A pesar de una imagen negativa que trepa al 66% y nuevas medidas dispuestas por el juez Ariel Lijo sobre contrataciones vinculadas a su cónyuge, la administración libertaria profundiza su apuesta por mantener al jefe de Gabinete. Mientras el vocero retorna a las redes con ironías forzadas y se prepara para quedar al frente del Ejecutivo durante la gira de los hermanos Milei por Israel, las fisuras internas y el desplome de la vitalidad oficial en el espacio digital evidencian una crisis que la Rosada elige negar con puesta en escena.
En un ejercicio que roza la actuación, la Casa Rosada decidió plantar bandera ante el temporal judicial que envuelve a Manuel Adorni, adoptando una postura que combina el extrañamiento calculado con el desafío abierto. Lejos de admitir señales de retirada, el oficialismo se obstina en sostener a su jefe de Gabinete, aun cuando el funcionario perdió el control de la agenda pública desde hace más de un mes y sufre un desgaste constante en la percepción ciudadana. La apuesta por mantenerlo en el cargo se vuelve aún más elocuente en los próximos días, dado que la excursión de Javier Milei y Karina Milei por territorio israelí convertirá a Adorni en la máxima autoridad libertaria dentro del país.
Luego de un prolongado periodo de reclusión comunicacional, el entorno del vocero ensaya ahora una estrategia de recuperación gradual del centro de la escena. La puesta en escena se activó este miércoles: el propio Adorni encabezó una reunión de la denominada mesa política violeta, un montaje destinado a proyectar la imagen de un gestor al frente de las riendas administrativas. Paralelamente, el funcionario regresó a su viejo hábito tuitero y rompió el silencio con una batería de mensajes cargados de chicana, intentando ridiculizar las acusaciones por presunto enriquecimiento ilícito. “Me dijeron que cambiaste las lámparas incandescentes por led. ¿Podrías desmentir esta acusación?”, preguntó un usuario afín. “Lo hice pero antes de asumir”, replicó el aludido. Otra consulta acerca del uso de papel higiénico doble hoja mereció un escueto “perdón”. El despliegue irónico, sin embargo, no logra disimular las fracturas que se profundizan puertas adentro.
El telón de fondo de esta representación muestra un panorama muy distinto. La imagen negativa del jefe de Gabinete ya alcanzó el 66 por ciento, mientras que la valoración positiva apenas roza el 21 por ciento, según mediciones de consultores que siguieron de cerca el derrape del funcionario. Nicolás Márquez, biógrafo del Presidente y hombre con influencia en el espacio, no dudó en calificarlo como un “cadáver político” y le reclamó la renuncia. Guillermo Francos, por su parte, ya había embestido contra su sucesor al señalar que su actitud ante las preguntas periodísticas “a la gente no le gustó y convirtió el tema en algo más negativo”. Los aliados tampoco acompañan: el PRO, a través de Cristian Ritondo, inició un operativo de distanciamiento y admitió que el escándalo “afectó mucho al Gobierno”.
Mientras la mesa política violeta simulaba coordinar la agenda legislativa, en las sombras se libraba otra batalla. Karina Milei y Santiago Caputo, los dos pesos pesados del círculo presidencial, se enfrentaban en redes sociales a través de sus respectivas facciones representadas por Lilia Lemoine y Daniel Parisini. La excusa de planificar el envío de proyectos al Congreso –como la reforma de la Ley de Salud Mental– apenas disimula el hecho de que el Poder Legislativo lleva apenas una sesión en lo que va del año, y que la discusión política real gira en torno a la delicada situación económica, los episodios de corrupción y la crisis institucional.
La Justicia, entretanto, no detiene su avance. El juez Ariel Lijo dispuso nuevas medidas probatorias orientadas a esclarecer si existieron contrataciones entre organismos estatales y firmas vinculadas a Bettina Angeletti, cónyuge de Adorni. La mujer, que se autodefine como “coach ontológica”, fue denunciada por la diputada Marcela Pagano como beneficiaria de acuerdos públicos asociados a su consultora +Be. El magistrado ordenó la remisión de expedientes administrativos y documentación sobre procesos de contratación vinculados a la provisión de herramientas de comunicación y a la concesión para la explotación comercial del predio de Tecnópolis. Este nuevo capítulo se agrega a una lista que ya incluye las sospechosas evoluciones patrimoniales del jefe de Gabinete, sus desplazamientos de lujo a Aruba, Nueva York y Punta del Este, transferencias con un conductor de la TV Pública, y operaciones inmobiliarias que comprenden la adquisición de un departamento en Caballito y una casa en un country, todo ello con un haber de apenas tres millones y medio de pesos y unos magros 48 mil dólares en ahorros declarados.
La fragilidad oficial también se refleja en el desplome de su fortaleza digital. Un monitoreo de la firma QSocial Big Data reveló que la vitalidad de Javier Milei en la plataforma X cayó un 87 por ciento en dos años: de 3,1 millones de acciones mensuales en diciembre de 2023 a solo 400.000 en marzo de este año. La Libertad Avanza pierde peso en lo que alguna vez fue su bastión natural. Frente a este cuadro, el anuncio de Martín Menem sobre el informe de gestión que Adorni brindará el 29 de abril en Diputados –“Compren pochoclos, va a ser picante”, anticipó– suena menos como una promesa de espectáculo que como el estertor de una administración que, entre negaciones y simulacros, intenta sobrevivir a su propia tormenta. Las risas y las ironías del vocero, en ese contexto, resuenan más forzadas que nunca.
