Tres individuos, entre ellos un menor de edad, fueron aprehendidos tras una minuciosa pesquisa judicial que incluyó registros en distintos puntos de la ciudad. Los procedimientos, avalados por el Juzgado de Instrucción N° 3, no solo permitieron el secuestro de evidencias clave para el esclarecimiento del asalto ocurrido a principios de agosto, sino que también depararon un descubrimiento fortuito que activó la intervención de la Justicia Federal por una infracción a la ley de estupefacientes.
En el marco de una investigación orientada a dilucidar las circunstancias de un violento ilícito perpetrado en el seno de un hogar de la ciudad de Río Grande, las fuerzas de seguridad provinciales desplegaron un extenso dispositivo táctico que culminó con la materialización de cuatro allanamientos de manera sincronizada y la consecuente detención de tres personas presuntamente implicadas en el suceso. El caso, que tuvo su génesis en una denuncia formal radicada el pasado 7 de agosto, movilizó a efectivos de la Comisaría Primera y a los especialistas de la Sección Robos y Hurtos, quienes, a partir de un paciente trabajo de recolección de testimonios, rastreo de indicios y cotejo de datos, lograron ensamblar un sólido entramado probatorio que permitió individualizar varios domicilios que fungirían como puntos de interés para la pesquisa.
Con el cúmulo de elementos incriminatorios obtenidos durante la fase investigativa, los pesquisas elevaron sus conclusiones ante el Juzgado de Instrucción N° 3, cuya titularidad no dudó en conceder las órdenes de allanamiento correspondientes, habilitando así la irrupción de los agentes en las viviendas señaladas. Los operativos de registro, que contaron con el respaldo táctico de la División Servicios Especiales, más conocida por su acrónimo GEOT, se llevaron a cabo de manera simultánea en cuatro inmuebles situados en las arterias Yrigoyen al 600, Thorne al 1100, Bilbao al 900 y Ostrero al 100, con el objetivo de incautar cualquier objeto o vestigio que pudiera aportar luz sobre la mecánica del asalto y la participación de los sospechosos.
Fruto de esta intensa intervención, los uniformados lograron poner bajo custodia a Jorge González Barria y a Rubén Altamirano, ambos ciudadanos que ya han alcanzado la mayoría de edad, junto a un joven de tan solo 17 años, cuya condición de menor de edad determinó que la magistratura dispusiera una medida excepcional. En efecto, para el adolescente se ordenó su alojamiento en un centro de contención específico, dependiente del área de Corresponsabilidad, donde permanecerá bajo vigilancia policial ininterrumpida, en espera de la resolución de su situación procesal conforme a los fueros especiales que rigen la justicia juvenil.
A lo largo de los minuciosos cacheos efectuados en las propiedades allanadas, los investigadores incautaron un variado espectro de elementos de interés criminalístico, entre los que se cuentan varios teléfonos celulares, múltiples prendas de vestir que podrían coincidir con las descripciones aportadas por la víctima, y una réplica de arma de fuego, cuya apariencia realista sugiere que habría sido empleada para infundir temor durante la comisión del atraco. Todos estos objetos fueron debidamente embalados, rotulados y puestos a disposición del expediente judicial, a la espera de los pertinentes análisis periciales que determinen su vinculación definitiva con el hecho delictivo investigado, así como su posible utilización en otros ilícitos conexos.
Sin embargo, el operativo deparó una derivación inesperada que amplió el espectro de la actuación policial. Al traspasar el umbral de una de las residencias registradas, los agentes percibieron un fuerte aroma característico y detectaron la presencia de un cultivo de cannabis sativa en fase de desarrollo, lo que motivó la inmediata comunicación del hallazgo a la División Narcocriminalidad y Delitos Federales de Río Grande. Los especialistas en la materia se hicieron presentes en el lugar y procedieron al decomiso de la totalidad del material vegetal incautado, labrando las actuaciones correspondientes y notificando formalmente a la Justicia Federal, cuya competencia queda así habilitada para abrir una pesquisa paralela a la causa original.
De este modo, la investigación principal, centrada en el esclarecimiento del robo con arma de fuego que conmocionó a la comunidad riograndense, continúa su curso con la práctica de diversas diligencias complementarias, mientras que el hallazgo fortuito del cultivo clandestino introduce un nuevo capítulo en la trama judicial. Las autoridades no descartan que, a medida que avancen los peritajes sobre los teléfonos secuestrados y las comunicaciones intervenidas, puedan surgir nuevas conexiones entre los detenidos y otras actividades ilícitas, por lo que se mantiene un estado de alerta y se esperan próximas definiciones en ambas jurisdicciones, a la vez que se profundiza el análisis de los rastros materiales y testimoniales para reconstruir con exactitud la cronología del asalto y determinar el grado de responsabilidad de cada uno de los aprehendidos en el violento episodio.
