El asesor Santiago Caputo, pieza clave del “triángulo de hierro”, evitó la reunión de Gabinete pero apareció en la mesa política, mientras el Presidente descargaba su furia en las redes y el vocero presidencial debía salir a corregir sus propias declaraciones sobre un supuesto relevo en la estrategia digital.
En las últimas horas, el oficialismo argentino transita una de sus semanas más turbulentas, atravesada por rumores crecientes acerca de un eventual desplazamiento de Santiago Caputo del núcleo duro de decisión gubernamental, al tiempo que el propio Javier Milei optaba por mantenerse al margen de los cónclaves políticos para volcar su energía en una andanada virulenta contra periodistas y adversarios en la plataforma X.
El consultor Santiago Caputo, cuyo nombre resuena con insistencia en las especulaciones sobre reacomodamientos internos, decidió finalmente concurrir este martes a la reunión de la mesa política, aunque su ausencia en el encuentro de Gabinete del lunes había encendido todas las alarmas. Aquella sesión estuvo conducida por Karina Milei, hermana del mandatario y figura con creciente gravitación en la toma de decisiones, mientras que el Presidente, recién regresado a la Casa Rosada tras casi un mes de viajes, prefirió no participar y dedicó su jornada a legisladores libertarios y a una intensa actividad en las redes, donde republicó centenares de mensajes acompañados en su gran mayoría por la consigna “Masterclass y mierda humana”, dirigida sin distinciones a comunicadores, opositores y todo aquel que osara cuestionar cualquier arista de su gestión.
Ante el clima enrarecido que se respira en el seno del oficialismo, desde la propia Presidencia se adoptó la inusual medida de no difundir imágenes oficiales de los encuentros, ni del gabinete ni de la mesa política, un gesto elocuente que refleja la voluntad de mantener bajo reserva las tensiones que atraviesan al equipo de gobierno.
Durante la habitual conferencia de prensa semanal, el vocero presidencial Adrián Ravier fue interpelado por las versiones cada vez más insistentes sobre un corrimiento de Santiago Caputo del esquema de poder, y al ser consultado si el videógrafo Santiago Oría sería a partir de ahora el responsable de la estrategia digital, respondió escuetamente: “entiendo que sí”. Sin embargo, casi de inmediato intentó matizar el impacto de sus propias palabras, agregando que ello “no le quita importancia a su rol dentro del Gobierno” y llegó a afirmar que se había reunido con Caputo momentos antes de la conferencia. Todo esto ocurría mientras Karina Milei y los primos Menem avanzan en la administración cotidiana del Estado y procuran desplazar al asesor presidencial de distintas áreas de injerencia.
La noche anterior, y precisamente después de su faltazo a la reunión de Gabinete, Caputo había compartido en sus cuentas personales un tuit que rezaba: “supongo que solo me sentaré aquí en un horror silencioso y veré cómo se desarrolla el desastre exactamente como predije”, una frase que muchos interpretaron como un presagio de su propio distanciamiento o como una crítica velada al rumbo del gobierno. No obstante, su aparición al día siguiente en la mesa política y su prolongado encuentro posterior con el ministro de Economía, Luis Caputo, alimentaron nuevas conjeturas sobre su vigencia en el círculo íntimo. Precisamente, tras esa reunión ampliada, se anunció que el titular del Palacio de Hacienda ofrecería una conferencia de prensa el miércoles para “anunciar políticas económicas”, en un intento por recuperar la iniciativa comunicacional.
Pero la confusión no se detuvo allí. Ravier, acosado por las interpretaciones de sus declaraciones, se vio forzado a salir nuevamente a aclarar el panorama mediante un mensaje en X: “Sobre mi respuesta respecto de la comunicación del Gobierno Nacional, hago una importante aclaración: no hubo ni hay ningún cambio en el organigrama de comunicación del Poder Ejecutivo, ni designación alguna, ni traspaso de responsabilidades entre áreas”. A este desmentido se sumó el propio Santiago Oría, quien agradeció al vocero por “aclarar que los roles de cada uno de los encargados en las distintas facetas de la comunicación de gobierno siguen de la misma manera”.
Mientras Ravier intentaba recomponer el relato sin éxito, el Presidente Milei desplegaba todo su arsenal retórico en las redes sociales, lanzando una ofensiva sin precedentes contra el periodismo, al que calificó en términos groseros como “mierdas humanas”, al tiempo que enaltecía como “masterclass” aquellos contenidos que consideraba favorables a su administración. Además, respaldó abiertamente una iniciativa del ministro de Economía Luis Caputo, quien propuso avanzar con una ley que castigue a los periodistas que difundan información “sin sustento”, una medida que despertó inmediatas críticas por su potencial impacto en la libertad de prensa.
En la reunión de la mesa política de este martes, se produjo una incorporación significativa: la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien mantiene un vínculo estrecho con Karina Milei y es señalada por quienes conocen la dinámica interna como una de las pocas personas capaces de bromear o mostrarse distendida en presencia de la hermana del Presidente. Su llegada se inscribe en una nueva dinámica impulsada por Karina, quien hace dos semanas había convocado al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, para que explicara ante todos los miembros de la mesa, incluida Patricia Bullrich, las razones del fracaso de la Ley de Tierras en el Senado y el retroceso en el decreto sobre practicantes navales. Si bien desde el oficialismo intentaron disimular que ese llamado no tenía carácter de cuestionamiento, aseguraron que se trataba del inicio de una serie de convocatorias periódicas a distintos titulares de carteras.
En esta ocasión, Pettovello abordó con el resto de los participantes “temas vinculados a educación, trabajo, niñez, familia y ANSES”, y se adelantó que en los próximos días se enviarán al Congreso proyectos y medidas en materia educativa, aunque sin brindar precisiones sobre su contenido. La ministra, además, tiene a su cargo gran parte de la organización de la visita del Papa León XIV, un asunto que oficialmente recae en el canciller Pablo Quirno, pero que en los hechos es destrabado por Pettovello gracias a su relación con la Iglesia. En esa línea, se conversó sobre las reuniones que ya mantuvieron Karina, Pettovello, Quirno y Monteoliva con representantes del Episcopado, y se anunció que el jueves el Papa recibirá en Roma al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, arzobispo Marcelo Colombo, junto al secretario general y coordinador de la visita, obispo Raúl Pizarro.
En el terreno legislativo, desde la Casa Rosada informaron que la mesa política repasó la agenda parlamentaria, con especial atención a los temas que se tratarán este miércoles en la Cámara de Diputados, entre ellos el proyecto de Inocencia Fiscal II y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. En el Senado, el oficialismo buscará tratar los pliegos de jueces, mientras la oposición presiona para que también se debatan iniciativas que extiendan por un año la emergencia en discapacidad y otras que den solución al endeudamiento de las familias y al crecimiento de la morosidad. El gobierno, sin embargo, se mantiene firme en su negativa a ceder en este punto, y en la reunión de Gabinete del lunes Milei sostuvo que “los indicadores de mora no reflejan una situación de crisis”, en un intento por desdramatizar un escenario que muchos economistas consideran preocupante.
El panorama, en definitiva, muestra a un oficialismo dividido entre la lealtad a sus figuras más emblemáticas y la necesidad de reconfigurar un esquema de poder que parece resquebrajarse por momentos, mientras el Presidente opta por la confrontación abierta en las redes y su hermana teje en silencio una trama de alianzas y desplazamientos que podría redefinir el rumbo del gobierno en las próximas semanas.
