La interna estalla en el Gobierno: cruces violentos, amenazas y una administración al borde del colapso

La interna estalla en el Gobierno: cruces violentos, amenazas y una administración al borde del colapso

El Presidente intenta sin éxito contener la creciente beligerancia entre los sectores liderados por Santiago Caputo y los herederos del riojanismo, mientras su ausencia de la Casa de Gobierno potencia un clima de descontrol absoluto. La pelea ya dejó su primera renuncia y amenaza con fracturar la alianza de poder.

Luego de varios jornadas sin pisar el despacho presidencial ubicado sobre la calle Balcarce, el mandatario nacional procura, desde la distancia, mitigar las aguas turbulentas que sacuden a su propio frente político. Sin embargo, sus esfuerzos resultan estériles. El círculo más próximo al jefe de Estado se halla en un estado de desorganización absoluto, y la autoridad de la hermana del primer mandatario –considerada hasta hace poco como la voz más influyente detrás del trono– es desafiada abiertamente y sin recato por varios de sus propios colegas de gestión.

Lejos de apaciguarse con el transcurso de los días, la disputa subterránea entre Santiago Caputo –arquitecto de la estrategia digital oficial– y los integrantes de la familia Menem adquiere ribetes cada vez más violentos. El propio asesor presidencial dejó constancia escrita de su beligerancia al afirmar: “Yo propuse tiros”. Por su parte, quien preside la Cámara de Diputados, Martín Menem, rompió el silencio en la víspera para sentenciar que “subestiman al Presidente”. El primer desenlace trágico de esta guerra intestina ya se consumó: Federico Angelini, un funcionario del Ministerio de Seguridad alineado con Patricia Bullrich, presentó su renuncia.

En un intento desesperado por recomponer los lazos rotos, el primer mandatario recibió el jueves en la Quinta de Olivos a representantes de ambas facciones en pugna. De un lado, Milei escucha atentamente a Martín Menem, a su camarógrafo Santiago Oría y a la diputada Lilia Lemoine, con quienes mantiene encuentros periódicos. Del otro lado, el jefe de Estado dialogó con el legislador Agustín Romo y con Daniel Parisini. Además, dedicó cerca de tres horas a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien se encuentra bajo la lupa de la justicia.

En los corredores de la sede gubernamental, quienes siguen con lupa cada episodio de esta confrontación opinan: “En su fuero más íntimo, Javier y Karina saben que Rufus era Martín, y puertas adentro la situación debe ser insostenible, pero no es conveniente mover ninguna pieza en este momento”. No obstante, existen analistas menos optimistas que advierten: “esto no va a dejar de acelerarse y nadie puede pronosticar cómo terminará”. Lo indiscutible es que la hostilidad se incrementa jornada tras jornada. Caputo escribió hace unos días, en respuesta a un usuario anónimo que lo instaba a dirimir diferencias a golpes en la plaza pública: “Yo propuse tiros pero se sienten más cómodos con el chusmerío, las operaciones en prensa y pintarse las uñas”.

Los herederos del riojanismo acusan a Santiago Caputo de haber facilitado contratos y concesiones millonarias del erario público a sus amistades y a empresarios como Leonardo Scatturice. Desde la trinchera de Caputo, en tanto, se responsabiliza a los Menem de tejer acuerdos espurios en las provincias con el objetivo de quedarse con las arcas estatales y acumular cuotas de poder. También se les imputa mantener vínculos en el ámbito judicial y operar en connivencia con un juez de la Corte Suprema, Horacio Rossati, y con su vocero Silvio Robles para, entre otras maniobras, designar magistrados afines.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se encuentra al borde de ser procesado por presunto enriquecimiento ilícito, dado que no logra explicar de qué manera acumuló más de 850 mil dólares en menos de dos años percibiendo un salario cercano a los 3 millones de pesos. En ese marco, la exministra de Seguridad y actual presidenta del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, exige de manera pública e incesante que Adorni abandone su cargo. Todos los sectores libran una pulseada subterránea para definir quién ocupará la silla de Adorni si el mandatario finalmente decide desprenderse de él.

Como si el escenario no fuera lo suficientemente explosivo, durante la jornada comenzaron a circular en las redes sociales una serie de grabaciones de audio atribuidas a Milei, en las cuales, con un lenguaje soez, se lo escucha conversar con una mujer desde la Quinta de Olivos. Sin hacer una alusión explícita, Caputo utilizó la plataforma X para dirigir las sospechas hacia el líder de la Cámara Baja. Escribió entonces: “La triada sagrada de la investigación criminal para identificar al responsable de un crimen es: 1) Motivo (quién se beneficia y quién se perjudica); 2) Medios (quien maneja o dispone del instrumental con el que se cometió el crimen) y 3) Oportunidad (si estuvo en el momento y lugar para ejecutar dicho crimen). Apliquen a discreción”.

En una entrevista brindada a comienzos de la semana, el primer mandatario intentó salir en defensa de Martín Menem. Aseguró que el titular de Diputados había sido objeto de una operación en su contra y que poseía un video elaborado por su amigo Santiago Oría con el cual podía demostrar que la cuenta @periodistaRufus no le pertenecía. Sin embargo, este jueves el propio Menem salió a declarar que, en realidad, todo se había reducido a un problema generado por “una de las personas que colaboran con él”. “Se trata de un enlace de Instagram que lo envió alguna de las personas que trabaja conmigo”, explicó el funcionario, y añadió: “algún pícaro de por ahí tomó el enlace, lo subió y cualquiera que lo abra le va a aparecer que es de Martín Menem”.

Acto seguido, el presidente de Diputados arremetió contra Caputo y contra el Gordo Dan, quienes habían afirmado que él y su primo Lule le mentían a Milei, y pronunció: “no subestimen al Presidente, si alguien pensara que yo le miento al Presidente no me hubiera dado la enorme responsabilidad de presidir la Cámara de Diputados”. Además, relató que el mismo sábado había conversado con Milei y le había transmitido su versión de los hechos, para concluir: “esto se resuelve en el vestuario”.

Nadie puede anticipar con qué expresión los distintos funcionarios se enfrentarán cara a cara el próximo lunes en la sede del Ejecutivo. Todos los ministros y los dirigentes de mayor peso compartirán una reunión de gabinete que Milei encabezará esa jornada, después del Tedéum por el 25 de Mayo que se celebrará en la Catedral Metropolitana. En ese ámbito, circuló el rumor de que Patricia Bullrich no estaría invitada. La hermana del Presidente habría montado en cólera ante la actitud altanera de Bullrich de exigir por intermedio de los medios de comunicación la declaración jurada de Adorni, así como por un gesto que sumó el miércoles: la senadora presentó de manera anticipada su propia declaración jurada para dejar en una posición incómoda al actual jefe de Gabinete.

No obstante, desde el entorno del mandatario señalaron en diálogo con este medio que “por ahora entendemos que está bien que Patricia vaya”. Desde el lado de Bullrich también aseguran que ella participará. En la víspera, un funcionario de su riñón renunció al ministerio de Seguridad. Se trata de Federico Angelini, quien se desempeñaba como subsecretario de Intervención Federal y dio el portazo. Desde la cartera conducida por Alejandra Monteoliva intentaron restar importancia al hecho y afirmaron que la dimisión no guarda relación con la interna partidaria, pero hay quienes sostienen que Angelini se encontraba molesto por el ataque dirigido contra su jefa política.

El martes, más allá de lo que ocurra el lunes, se llevará a cabo además una nueva reunión de la mesa política. Como si los actores envueltos en la discusión interna fueran escasos, dos viejos conocidos de Milei se sumaron a la contienda. El exlegislador y expulsado de La Libertad Avanza, Ramiro Marra, escribió en sus redes sociales un mensaje que decía: “Sí, le mienten. Lo sufrí en carne propia. A veces uno decide callar y guardarse las cosas por el bien y la estabilidad del país, pero tampoco podemos fingir demencia eternamente”, y agregó: “la lealtad es con las ideas y con la verdad, no con el diario de Yrigoyen que le arman”.

El otro referente del espacio violeta que salió a opinar sobre el tema fue el militante de extrema derecha y antifeminista Agustín Laje. “No tenía ninguna intención de meterme en este quilombo, pero cómo molesta constatar que le están mintiendo al Presidente”, escribió y subrayó: “no solo es inaceptable desde el punto de vista moral, sino también peligroso desde el político. Lejos de proteger al poder, la mentira lo corroe desde adentro”.

Lilia Lemoine, por su parte, continuó con sus críticas a la exdiputada de LLA Marcela Pagano por las denuncias que aquella formula contra el gobierno y sus funcionarios, y la calificó como “lechón iraní”. Luego añadió: “nadie te dice cerda por estar embarazada o gorda, no te victimices. Te decimos lechón iraní porque tenés tratos turbios con autocracias y narcodictaduras”.

En medio de estas peleas sin control alguno, la vicepresidenta Victoria Villarruel exigió que Manuel Adorni presente su declaración jurada, y a las críticas se sumó uno de los aliados más relevantes de la Casa Rosada: el expresidente Mauricio Macri. Al referirse a Javier Milei, el exmandatario definió: “tiene un liderazgo emocional, absolutamente emocional”, y agregó: “él se ve como un profeta”. Sobre el clima interno del Gobierno, Macri señaló que existe “mucha intolerancia a la crítica”, y finalizó: “cuando el poder te toma, pasás de ser un tipo inteligente a ser un estúpido”.

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