La polémica amarilla a Mercado Pago: ALEA cuestiona el «Prode del Mundial» y abre el debate sobre la normalización de las apuestas

La polémica amarilla a Mercado Pago: ALEA cuestiona el «Prode del Mundial» y abre el debate sobre la normalización de las apuestas

La Asociación de Loterías Estatales de Argentina (ALEA) intimó a la fintech de Marcos Galperín por su concurso «Fixture 2026», al considerar que opera como una casa de apuestas sin habilitación legal. Mientras la plataforma defiende su carácter lúdico y gratuito, el cruce destapa una preocupación de fondo: la exposición de millones de jóvenes a una mecánica que, según especialistas, difumina los límites entre el entretenimiento deportivo y el juego de azar, en un contexto de crecimiento exponencial de la ciberludopatía.

El organismo que nuclea a los entes reguladores del juego de todo el país le exhibió la tarjeta roja a la principal billetera digital del territorio nacional. En una maniobra que sacudió el tablero tecnológico y jurídico, la Asociación de Loterías Estatales Argentinas (ALEA) lanzó un duro emplazamiento contra Mercado Pago, la empresa comandada por Marcos Galperín, al considerar que el popular concurso de pronósticos deportivos denominado «Fixture 2026» —conocido masivamente como el «Prode del Mundial»— se desarrolla al margen del marco normativo vigente, configurando una suerte de operación ilegal de juegos de azar.

La advertencia no fue un simple gesto de advertencia. La entidad, que representa a los reguladores provinciales, dejó entrever su disposición a escalar la controversia hasta instancias judiciales, anunciando la eventual formalización de una denuncia penal si la compañía no adecua su comportamiento a la ley. Este movimiento se produce en un momento en el que la aplicación de pagos ya cuenta con más de 2,3 millones de usuarios inmersos en la dinámica del torneo, y reparte atractivos premios que alcanzan los 50 mil dólares, lo que convierte al desafío en uno de los fenómenos de engagement más importantes del año en el ecosistema digital.

La intimación regulatoria y los plazos vencidos

Hace apenas dos semanas, ALEA remitió una nota formal a los ejecutivos de Mercado Pago en la que los instaba a implementar una serie de reformas sustanciales en su plataforma. El objetivo, según consta en el documento al que tuvo acceso este diario, era alinear la operativa del concurso con la legislación que rige la actividad en el país. En aquella misiva, fechada el 3 de junio, se otorgaba un brevísimo plazo de 48 horas para que la empresa informara su postura respecto de las observaciones, acreditara las habilitaciones pertinentes o, en su defecto, detallara un cronograma de adecuación de sus funcionalidades.

El origen de la controversia radica en la naturaleza misma de la herramienta «Torneos con Amigos». Según el análisis de ALEA, esta funcionalidad tecnológica «pone a disposición del público un sistema que presenta características propias de la captación de apuestas en los términos del art. 301 bis del Código Penal». Aunque los Términos y Condiciones del servicio insisten en que Mercado Pago actúa únicamente como un vehículo tecnológico para que los participantes registren resultados y visualicen rankings, sin intervenir en acuerdos económicos entre los integrantes, los reguladores sostienen que «la realidad funcional de la herramienta se contrapone con dicha caracterización», desnudando una contradicción entre el discurso legal y la práctica operativa.

Fuentes consultadas en el ámbito de las empresas de juegos de azar señalaron a este periódico que la situación es más compleja de lo que aparenta. «El hecho de que Mercado Pago se autoperciba legal no significa que lo sea. A ellos les conviene reformular el juego para continuarlo. Ya le dijeron a ALEA que lo iban a modificar pero eso no sucedió», afirmaron. Y agregaron una preocupación que trasciende lo inmediato: «Mercado Pago planificó este negocio con tiempo y si esto sigue hasta que termine el Mundial, se estaría sentando un precedente muy peligroso para la industria regulada».

La defensa de la fintech y la grieta jurídica

Ante el embate, desde Mercado Pago se blindaron en su discurso corporativo, repitiendo el mantra de que el objetivo del «Fixture» es meramente recreativo. «La iniciativa busca ofrecer una forma adicional de vivir el torneo; la aplicación no recauda ni distribuye dinero en los usuarios en ninguna instancia», insistieron en su descargo. La compañía defiende que se trata de un concurso gratuito de habilidad, donde los usuarios deben demostrar conocimientos futbolísticos y culturales para acceder a los premios, lo que lo diferenciaría radicalmente de una apuesta tradicional.

Sin embargo, fuentes cercanas a las tratativas revelaron que Ida Magdalena López, Presidenta de Casinos de Mendoza y de ALEA, mantuvo intercambios con representantes de Mercado Libre S.R.L en un intento por destrabar el conflicto. Como resultado de ese diálogo, la plataforma de Galperín habría incorporado ajustes y aclaraciones en determinados aspectos de la experiencia, reforzando la comprensión de la iniciativa como una propuesta gratuita de entretenimiento y participación social vinculada a un evento deportivo. No obstante, desde el punto de vista regulatorio, estos cambios resultan insuficientes, ya que la estructura central del juego permanece intacta y, a juicio de los especialistas, mantiene una lógica de apuesta encubierta.

El debate de fondo: cuando el Mundial se convierte en el «campeonato de la ludopatía»

La controversia legal con Mercado Pago no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un fenómeno social de enormes proporciones que ya ha llevado a muchos expertos en salud mental a bautizar a la cita mundialista como el «Mundial de la Ludopatía». La oferta de apuestas online, que antes se limitaba a sitios específicos, ha permeado todos los estratos sociales y etarios, llegando incluso a las mochilas de los niños y adolescentes a través de aplicaciones, enlaces compartidos por WhatsApp y las propias billeteras virtuales que utilizan a diario.

En este contexto, el «juego» propuesto por la compañía de Galperín abre una pregunta incómoda y necesaria: ¿dónde termina la promoción del deporte y dónde empieza la normalización de la apuesta? La mecánica es simple pero efectiva: los usuarios pronostican resultados de los partidos antes de que comiencen, recibiendo puntuaciones que van desde los 6 puntos por acertar el marcador exacto hasta los 3 puntos por predecir correctamente el ganador o el empate. Pero el gancho principal reside en los premios monetarios diarios, que pueden ser utilizados dentro del ecosistema de Mercado Libre, y en la posibilidad de acceder a una trivia final por el codiciado premio mayor de 50.000 dólares.

El éxito de la convocatoria es innegable: la plataforma ya registró más de 2,3 millones de usuarios con 60 millones de predicciones cargadas. Datos curiosos como que nueve de cada diez argentinos pronosticaron que la Selección ganará los tres partidos de la fase de grupos, o que el marcador más elegido para el debut es el 2 a 0, dan cuenta de la penetración masiva de la herramienta. Sin embargo, esta popularidad encierra un peligro latente, especialmente porque, tal como advierten los especialistas, los adolescentes pueden participar fácilmente desde los teléfonos de sus padres, burlando cualquier filtro etario.

El retrato de una epidemia silenciosa

Los números provenientes del terreno educativo son alarmantes y ponen en evidencia la gravedad de la situación. El informe del Observatorio Humanitario de la Cruz Roja Argentina, que relevó 11.421 encuestas en 231 escuelas secundarias de 16 provincias, arroja datos escalofriantes: el 79 por ciento de los adolescentes reconoce que las apuestas pueden generar adicción, el 69 por ciento informó haber sufrido ansiedad o malestar, casi la mitad declaró alteraciones en los hábitos de sueño y afectación del rendimiento escolar, y un preocupante 12 por ciento quedó endeudado por jugar.

Estas cifras reflejan cómo la normalización de los juegos de azar ha atravesado todas las dimensiones de la vida cotidiana. Los chicos ya no hablan solo de partidos; su lenguaje se ha transformado para incluir términos como «apuestas combinadas», «tipsters» (expertos en apuestas) y análisis de qué plataforma paga mejor. Muchos de ellos, con apenas 12 años, ya conocen el lenguaje del casino digital y no miran el Mundial para disfrutar del fútbol, sino que viven pendientes de si hay gol, palo, amarilla, roja o penal, para calcular cuánto dinero ganaron o perdieron en sus pronósticos.

Federico Pavlovsky, médico psiquiatra especialista en consumos problemáticos y director del Dispositivo Pavlovsky, centro de recuperación de personas con adicciones, lanzó una reflexión que resuena con fuerza en este contexto: «En el peor de los contextos —ya con el 20 por ciento de los adolescentes apostando— la billetera virtual más usada en el país y la plataforma de compraventa más grande, lanzan un sistema de predicciones deportivas con premios económicos a los mejores pronosticadores. No es una apuesta técnicamente, pero es una maniobra más para normalizar las apuestas en nuestra vida cotidiana y en la de los chicos en particular. ¿Quién va a recoger los pedazos?».

La licenciada en Psicopedagogía Mariana Savid Saravia coincide en el diagnóstico y aporta su mirada desde el aula: «El peligro ya se ve en el lenguaje cotidiano de los chicos: no hablan de fútbol, sino de pronósticos. Las charlas van por ese lado: sobre apuestas combinadas, sobre a qué tipster siguen, qué páginas pagan mejor. El partido pasa a un segundo plano. Y esta distorsión es el síntoma más claro que estoy viendo entre la pasión y la posible adicción».

La respuesta política: proyectos estancados y parches insuficientes

Mientras la maquinaria de las apuestas avanza imparable, la respuesta del Estado parece llegar tarde y de manera fragmentada. En la provincia de Mendoza, el senador Félix González apuntó contra Mercado Pago por facilitar pagos vinculados a apuestas online entre adolescentes. En la Ciudad de Buenos Aires y en el Congreso de la Nación, legisladores como Hernán Reyes, Mónica Frade y Maximiliano Ferraro impulsaron proyectos para frenar la ciberludopatía, limitar la publicidad y proteger a menores, pero hasta hoy no existe una ley nacional sancionada que regule de manera integral el avance de las apuestas online.

La iniciativa que impulsa La Libertad Avanza, según advierten sus críticos, favorecería a las empresas legales de apuestas en lugar de poner freno al fenómeno. El proyecto, que ya había avanzado en el Congreso orientado a generar mecanismos de regulación y factores de protección, quedó detenido. La propuesta del oficialismo promete combatir la ludopatía, pero pone el foco en los sitios ilegales y deja casi intacto el accionar de las plataformas habilitadas, lo que para muchos es una solución a medias que no ataca la raíz del problema.

El abogado Nicolás Muñoz Calavesi sostiene que es urgente proteger a las infancias haciendo uso de la Ley N.º 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, que impone al Estado, la familia y la sociedad el deber de garantizar el ejercicio pleno de sus derechos, priorizando en toda decisión el interés superior del niño. En ese marco, la prohibición de acceso de los menores de 18 años a los juegos de azar constituye una medida destinada a preservar su desarrollo integral, prevenir conductas adictivas y evitar su exposición a actividades que puedan comprometer su salud, bienestar o patrimonio.

El límite de la autoexclusión y el mercado clandestino

Para los adultos que ya han caído en la adicción y buscan ayuda, el panorama tampoco es alentador. Son muy pocos los que recurren a la herramienta de la autoexclusión, una medida extrema y voluntaria por la cual el jugador le pide al Estado que lo bloquee. En CABA y la Provincia de Buenos Aires, este mecanismo dura dos años y debería impedir el acceso a salas y sitios legales. Pero el límite es evidente: sirve para el sistema regulado, no para el mercado clandestino de links, cajeros por WhatsApp y apuestas con billeteras virtuales. Ahí el Estado llega tarde, o directamente no llega.

En definitiva, el Mundial todavía se juega en la cancha. Pero afuera, en el terreno digital y en la mente de millones de jóvenes, el partido más difícil parece ser otro: frenar una maquinaria que convirtió la pasión futbolera en una puerta de entrada al casino digital. La advertencia de ALEA a Mercado Pago es apenas un capítulo de esta historia, pero deja en evidencia la urgencia de un debate que el país no puede seguir postergando.

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