Con la asunción de Diego Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete, el Gobierno nacional busca despejar el escenario parlamentario y avanzar con un paquete de reformas estructurales que permanecían en suspenso. El Senado definirá esta semana si retoma el debate sobre la inviolabilidad de la propiedad privada y otros proyectos clave.
La traumática y extensa salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete ha reconfigurado por completo el escenario en el Congreso de la Nación. Durante largos meses, la situación del exvocero presidencial condicionó la agenda parlamentaria, convirtiéndose en un lastre que el oficialismo no lograba despejar. Cada iniciativa que el Poder Ejecutivo pretendía impulsar encontraba en los cuestionamientos al funcionario —acusado de presunto enriquecimiento ilícito por parte de aliados y opositores— un obstáculo insalvable que paralizaba cualquier avance en el recinto .
Ahora, sin ese pesado lastre que mantenía al Gobierno en una posición defensiva, se despeja la cancha para llevar al recinto los temas que el presidente Javier Milei quiere empujar con determinación. Entre ellos se destacan el Súper Rigi, la reforma de la ley de Salud Mental, la reforma política y una nueva ley de sociedades, todas iniciativas que habían quedado relegadas por el escándalo que envolvió a Adorni desde marzo pasado, cuando trascendieron sus suntuosos gastos en viajes y propiedades, muy por encima de sus ingresos declarados .
En este contexto de renovación, Diego Santilli asumió formalmente el cargo este martes en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, en un acto encabezado por el presidente Milei y con la presencia del propio Adorni, ministros del Gabinete y gobernadores provinciales . El nuevo jefe de Gabinete, de 59 años y oriundo de las filas del PRO, se desempeñaba hasta el momento como ministro del Interior, y su salto a la Jefatura de Gabinete representa un giro estratégico del oficialismo para recuperar el control de la comunicación y la agenda del Ejecutivo, notablemente afectada por el escándalo .
El desafío de Santilli en el Senado será mayúsculo. Según pudo saber este medio, el flamante jefe de Gabinete tendrá que coordinar con los gobernadores el debate de varios proyectos que están en carpeta. Uno de los más urgentes es la Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuya discusión quedó pendiente en la última sesión por falta de quorum. La reunión de labor del Senado de este mismo martes definirá si esta semana se vuelve a la carga con ese tema, que el Gobierno considera prioritario para garantizar la seguridad jurídica de las inversiones .
Además, Santilli deberá ocuparse de la reforma de la ley de Salud Mental y el Súper Rigi, una iniciativa que busca desregular la economía y eliminar trabas burocráticas. Fuentes de la Cámara alta consultadas por este medio confirmaron que también se impulsará una nueva ley de sociedades y la reforma política, ambas consideradas piezas fundamentales para el cambio estructural que promueve el presidente Milei .
El nuevo jefe de Gabinete ya anticipó su hoja de ruta: «Viene una etapa de seguir avanzando con las reformas que hemos llevado adelante con el presidente y con los gobernadores; también hay que entender que cada provincia tiene su realidad, sus historias, su futuro» . Esta declaración refleja la necesidad de tejer acuerdos con los mandatarios provinciales, un aspecto en el que Santilli ya tiene experiencia por su paso por el Ministerio del Interior, donde mantuvo reuniones con gobernadores de Catamarca, Chaco, Entre Ríos, Tucumán, Salta, Misiones, Corrientes, Jujuy, Mendoza, Río Negro y San Juan para conseguir apoyos para las reformas del Gobierno .
El escándalo de Adorni, que incluyó el reconocimiento del propio funcionario de haber omitido declarar alrededor de medio millón de dólares provenientes de inversiones en Bitcoin, había puesto en aprietos al presidente Milei, quien durante meses defendió públicamente a su excolaborador . La investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito, que examinó viajes al exterior, adquisiciones inmobiliarias y costosas reformas en propiedades a su nombre, golpeó el discurso anticorrupción que llevó al Presidente al poder a fines de 2023 .
Sin embargo, la salida de la escena del exfuncionario —quien presentó su dimisión mediante una carta pública en la que admitió haber sufrido por los «interminables ataques mediáticos» en su contra— abre ahora una nueva etapa para el oficialismo . Como señaló el analista político Sergio Berensztein, el escándalo privó al Gobierno de una de sus principales fortalezas políticas: diferenciarse de la oposición con un discurso anticorrupción . Ahora, con Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete, el oficialismo busca clausurar esta crisis política y demostrar que puede avanzar con su agenda de reformas estructurales, aquellas que el país necesita hace décadas, según las propias palabras del nuevo jefe de Gabinete.
