El legado oculto de Adorni: ñoquis millonarios en el Correo y un futuro judicial incierto

El legado oculto de Adorni: ñoquis millonarios en el Correo y un futuro judicial incierto

Mientras el exvocero presidencial enfrenta una causa por enriquecimiento ilícito, tres de sus colaboradores más cercanos cobran sueldos siderales en el Correo Argentino sin asistir al trabajo. La estructura de poder que edificó durante su apogeo en el gobierno de Milei aún permanece intacta, pese a su caída en desgracia y a las promesas de purga desde la nueva jefatura de Gabinete.

En el momento más elevado de su vertiginosa carrera dentro del universo mileísta, Manuel Adorni llegó a comanditar una red de casi doscientos cincuenta empleados que le rendían cuentas de manera directa, primero desde la Secretaría de Comunicación y Prensa y, más tarde, desde la cúspide de la Jefatura de Gabinete. Aquel esplendor, sin embargo, se desvaneció con la misma celeridad con la que había surgido, pero su declive no le impidió colocar a varios de sus hombres de mayor confianza en posiciones estratégicas donde pudieran guarecerse del embate judicial y del escrutinio mediático, sin resignar los privilegios que tanto había denostado desde el atril oficial. El caso más sonado fue el de su exmano derecha, Javier Lanari, reciclado como director del Banco Nación, pero a ese se sumaron otros tres nombres que completan una trama de protección mutua: Aimé Ayelén Vázquez, Ian Lionel Vignale y Federico Esteban Sicilia. Los tres permanecieron a su lado prácticamente hasta el último día de su gestión y, apenas unas semanas antes de su salida, fueron ungidos como integrantes del directorio del Correo Argentino, donde perciben emolumentos cercanos a los ocho millones de pesos mensuales sin necesidad siquiera de presentarse en sus despachos. Son los célebres “ñoquis” –o, en este caso, “ravioles”, como se denomina en la jerga burocrática a los cargos jerárquicos– que el propio Adorni fustigaba con vehemencia cuando arengaba contra la casta estatal desde los micrófonos de la Casa Rosada. Aquel tiempo ya es pasado, y ahora el exfuncionario enfrenta un porvenir incierto en los tribunales de Comodoro Py, donde sus letrados solicitaron una prórroga para presentar su descargo ante el requerimiento del fiscal Gerardo Pollicita, quien exige explicaciones sobre el origen de sus bienes, cuyo plazo expiraba este miércoles.

Los tres alfiles de Adorni fueron designados formalmente el 28 de abril pasado, en pleno estallido del escándalo que llevó su apellido a todas las portadas. Puede afirmarse sin titubeos que el exvocero copó aquel directorio: de los cinco miembros que lo integran, tres fueron puestos por él. La permanencia de Vázquez, Sicilia y Vignale en esos cargos, gozando de suculentos estipendios sin obligación de asistencia, fue desvelada este lunes por el portal Mendoza On Line. Desde el círculo íntimo de los tres beneficiarios intentaron justificar la situación argumentando que “concurren a las reuniones de directorio”, pero omitieron precisar que, en todos estos meses, solo asistieron a una única sesión: la misma que tuvo lugar dos días después de su nombramiento, el 30 de abril. Desde entonces, el directorio no ha vuelto a congregarse. Fuentes del Correo confirmaron a Página/12 que los mencionados “no despliegan un rol activo” y que su participación se limita a las obligaciones jurídicas inherentes al cargo directivo, sin incidencia real en la gestión cotidiana de la empresa. Además, señalaron que, aunque las designaciones provinieron del Poder Ejecutivo, es la propia compañía la que abona sus remuneraciones, y aclararon que la continuidad o reemplazo de los directores es una decisión que compete al Estado en su condición de accionista mayoritario.

Mientras tanto, en el entorno del actual jefe de Gabinete, Diego Santilli, admitieron que han tomado nota de la situación y adelantaron que “se avanzará pronto” en la resolución del legado de ñoquis dejado por su predecesor, aunque no supieron precisar cuándo llegará ese momento, arguyendo que han tenido “otras prioridades” en su agenda. En la Casa Rosada, por lo demás, continúan desviando la mirada respecto de la abultada estructura de casi doscientos cincuenta empleados que el imputado por enriquecimiento ilícito mantenía bajo su órbita, dedicados fundamentalmente a tareas de comunicación gubernamental, manejo de redes sociales y demás menudencias de la rutina administrativa.

No es la primera vez que el círculo de colaboradores más estrecho de Adorni se ve envuelto en un escándalo vinculado a su exjefe. Laura Schiuma, funcionaria de la Secretaría de Vocería Presidencial, admitió ante la justicia que Adorni utilizó su tarjeta de crédito para ocultar la adquisición de un televisor inteligente y una consola Xbox, todo lo cual terminó en la sala de juegos de su quinta en el Country Indio Cuá. Asimismo, las facturas por sábanas de lujo que integran el expediente de gastos suntuarios aparecían a nombre de su secretaria privada, Gisela Kocsis. Ambos episodios forman parte del acervo probatorio que el fiscal Pollicita incorporó a la causa por enriquecimiento ilícito, que esta semana podría experimentar novedades. El miércoles vencía el plazo de quince días para que la defensa de Adorni presentara un escrito en el que justificara sus erogaciones e ingresos. El requerimiento fiscal contenía veinte puntos neurálgicos y señalaba más de cuarenta millones de pesos en gastos comunes y otros cuatrocientos mil dólares en propiedades que resultaban incompatibles con sus percepciones declaradas. Sus abogados solicitaron una extensión del término para responder, y la decisión final recaerá en el juez Ariel Lijo, quien, según pudo saber este diario, otorgará la prórroga solicitada.

Los designados a dedo en el Correo Argentino no son empleados anodinos. Los tres mantuvieron un vínculo estrecho con Adorni, forjado en años de militancia compartida. Aimé Ayelén Vázquez, apodada “Meme” en los pasillos de la Rosada, es licenciada en Ciencias Políticas y se desempeñó como brazo derecho y jefa de asesores de la Jefatura de Gabinete; algunos la describen como “su sombra”. Renunció a su cargo casi al mismo tiempo que su jefe, y al igual que él, se acogió al Régimen Simplificado de Ganancias. Antes, también como Adorni, había ocupado un puesto menor en el Gobierno porteño. Su suegro es Luis Betnaza, histórico operador de Paolo Rocca y del Grupo Techint. Por su parte, Ian Lionel Vignale, quien fuera secretario ejecutivo de la Jefatura de Gabinete, también tiene antecedentes en la gestión amarilla de la Ciudad, pero saltó a la fama por haber accedido a un crédito hipotecario VIP del Banco Nación por ciento sesenta millones de pesos, y aún conserva un cargo en la Rosada. En cuanto a Federico Esteban Sicilia, otro militante de raíces en el PRO, acompañó a Adorni desde sus inicios en la vocería y luego pasó a ocupar la Secretaría de Coordinación Legal y Administrativa de la Jefatura de Gabinete. Con Milei, su fortuna inmobiliaria creció de manera notable: adquirió dos propiedades en un country de Garín y un terreno con fines de inversión en Zárate, todos incorporados a su patrimonio a partir de diciembre de 2023, según consta en su propia declaración jurada.

La trama, en su conjunto, dibuja el retrato de una casta que se reproduce a sí misma, que se protege en los momentos de tormenta y que sigue disfrutando de las mieles del poder incluso cuando sus principales referentes caen en desgracia. Mientras los tribunales avanzan sobre Adorni, sus herederos políticos permanecen intactos, cobrando fortunas sin trabajar, en una suerte de paradoja que el propio exvocero ayudó a construir y que ahora amenaza con devorarlo.

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