma se suma a la oferta de viajes bajo demanda en la ciudad austral, mientras la Municipalidad avanza en la reglamentación de una ordenanza que fija un cupo total de 800 vehículos para taxis, remises y aplicaciones.
En un nuevo capítulo de la expansión del transporte bajo demanda en Tierra del Fuego, la reconocida aplicación DIDI comenzó a operar desde estos días en Río Grande, sumándose así a UBER como una alternativa más dentro del abanico de servicios de movilidad gestionados a través de plataformas digitales. De este modo, los usuarios de la ciudad cuentan ahora con dos opciones tecnológicas para solicitar viajes con choferes particulares, ampliando la competencia en un rubro que hasta hacía muy poco tiempo era dominio exclusivo del taxi y el remís tradicional.
Desde la semana precedente, los interesados en desempeñarse como conductores para DIDI ya tenían habilitada la posibilidad de registrar su postulación. Sin embargo, el proceso de inscripción impone exigencias más rigurosas en comparación con otros estándares previos. Entre los requerimientos destacados se encuentra un control más estricto sobre las condiciones del automotor, la presentación obligatoria del certificado de antecedentes penales del postulante, la posesión de la licencia de conducir vigente y la conformación de un equipo de soporte coordinado por un administrador con sede en Ushuaia, quien atenderá cualquier consulta o trámite vinculado a los aspirantes.
Si bien la compañía aún no difundió cifras oficiales actualizadas, fuentes cercanas al proceso estiman que ya superan las doscientas personas inscriptas como choferes en la plataforma. Desde la jornada de hoy, esos conductores se encuentran habilitados para prestar el servicio en todo el ejido urbano de Río Grande. En lo relativo a la estructura de costos para los pasajeros, la empresa maneja un algoritmo tarifario análogo al de UBER, el cual ajusta los precios de acuerdo con la demanda en tiempo real por zonas específicas de la ciudad, encareciendo o abaratando los trayectos según la densidad de solicitudes y la disponibilidad de vehículos en cada sector.
Paralelamente, en el plano normativo se produjo un avance significativo. El pasado lunes, el intendente Martín Pérez procedió a promulgar la ordenanza de regulación del servicio de transporte mediante plataformas digitales, una herramienta legal que había sido aprobada semanas atrás por el Concejo Deliberante local. Dicha norma sienta las bases para que las aplicaciones como UBER y DIDI operen bajo un marco jurídico claro, algo que hasta ahora no existía en la ciudad.
No obstante, la puesta en marcha efectiva de la ley requerirá un paso adicional. El municipio deberá ahora reglamentar su aplicación y, desde el área de Transporte comunal, instrumentar el registro oficial de vehículos y conductores. Uno de los puntos más polémicos y definitorios de la ordenanza es el establecimiento de un cupo máximo de 800 automóviles habilitados para la totalidad del servicio de transporte en Río Grande, incluyendo en ese número tanto a los taxis tradicionales, como a los remises y a los vehículos pertenecientes a plataformas digitales. Como condición transversal, todas las unidades deberán equiparar sus requisitos técnicos, homogeneizando condiciones de seguridad, mantenimiento y antigüedad vehicular, sin distinciones entre el servicio público convencional y el de aplicaciones.
