El reconocido operador político, con un extenso prontuario de polémicas que atraviesa Argentina, Brasil y México, fue interceptado cuando pretendía huir a Buenos Aires. Las autoridades lo señalan como el principal implicado en el atentado a balazos contra la activista Nadia Beller, ocurrido en la puerta de un lujoso hotel cruceño, en un hecho que conmociona a la política regional y mantiene en vilo al Gobierno boliviano.
En un operativo que combinó la discreción de los agentes de civil con la contundencia de la orden de captura internacional, Fernando Cerimedo, figura central del asesoramiento presidencial en Bolivia y conocido estratega de la nueva derecha continental, fue privado de su libertad en las instalaciones del aeropuerto internacional de Viru Viru, en Santa Cruz de la Sierra. El momento de su detención resultó particularmente revelador de sus intenciones: el consultor político se aprestaba a abordar una aeronave de Aerolíneas Argentinas con rumbo a Buenos Aires, cuando los efectivos policiales cortaron su fuga y lo pusieron a disposición de la justicia local.
El escenario de esta aprehensión de alto impacto no es fortuito, sino que se inscribe en la investigación más candente del momento en el país vecino. Cerimedo se erige actualmente como el sospechoso número uno de estar inextricablemente ligado al salvaje atentado armado que sufrió la abogada y activista Nadia Beller, con quien mantuvo una relación sentimental en el pasado. La víctima profesional del derecho se debate entre la vida y la muerte en una clínica privada, después de recibir múltiples impactos de proyectil que pusieron en serio riesgo su integridad física.
De acuerdo con la información difundida por los prestigiosos medios bolivianos La Razón y El Deber, el cruento episodio se desencadenó durante la noche del lunes en las cercanías del hotel Swissôtel, un establecimiento de categoría ubicado en la zona del Canal Isuto, en el corazón de la capital oriental del país. Las pesquisas iniciales realizadas por la Policía Boliviana esbozan un escenario digno de una trama cinematográfica: el ataque fue perpetrado por una pareja de sicarios que, con una argucia de manual, se hicieron pasar por repartidores de comida a domicilio para acercarse a su objetivo sin levantar sospechas.
La mecánica del ataque fue tan rápida como brutal. Los agresores, una vez que tuvieron a Beller a tiro, descerrajaron una ráfaga de disparos directos contra la activista, logrando conectar tres proyectiles en su cuerpo antes de emprender una veloz huida. La planificación del escape resultó tan meticulosa como el ataque mismo, ya que los pistoleros abandonaron el lugar a bordo de una motocicleta distinta a la que utilizaron en su aproximación inicial, un detalle que complica el rastreo y evidencia un grado de sofisticación delictiva que las autoridades intentan desentrañar. Tras la agresión, Beller fue trasladada con carácter de extrema urgencia a la clínica de Las Américas, donde los galenos la sometieron a una intervención quirúrgica de alto riesgo. Actualmente, la paciente permanece internada bajo un férreo resguardo policial, a la espera del parte médico oficial que dictamine su evolución y pronóstico.
La figura de Fernando Cerimedo, sin embargo, no es un nombre menor en el tablero político latinoamericano. El detenido, que se desempeñó como consultor político y cofundador del medio digital La Derecha Diario, escaló posiciones en el espectro público gracias a su participación estelar en campañas electorales y en el diseño de estrategias comunicacionales para el florecimiento de la nueva derecha en la región. Su currículum incluye asesorías de primer nivel a mandatarios como el ex presidente brasileño Jair Bolsonaro y el actual jefe de Estado argentino, Javier Milei. Su radio de acción profesional se expandió en los últimos tiempos hacia diversas naciones del continente, lo que le valió una exposición mediática y un rosario de controversias que lo persiguen más allá de las fronteras bolivianas.
Precisamente, su trayectoria reciente está plagada de señalamientos que reflejan un perfil de alto riesgo para los gobiernos progresistas de la región. En México, por ejemplo, el nombre de Cerimedo fue mencionado de manera explícita por el Ejecutivo de Claudia Sheinbaum en noviembre de 2025, cuando funcionarios de la Presidencia lo vincularon directamente con una supuesta operación de manipulación digital orquestada en torno a las multitudinarias movilizaciones de la llamada “Generación Z”. La administración mexicana denunció en aquel entonces una injerencia coordinada que involucraba la utilización de cuentas falsas en redes sociales, programas automatizados o bots, y la participación de actores políticos foráneos, todo con el propósito de desestabilizar el clima social.
Pero las sombras sobre su accionar se extienden también hacia el gigante sudamericano. Cerimedo fue incluido por la Policía Federal de Brasil en la nómina de investigados por la compleja trama que pretendió socavar la legitimidad de los comicios de 2022 e impedir la investidura del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Los pesquisas brasileños le adjudicaron un rol protagónico en la producción y diseminación de contenidos audiovisuales y escritos destinados a erosionar la confianza en el sistema electoral del país. A pesar de las evidencias recabadas en la investigación, el operador político negó rotundamente haber participado en cualquier tipo de plan golpista, aunque las acusaciones continuaron tejiendo un manto de sospechas sobre su figura.
El extenso prontuario del detenido también encontró su capítulo en la Argentina. En septiembre de 2025, Cerimedo fue objeto de una denuncia formal, junto a su cónyuge Natalia Basil, por el presunto delito de encubrimiento en el marco de la causa que investiga actos de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Dicha presentación judicial fue impulsada por el abogado Gregorio Dalbón, luego de que Cerimedo prestara declaración testimonial y relatara ante la justicia conversaciones mantenidas con el entonces máximo responsable de ANDIS, Diego Spagnuolo, en las cuales se habría hecho alusión a un entramado de coimas y sobornos. Este hecho sumó un nuevo frente judicial a su ya abultada carrera de controversias.
En el presente, Cerimedo había logrado instalarse en la cúspide del poder boliviano ejerciendo como asesor personal del presidente Rodrigo Paz, un cargo que él mismo confirmó oficialmente en mayo de 2026. Sin embargo, su presencia en el círculo íntimo del mandatario no tardó en despertar resquemores y duras críticas por parte de legisladores de la oposición y de sectores progresistas, quienes exigieron al Ejecutivo transparencia absoluta sobre las funciones del asesor, la existencia de un eventual vínculo contractual con el Estado y, sobre todo, el grado de influencia real que este polémico personaje ejercía sobre las decisiones gubernamentales. Con su detención en el aeropuerto, estas interrogantes se tornan ahora más apremiantes que nunca, mientras la justicia boliviana intenta desentrañar la oscura conexión entre el asesor presidencial y el atentado que mantiene a una activista luchando por su vida.
