La Justicia federal de San Isidro imputó al exdiputado libertario por una transferencia de 200.000 dólares recibida en 2020 desde una cuenta vinculada a Federico “Fred” Machado, condenado en Estados Unidos. El juez Lino Mirabelli le impuso un embargo de 1.000 millones de pesos y le prohibió abandonar el país; también procesó a su contador y a una sociedad familiar.
La causa que investiga un presunto lavado de activos sumó un nuevo capítulo con el procesamiento del exlegislador libertario José Luis Espert, alcanzado por una transferencia de 200.000 dólares que ingresó a su patrimonio en 2020 desde una cuenta perteneciente a una firma vinculada a Federico “Fred” Machado, quien fue condenado recientemente por blanqueo de capitales en territorio estadounidense. El juez federal de San Isidro, Lino Mirabelli, dispuso además un embargo de 1.000 millones de pesos sobre los bienes del imputado y le vedó la salida del territorio nacional, según trascendió en las últimas horas.
En la misma resolución, el magistrado resolvió procesar a Mariano Alejandro Cosentino, contador del exdiputado, a quien consideró partícipe necesario del delito de lavado, con un embargo de 700 millones de pesos, y a la sociedad familiar Varianza SA, a la que le fijó una cautelar patrimonial de 500 millones. La medida judicial coloca a Espert en el centro de una investigación que cruza el financiamiento de su campaña presidencial de 2019 con la actuación de un financista luego condenado por la Justicia de los Estados Unidos.
El vínculo con Machado no es un dato menor dentro del expediente. A comienzos de agosto, el hombre que financió la campaña presidencial de Espert en 2019 fue declarado culpable por el Tribunal Federal para el Distrito Este de Texas de los delitos de conspiración para cometer blanqueo de capitales y fraude electrónico. Esa condena, dictada en el país del norte, funcionó como disparador para que la justicia argentina avanzara sobre el origen y el destino de los fondos que llegaron al exlegislador.
Frente a la imputación, Espert salió a defenderse con un extenso descargo publicado en sus redes sociales. Allí sostuvo que se lo acusa de “lavar” el pago de un contrato de consultoría firmado ante escribano en 2019 y apostillado por el Estado argentino, documentación que, según afirmó, puede verificarse en línea por cualquier persona. “Los contratos truchos no se llevan al Colegio de Escribanos”, escribió en su cuenta de X, al tiempo que remarcó que el giro llegó a una cuenta que llevaba su nombre en la referencia de la transferencia. “Un solo giro, entero, de banco a banco. El que lava esconde su nombre. Yo lo puse en cada papel”, enfatizó.
El exdiputado también rechazó que se trate de un contrato simulado y aseguró que su gestación está respaldada por correos de 2019 incorporados a la causa con extracción forense y certificación notarial. Según su versión, el acuerdo nació de una reunión personal que la propia empresa agradeció por escrito, siempre antes del pago. Además, subrayó que ya declararon tres testigos sobre ese contrato que corroboran su relato y que no aportaron ningún hecho en su contra.
Respecto de los señalamientos que pesaban sobre Machado por fraude, lavado de dinero y vínculos con el narcotráfico, Espert aseguró que no tenía conocimiento de esas acusaciones, que salieron a la luz tras la detención del financista en 2021. “¿Cómo iba a saber yo en 2019 lo que no sabía nadie? Ni los bancos de EE. UU. con los controles antilavado más duros del mundo, ni un solo organismo argentino o extranjero. Toda la información estatal sobre mi contratante es de 2021 en adelante. Yo no tengo la bola de cristal”, argumentó.
En cuanto a la acusación de enriquecimiento extraordinario, el exlegislador sostuvo que antes del contrato tenía una casa y un auto y que hoy conserva esos mismos bienes, y atribuyó dos tercios del supuesto aumento a la inflación y a ajustes de valuaciones fiscales. Sobre el supuesto lavado en favor de Machado, respondió con una pregunta retórica: “¿Y saben cuánta plata volvió a Machado? Cero. Ni un dólar. El dinero quedó en mi cuenta, a mi nombre, con mis impuestos pagados. Un ‘lavado’ donde el dueño del dinero no recupera nada no es un lavado: es un pago. ¿Entonces ‘lavé’ para mí?”.
El respaldo político no tardó en llegar. El presidente Javier Milei republicó el descargo de Espert y lo defendió con dureza al recordar que comenzó a hacer política junto a él y que lo consideró “un soldado de hierro” desde la presidencia de la comisión de Presupuesto y Hacienda. Según el mandatario, su excandidato a diputado fue sometido a “esta operación” y, por el modo en que operan el periodismo y el Poder Judicial, “se tuvo que correr”. “Sería un motivo de felicidad para que el profe Espert pueda limpiar su nombre”, agregó.
Meses atrás, Milei ya había calificado a Espert como una persona “difamada” y “condenada públicamente sin pruebas”, y había utilizado el caso para redoblar sus ataques contra periodistas y dirigentes políticos. “Es por eso que no odiamos lo suficiente a los periodistas”, había escrito el Presidente en sus redes sociales, en una muestra de la intensidad política que rodea a una causa judicial que ahora avanza con un procesamiento, un embargo millonario y una prohibición de salida del país.
