El espejismo del “Profé”: la justicia federal citó a indagatoria a José Luis Espert por una trama de lavado que desnuda la fragilidad de su relato antisistema

El espejismo del “Profé”: la justicia federal citó a indagatoria a José Luis Espert por una trama de lavado que desnuda la fragilidad de su relato antisistema

El economista y exdiputado deberá comparecer ante el juez Lino Mirabelli el próximo martes, acusado de recibir 200.000 dólares de un narcotraficante condenado en Texas, simular contratos con firmas fantasma y camuflar el dinero ilícito en automóviles de alta gama, un fideicomiso en un country exclusivo y millonarias transferencias bancarizadas. La citación, impulsada por el fiscal Fernando Domínguez, arriba en un momento de máxima exposición para el referente libertario, cuyo discurso de “cárcel o bala” contra la corrupción se estrella ahora contra las pruebas que lo enredan con el universo narco y el lavado de activos, en una causa que amenaza con corroer los cimientos de la “casta” que él mismo prometió combatir.

El destino, caprichoso y a menudo cruel con los discursos de mano dura, ha colocado a José Luis Espert frente al espejo de sus propias contradicciones. Aquel que arengaba con vehemencia la necesidad de aplicar la “cárcel o bala” a los corruptos y delincuentes, se prepara ahora para transitar el umbral de los tribunales federales de San Isidro, no como verdugo, sino como imputado. El próximo martes, el economista devenido en referente político del gobierno de Javier Milei deberá prestar declaración indagatoria ante el juez Lino Mirabelli, en el marco de una investigación que lo señala como pieza clave de un entramado de lavado de dinero proveniente del narcotráfico internacional, un giro dramático que convierte su prédica antisistema en una farsa de proporciones mayúsculas.

El fiscal Fernando Domínguez, con la paciencia de un artesano y la precisión de un cirujano, ha ensamblado un expediente que desnuda con crudeza la doble vida financiera del exdiputado. La citación a indagatoria, que incluye además a la firma Varianza S.A., representada por el propio Espert, y a su contador Mariano Cosentino (quien declarará al día siguiente), no es un acto menor ni una formalidad procesal. Es la culminación de una pesquisa que ha destapado una red de operaciones simuladas, contratos fraguados y un torrente de divisas que ingresaron al sistema financiero argentino con el único propósito de adquirir un barniz de legalidad. La decisión del magistrado, que durante semanas demoró su resolución argumentando la necesidad de contar con todo el material de los celulares incautados y los correos electrónicos, se precipitó tras la réplica del fiscal, quien le hizo saber que aquella evidencia ya reposaba en la causa y que filtrar los mensajes resultaba una tarea inútil. La fecha quedó sellada: el 30 de junio, el “Profé” deberá sentarse ante la justicia y explicar el origen de una fortuna que, según los pesquisas, tiene su raíz más oscura en las operaciones de Federico “Fred” Machado, un empresario que ya se declaró culpable de lavado y fraude en los Estados Unidos y que formaba parte de una organización criminal transnacional dedicada al tráfico de estupefacientes.

El núcleo duro de la imputación es tan contundente como difícil de esquivar. La investigación del fiscal Domínguez ha logrado trazar una ruta financiera que parte desde los Estados Unidos y culmina en la ostentación de lujo en la costa argentina. Todo comenzó el 22 de enero de 2020, cuando la cuenta de Espert en el Morgan Stanley recibió una transferencia de 200.000 dólares. El remitente no era una empresa fantasma cualquiera, sino una entidad vinculada directamente a la organización criminal de Machado, según la información remitida por la fiscalía de Texas, que detalló cómo dicha red utilizaba compañías fachada y cuentas en el Bank of America para defraudar inversores y facilitar el contrabando de estupefacientes. La maniobra de Espert, lejos de detenerse en aquella recepción, se extendió en una serie de mecanismos destinados a “blanquear” esos recursos: la confección de un contrato apócrifo con la empresa Minas del Pueblo –ligada al propio Machado–, la creación de la sociedad Varianza S.A. para justificar ingresos inexistentes, y la posterior inyección de esos fondos en la economía local mediante la adquisición de bienes de alto valor. Un BMW que luego permutaría por un lujoso Lexus RX, cuyo costo superó los 130.000 dólares, y la adhesión de su esposa, María Mercedes González, a un fideicomiso en el exclusivo barrio privado Costa Dunas, cerca de Costa Esmeralda, son los trofeos más visibles de un presunto entramado de lavado que ahora deberá aclarar ante la justicia.

Sin embargo, la trama no se agota en esos 200.000 dólares iniciales. La pesquisa ha revelado una segunda capa de operaciones, quizá más compleja, que involucra un mecanismo de “arbolitos” para ingresar divisas al sistema. Según los dictámenes fiscales, el exdiputado mantenía un flujo constante de efectivo en dólares que cambiaba en el mercado informal a través de intermediarios. Estos “arbolitos” le depositaban los pesos equivalentes en sus cuentas bancarias, muchas veces sin conocer la identidad del remitente, logrando así que el dinero sucio ingresara al circuito formal para afrontar gastos siderales con tarjetas de crédito que, en algún momento, alcanzaron los 15 millones de pesos mensuales. Con esta metodología, Espert habría logrado canalizar alrededor de 225 millones de pesos. Todo ello ocurría en pleno ejercicio de su mandato como diputado nacional, cuando presidía la comisión de Presupuesto y era elogiado por el propio Presidente Javier Milei, quien lo ha llamado en repetidas ocasiones “el Profe” y lo ha ungido como símbolo de la lucha contra la “casta”.

La postura defensiva de Espert, que durante años sostuvo que su vínculo con Machado se limitaba a un único encuentro fortuito para presentar un libro en Viedma, se ha ido desmoronando con la misma velocidad con que las pruebas se acumulaban en el expediente. El reconocimiento tardío de que recibió el dinero, justificado en un contrato de asesoramiento millonario con Minas del Pueblo, choca de frente con las evidencias que demuestran que dicha empresa no tenía actividad comercial en Guatemala en la fecha estipulada y que el contrato fue una mera simulación. Los informes del Registro Mercantil guatemalteco y las actuaciones de la Fiscalía de Delitos contra el Ambiente en ese país revelaron que la compañía explotaba recursos naturales sin los permisos correspondientes y estaba siendo investigada por “narcoactividad”. Además, las escuchas telefónicas y los mensajes incautados, reconstruidos minuciosamente por la fiscalía, muestran a un Espert desesperado, consultando con sus contadores cómo justificar aquel ingreso ante la AFIP, barajando alternativas que iban desde declararlo como una donación hasta ocultarlo por completo, y finalmente inclinándose por la creación de una nueva sociedad, Varianza S.A., para darle un marco de legalidad.

El derrumbe de su relato político ha sido paralelo al avance de la investigación. La renuncia forzada a su candidatura a diputado en las últimas elecciones, cuando el dato del giro desde el Bank of America se hizo público, fue el primer síntoma de que su blindaje se resquebrajaba. Pero la imagen más devastadora para su carrera es la del contraste: el predicador de la ética republicana y la mano dura contra el delito, obligado a reconocer una relación prolongada con un narcotraficante, evidenciada no solo por el giro de fondos, sino también por los 36 vuelos en aviones de Machado que la Policía de Seguridad Aeroportuaria logró registrar. El propio presidente Milei, en un intento de proteger a su aliado, intentó torcer la realidad al afirmar que Machado había sido “declarado inocente” en Estados Unidos, un exabrupto que la propia fiscalía texana desmintió al confirmar el acuerdo de culpabilidad por lavado y fraude. El mandatario, al decir que “con José Luis Espert siempre” y calificar la investigación como una “operación mediática infame”, parece haber sellado su destino junto al del imputado, convirtiendo el caso en un símbolo de la farsa que, para muchos, representa el discurso oficial contra la vieja política.

La indagatoria del próximo martes no será un mero trámite procesal. Será el momento en que José Luis Espert, el economista mediático que construyó su carrera sobre la base de un discurso punitivista y ultraliberal, deberá rendir cuentas ante un juez federal y explicar por qué su patrimonio creció de manera exponencial mientras él mismo pregonaba la transparencia y la austeridad. La causa, que incluye una denuncia original del diputado Juan Grabois, se ha nutrido de informes bancarios, testimonios, peritajes contables y, sobre todo, de la evidencia irrefutable de que el dinero de una red de narcotraficantes encontró un cómplice dispuesto a blanquearlo en la Argentina. El contador Cosentino, que lo asistía en los preparativos de su declaración jurada, y la propia firma Varianza, que el fiscal define como una pantalla para simular ingresos lícitos, serán los otros protagonistas de este capítulo judicial que amenaza con abrir la caja de Pandora de las finanzas del gobierno libertario.

La agenda judicial de Espert no se detiene aquí. El exdiputado enfrenta otros frentes abiertos, como la investigación por los gastos de su campaña electoral en 2019, que ya derivó en una causa en Comodoro Py. Pero el foco principal está puesto en San Isidro, donde la fiscalía ha demostrado que el ingreso de los 200.000 dólares no fue un hecho aislado, sino parte de un entramado más complejo que incluyó la compra de vehículos de lujo y el ingreso de millonarios pesos a través del mercado informal. La pregunta que flota en el aire es si el “Profé” podrá sostener su versión de los hechos o si, finalmente, el peso de las pruebas lo obligará a reconocer la verdad: que su crecimiento político se nutrió, en parte, de un dinero cuya procedencia nunca quiso revelar y que ahora la justicia ha destapado con lujo de detalle. Mientras tanto, el relato de la “casta” que él prometió combatir se convierte en un espejo roto en el que se refleja su propia imagen, la de un político más, atrapado en las garras de un escándalo que lo persigue desde las sombras del narcotráfico.

La citación a indagatoria, que incluye también a la sociedad Varianza S.A. en carácter de representada por el propio imputado, es el primer paso formal hacia un juicio que, de confirmarse las sospechas del fiscal, podría tener consecuencias penales severas. El delito de lavado de dinero, agravado por el origen ilícito de los fondos provenientes de una organización criminal transnacional, es una acusación de suma gravedad que pondrá a prueba no solo la estrategia jurídica de la defensa, sino la solidez del sistema judicial argentino para enfrentar casos de alta exposición política. La declaración de Espert, que se espera con máxima expectativa, será la primera oportunidad para conocer su versión sobre el contrato trucho con Minas del Pueblo y el destino final de aquellos dólares que, según la fiscalía, fueron utilizados para adquirir el Lexus y la cuota del fideicomiso en Costa Dunas. El contador Cosentino, que será indagado al día siguiente, podría aportar claves fundamentales sobre la confección de las declaraciones juradas y el grado de conocimiento que tenía sobre el origen de los fondos que administraba.

El tiempo de los discursos ha terminado para José Luis Espert. El martes 30 de junio, el “Profé” ya no estará en un estudio de televisión ni en el recinto de la Cámara de Diputados arengando contra la corrupción. Estará sentado en una sala de audiencias, frente a un juez, respondiendo por el origen de un dinero que, según todas las pruebas reunidas, provino de la organización criminal que operaba Federico Machado. La operación mediática que el Presidente Milei denunció podría ser, en realidad, la operación financiera que el propio Espert orquestó para introducir en la economía local los fondos de una red de narcotraficantes. El espejismo del “Profé” se ha desvanecido, y en su lugar, emerge la figura de un imputado que deberá explicar cómo el predicador de la ética terminó enredado en las mismas prácticas que él mismo condenaba. La justicia tiene la palabra, y la opinión pública, atenta, espera las respuestas.

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