El funcionario nacional salió este martes a respaldar los flamantes recortes presupuestarios en áreas críticas como salud, educación, infraestructura y ciencia, en la misma jornada de una masiva movilización universitaria. “La motosierra permite sostener el superávit fiscal”, argumentó.
En una jornada marcada por la efervescencia social y las protestas en las calles, el ministro Federico Sturzenegger salió al cruce de las críticas para defender la nueva reducción del gasto público dispuesta por la administración de Javier Milei. Se trata de una poda que supera los dos billones de pesos, una cifra que impacta de lleno en partidas destinadas a salud, educación, obra pública y desarrollo científico, cuatro territorios considerados sensibles para amplios sectores de la sociedad. El mensaje del funcionario llegó, significativamente, el mismo día en que miles de estudiantes, docentes y trabajadores de las universidades nacionales volvieron a concentrarse en el centro porteño para repudiar los achiques aplicados a las casas de altos estudios.
Lejos de contemporizar con los reclamos, Sturzenegger endureció su postura y utilizó la simbología de la campaña electoral de 2023 para apuntalar la medida. “La motosierra es lo que posibilita conservar el equilibrio de las cuentas públicas incluso con una disminución de impuestos”, afirmó el funcionario, quien además celebró el tijeretazo bajo el argumento de que los recursos extraídos de la administración central “regresan a la gente” y dejan de engrosar las arcas de “la casta”. En una intervención que despertó numerosas reacciones adversas en el arco opositor y entre gremios estatales, Sturzenegger amplió su concepto: “De esta manera trasladamos los fondos que estaban en manos de los políticos hacia la ciudadanía. De eso trata la estrategia anticasta de Javier Milei”, sentenció en relación a la Disposición 20/2026.
El respaldo oficial a los recortes se produce en un contexto de creciente malhumor social. Desde el sector sanitario advirtieron que los ajustes comprometen la atención en hospitales públicos y programas de medicamentos, mientras que rectores universitarios denunciaron que las partidas suprimidas afectan el funcionamiento cotidiano de los centros de estudio, las becas y las investigaciones en curso. El propio Sturzenegger, sin embargo, no hizo concesiones al diagnóstico crítico y reforzó la idea de que el superávit fiscal es una meta innegociable, incluso si ello implica desmantelar áreas que los manifestantes consideran estratégicas. “El ajuste no lo padece el pueblo, lo padece la casta”, insistió el ministro, en una frase que ya circula como emblema de la nueva etapa de ajuste y que promete seguir alimentando la grieta política en los próximos días.
