El cierre del aeropuerto de Río Grande hunde el tráfico aéreo fueguino, mientras Ushuaia consolida su dominio

El cierre del aeropuerto de Río Grande hunde el tráfico aéreo fueguino, mientras Ushuaia consolida su dominio

Los primeros cinco meses del año dejaron un saldo adverso para la actividad aerocomercial de cabotaje en Tierra del Fuego, con una merma cercana al diez por ciento en el total de operaciones. Detrás de este retroceso se esconde una realidad asimétrica: la capital provincial aumentó sus vuelos y pasajeros, mientras que la terminal del norte padeció una interrupción de servicios que redujo drásticamente su movimiento.

El balance de la aviación comercial de cabotaje en Tierra del Fuego durante los primeros cinco meses de 2026 arroja luces y sombras, con un resultado general que se inclina hacia el terreno negativo, aunque atravesado por fuertes contrastes entre sus dos principales ciudades. Según los registros oficiales difundidos por el gobierno provincial, entre enero y mayo se concretaron 1.867 vuelos dentro del territorio fueguino, lo que representa una retracción del 9,9 por ciento en comparación con igual período del año anterior. Esta caída, sin embargo, no responde a una tendencia homogénea, sino que encuentra su explicación principal en las particulares circunstancias que afectaron al aeropuerto de Río Grande, cuyo cierre temporal por obras de infraestructura se extendió desde los primeros días de enero hasta mediados de abril.

Esa prolongada inactividad operativa en la terminal norteña derivó en una contracción abrupta de las frecuencias y condicionó de manera decisiva el desempeño global de la provincia. El impacto se refleja con crudeza en los números: mientras que en Ushuaia se contabilizaron 1.800 vuelos de cabotaje en el período analizado, Río Grande apenas logró reunir 67 operaciones, una distancia abismal que evidencia el peso preponderante que adquirió la capital fueguina durante esos meses. De hecho, el aeropuerto de Ushuaia no solo mantuvo su ritmo habitual, sino que consiguió mejorar sus registros respecto de 2025, con un incremento del 2,2 por ciento en sus operaciones, en marcado contraste con el desplome del 78 por ciento que sufrió su par del norte.

La reapertura parcial del aeropuerto de Río Grande a partir de la segunda quincena de abril comenzó a modificar ligeramente el panorama, aunque sin lograr revertir el saldo adverso del primer cuatrimestre. Durante mayo, el total de vuelos de cabotaje en toda la provincia ascendió a 196, de los cuales 158 correspondieron a Ushuaia y los 38 restantes a Río Grande. Esta distribución confirma que, una vez restablecidas las operaciones en el norte, la actividad mostró signos de reactivación, aunque a un nivel muy inferior al que exhibía antes de la interrupción, lo que mantiene la brecha histórica entre ambas terminales.

El movimiento de pasajeros siguió una curva similar a la de los vuelos, con una merma global del 1,6 por ciento en el número de viajeros transportados entre enero y mayo, que totalizaron 265.369 personas. Pero nuevamente, detrás de ese dato agregado se esconde una realidad bifronte: el aeropuerto de Ushuaia movilizó a 257.736 pasajeros, lo que implicó un crecimiento interanual del 8,3 por ciento, mientras que en Río Grande el tránsito de viajeros se redujo a apenas 7.633, una caída del 75,7 por ciento que evidencia la magnitud del golpe sufrido por la terminal norteña. De este modo, la capital provincial concentró prácticamente la totalidad del flujo aéreo de cabotaje durante el período, absorbiendo casi toda la demanda y compensando en parte el derrumbe registrado en la otra punta del territorio.

El informe de coyuntura turística elaborado por el Instituto Fueguino de Turismo, que sirve de base a estos datos, también indaga en el perfil de los viajeros que arriban a la provincia. Allí se desprende que el origen predominante sigue siendo Buenos Aires, que incluye tanto a la Ciudad Autónoma como a la provincia homónima, con una participación del 87,7 por ciento sobre el total de pasajeros. Muy por detrás se ubica Santa Cruz, con apenas un 12,3 por ciento, lo que ratifica la dependencia estructural de las conexiones con el principal centro emisor del país. En cuanto a las compañías aéreas, Aerolíneas Argentinas mantiene un dominio casi absoluto, con el 92 por ciento de los pasajeros transportados hacia Tierra del Fuego, mientras que JetSMART concentra el 8 por ciento y LADE apenas alcanza el 1 por ciento restante.

El relevamiento oficial también incluye un apartado dedicado al tráfico aéreo internacional, aunque con un período de cobertura diferente, ya que abarca de enero a abril. Durante esos cuatro meses, se registró la llegada de 1.307 pasajeros procedentes del exterior con destino a la provincia, un caudal menor pero no desdeñable dentro del conjunto de las operaciones.

En síntesis, el comienzo del año dejó una huella inequívoca en la actividad aerocomercial fueguina, marcada por la excepcionalidad del cierre del aeropuerto de Río Grande. Esa circunstancia, más que una debilidad estructural, explica el retroceso del 9,9 por ciento en el número de vuelos y del 1,6 por ciento en el total de pasajeros. Pero al desagregar los datos, emerge con claridad un escenario dual: mientras Ushuaia exhibe una evolución positiva, con aumentos del 2,2 por ciento en operaciones y del 8,3 por ciento en viajeros, Río Grande acumula pérdidas superiores al 75 por ciento en ambos indicadores. La disparidad entre ambas terminales no solo es evidente, sino que resulta determinante para comprender el balance negativo que arrojan las estadísticas provinciales, y deja planteado el desafío de recuperar el equilibrio una vez que la terminal del norte haya retomado plenamente su funcionamiento.

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